ME VOY A HACER PUÑAL

Jorge Eduardo Aragón Campos
A ustedes les consta, nunca he negado la cruz de mi parroquia: el feminismo me cae como patada en los que les conté. Lo peor es que con el correr de los años, mientras crecen las evidencias sobre la farsa que es ese movimiento, más seguidores y más simpatizantes tiene, lo cual basta para concluir que se trata de lo mismo que el machismo, nada más con la polaridad invertida pero manteniendo intacta su misma naturaleza mierda. Para qué tanto brinco entonces, estando el suelo tan parejo.
El colmo son las novedades que pretenden imponernos, empezando con lo de “no se festeja, se conmemora”, para aterrizar en la ridiculez del “Un día sin nosotras”, o lo que es lo mismo: sea conmemoración o festejo, hay que ensartarle al calendario político-laboral otro día de asueto pues la propuesta es que las mujeres detengan sus actividades diarias, en sus casas y con sus familias, además del ámbito laboral, económico y comercial. Si esto no es suficiente para que nos saquen por lo menos una nariz de ventaja, en la reñida carrera para decidir quiénes son capaces de inventar las mayores pendejadas, entonces yo no sé qué diablos más hace falta. Que se agarren toda la semana… es más, todo el mes de una vez.
Lo que es una verdad de a kilo, es que la presencia de mujeres en cargos de alta responsabilidad en todos los ámbitos sociales no ha dejado de crecer, a la vez que de igual manera siguen aumentando sus quejas y exigencias frente a lo que señalan como discriminación y abuso por cuestión de género, lo cual sirve como demostración empírica de lo que siempre ha sido bien sabido: su mayor gracia es la de estar jodiendo. No nada más en México, también en la mayor parte del mundo desarrollado las mujeres no dejan de ganar terreno mientras los niveles de bienestar retroceden, como bien se demostró frente a la pandemia, donde primeras ministras, presidentas, etc. en cuanto se les apagó el piloto automático de la rutina en zona de confort, se vieron más perdidas que una leche para jocoque, al igual que sus homólogos masculinos; no estoy sugiriendo que ellas sean las responsables, sólo subrayo que no se ve la supuesta acción bienhechora que se auto atribuyen con respecto a los hombres.
Al menos aquí en México, oportunidades para demostrar la integridad del feminismo han sobrado y a todas y cada una de ellas le han sacado la vuelta sus simpatizantes, sin siquiera mostrar la gracia suficiente para hacerlo de una manera distinta; no vayamos muy lejos, ahí tenemos los recientes y edificantes ejemplos de Layda Sansores y Yasmín Esquivel, que hacen palidecer casos como los de Roque Villanueva, Roberto Madrazo y Alejandro Moreno, lo cual ya es decir, pero para qué ir tan lejos cuando aquí en cortito nuestras revolucionarias féminas ya han triunfado en toda la extensión del concepto, me refiero a la actual integración de nuestra LXIV legislatura (más del 50% son diputadas) que además ya está próxima a cumplir año y medio en funciones ¡Qué tremenda diferencia han hecho! ¿Verdad?
Esto de ser hombre ya no es negocio que deje, yo de plano le voy a cambiar de giro al abarrote y voy a adoptar una franquicia que está en ascenso, así que por favor de aquí en adelante nada de Jorge o maripas ¡Flor de]Lysss! Aunque les cueste más trabajo.