DOS A LA SEMANA QUÉ MOSCA LES PICÓ

Jorge Eduardo Aragón Campos

No sé si existan otros casos en México, cuyo privilegio sea similar al de Sinaloa, pero lo dudo: aquí, los que conducen ahora el barco son los miembros de la nomenclatura de la universidad pública estatal y por la cátedra que nos están dando, habrá que pensar en la necesidad de un fuerte movimiento ciudadano para imponer modificaciones a nuestra constitución local: que se ponga como exigencia para todos los cargos públicos y de elección popular, demostrar ser analfabeta y nunca en la vida haber puesto un pie en un aula. Aclarando que tal cosa procedería sólo en caso de que los sinaloenses lo consideremos necesario, lo cual dudo mucho.

Debió ocurrir por allá entre 2018 y 2019, que en la UAdeO realizaron un “novedoso procedimiento interno” con no recuerdo que fines, pero el punto es que como era de esperar se les salió de madre y se armó un san Quintín donde afloraron imputaciones de acosos, abusos, fobias y delirios de alumnos, maestros, trabajadores y autoridades: una auténtica sarracina de todos contra todos, donde nadie salió bien librado y donde no faltan los casos donde miembros de esa comunidad aún cargan secuelas de desprestigio, mala fama, etc. Los señalamientos que surgieron de tan “novedoso procedimiento interno” resultaron infundados en la mayoría de los casos, por no decir que en todos. Por lo visto a la Dra. Sylvia Paz Díaz Camacho, rectora por segunda vez, merced a que fue reelecta para ello, no le bastaron los resultados obtenidos en aquella primera edición y ahora ha permitido se repita la innovadora experiencia.  Al menos de arrepentida nadie la podrá señalar. No creo esté haciendo bien sus cuentas la rectora, me parece se deja llevar por el espejismo de que hacer cacerolismo, como herramienta para la presión política, consiste sólo en hacer ruido con trastes viejos  y aun así, si estoy acertando y fuera ese el caso, debió comenzar por el principio: hacer su propio videoreality, donde ella como anchorwoman abra siempre con el grito ¡Qué paseee el desgraciadoooo!

¡Que eso es lo de hoy! ¿No?

A ver si para estas alturas ya reaccionaron y hacen un buen control de daños, no como los de Cultura Culiacán, que pretendiendo continuar su apasionante zaga donde cada día se la pasan de vivos, quisieron tomar de postre lo que no pasó de ser una torpeza de suyo intrascendente y publicaron un desplegado, para justificarse con el argumento de que son muy torpes, además de ser secundados por el proveedor beneficiado, con una segunda publicación para afirmar que, sí, efectivamente, sus clientes son muy torpes. Lo único que lograron fue hacer más grande el mitote (porque de eso se trata) y haciendo quedar más mal al ahijado, además de poner en riesgo la salud mental de los sinaloenses (que ya desde antes de la pandemia estaba como para no presumirla) porque ahora sí que lo único que nos falta por ver en vivo, en directo y a todo color, son reclamos a la comadre.

Y ahora sí, ni modo: me hice la firme promesa de ya no tocar temas culturales, pero fui derrotado por mi otro yo; desde que bajé casi 30 kilos, perdí mi inmunidad natural a mis coqueterías y poder de seducción y me convenció.

A Ulises Cisneros: acuso recibo y te mando el doble de regreso.