ZONA POLITEiA 21 de junio de 2022

César Velázquez Robles

*¿Los colombianos han votado mal?

*¡Que renuncien todos!

*La revista POLITEiA 81 sigue en circulación

¿Los colombianos han votado mal? Bueno, al menos eso es lo que piensa el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien desde Madrid, en un acto celebrado ayer lunes en la

Casa de las Américas, lamentó el triunfo de Gustavo Petro. Ya sabemos que el

extraordinario talento literario del peruano es inversamente proporcional a su talento

político, donde sus posiciones liberales lo han llevado a chocar desde hace años con la

izquierda latinoamericana e, incluso, con corrientes progresistas o más cercanas al

reformismo que al extremismo político e ideológico. Todo ello, sin embargo, no demerita

su enorme calidad de hombre de letras, como lo han querido presentar quienes desde

posiciones sectarias y dogmáticas, quieren hacer tabula rasa con la que sin duda es una

enorme riqueza intelectual.

Pero vayamos a los ecos de la elección. Ayer decía, citando a Juan Gabriel Vásquez, que el

resultado no hace sino confirmar que Colombia es un país dividido, escindido, polarizado,

y que en cierta medida, quien el domingo ganó la elección tiene su cuota de

responsabilidad en ello, pues “a lo largo de muchos años ha jugado a la polarización y al

sectarismo, y se ha ganado con justicia fama de intransigente y autoritario”. Pero lo cierto,

lo real, es que ganó la elección, ajustada, pero la ganó, como lo reconoce el presidente en

funciones, Iván Duque, quien dijo, en conversación telefónica con el escritor: “Todos los

colombianos fuimos a las urnas, y lo primero que hay que reconocer para defender la

democracia es cuando hay un pronunciamiento popular…―Claramente, los colombianos

eligieron a un nuevo presidente”.  No fue una elección atípica o desviada, como todo

parece indicar fue la elección mexicana de 2018; fue una elección cerrada, altamente

competida, con dos fuerzas más o menos igualadas que fueron a las urnas con la

convicción de que podían ganar. Simplemente, todos los contendientes están obligados a

respetar la regla áurea de la democracia, el principio de mayoría: gana quien obtiene más

votos. Por cierto, corrijo un error: ayer escribí que Petro, el ganador de la elección, estaba

vinculado al movimiento guerrillero de las FARC; no, estaba vinculado a otro

agrupamiento armado, el M-19.

Esperemos ahora que la hybris del poder, la soberbia, no empañe el desempeño de Petro

en sus funciones como presidente de la República. Que no actúe como si hubiese

obtenido la mayoría absoluta. Que busque la construcción de consensos, que acerque

posiciones, que concilie y busque acuerdos. Que voltee hacia otras latitudes y advierta

que la polarización no conduce sino a fracturas y rupturas que lastiman la vida colectiva.

Los colombianos lo saben muy bien.

¡Que renuncien todos!

Acá siguen los desfiguros. Los precandidatos de Morena están en el desenfreno total, lo

que presagia una batalla campal por hacerse con la candidatura. En este propósito, no le

vengan a Claudia, Marcelo y Adán Augusto con que la ley es la ley. Si los primeros

obligados a respetarla, son los primeros en violarla, el Estado democrático que en esta

larga y sinuosa transición hemos ido entre todos construyendo, sufrirá enormidades. Es

increíble: todo mundo, propios y extraños, acepta y reconoce que los antes citados están

realizando actos anticipados de campaña en abierta violación a la legalidad. ¿Con qué

autoridad moral, qué ética de la función pública pueden presumir ante la ciudadanía

atropellando los ordenamientos legales en la materia, queriendo verle la cara a la gente al

insistir en que van al encuentro de la ciudadanía para informarle de sus gestiones

institucionales.

¿Quieren hacerlo? Muy bien. Que renuncien a sus responsabilidades institucionales. Ah,

pero de eso no estamos hablando, dirán los precandidatos de marras. Pero de lo que si

estamos hablando es de defensa de la legalidad, del imperio de la ley, del Estado de

derecho, por lo que durante mucho tiempo se ha luchado, y por lo que lucharon muchos

de los que hoy frente a todos estos desfiguros, hacen como que la virgen les habla. Es una

lástima: estamos asistiendo a la demolición de los fundamentos del Estado democrático.

Quienes hoy tienen el poder pueden mantenerlo, refrendarlo en 2024, pero no pueden ni

deben saltarse a la torera las reglas básicas de la competencia.

Pero también deben renunciar los de la alianza PAN-PRI-PRD. Deben renunciar a la

comodidad, a la burbuja que habitan desde hace tiempo y que reduce su quehacer al

ámbito de las instituciones, para salir a la calle para dar la batalla. Como decía ayer: la

arena pública es monopolio del poder; la calle, que históricamente ha sido el espacio

donde las oposiciones han hecho su experiencia y construido su alternativa, no parece ser

por lo pronto el ámbito natural de su actuación. Tenemos una oposición anodina, que no

acierta a encontrar la cuadratura al círculo para afirmarse como alternativa. Mientras, los

tiempos políticos se abrevian.

POLITEiA 81 sigue en circulación. La revista POLITEiA número 81 correspondiente al mes

de junio sigue en circulación. Paso a paso el equipo que pide los textos, los revisa y corrige

y que está pendiente de las distintas fases del proceso, va regularizando su publicación.

Queremos que la revista salga con puntualidad, al inicio de cada mes, porque lo asumimos

con un compromiso con nuestros lectores y patrocinadores. Es, como siempre, un número

excelente que incluye varios textos sobre asuntos de interés de la vida pública: sobre el

Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, la propuesta y crítica de la reforma electoral

recientemente propuesta por el presidente López Obrador, comentarios sobre el

recientemente publicado libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Por una democracia

progresista. Discutir el presente para un futuro mejor”, y un interesante análisis sobre las

recientes elecciones presidenciales en Francia.

La revista está a la venta en el puesto de revistas de Cayetano González, en Buelna y Rubí,

en el centro de la ciudad, y si usted desea apoyar este proyecto editorial, puede adquirir

cuatro ejemplares o más con el autor de esta columna. Todo es cuestión de que le envíe

un “guasap”.ZP

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