DOS A LA SEMANA

 

OTRA VEZ LA COYUNTURA

Jorge Aragón Campos

Pues sí, tal y como lo comentan los anónimos autores de la columna malecón, el voto contra el bono cupón cero, de Cenovio y Rosa Elena, tampoco se los compra un servidor. Claro que la aprobación para un nuevo endeudamiento no es algo positivo para Sinaloa, pero de cuándo acá eso es algo que preocupe a nuestra clase política. En los viejos tiempos de partido único, había una frase que sintetizaba la sabiduría de aquellos priistas de antes: si lo resuelves con dinero, es barato. La recordé esta semana, el viernes para ser exactos, cuando leí en la prensa la noticia sobre la aprobación del empréstito.

La pregunta es qué se negoció con el gobernador, cuando a las definiciones del proceso electoral de este año no les queda ni un mes de margen. Aventuro una hipótesis, partiendo primeramente de la no muy lejana declaración del gobernador, en el sentido de que él no tiene proyecto político: “concluyendo mi mandato me retiro”, afirmó. A MALOVA le importa más resolver su problemática actual que la futura, de ahí que, creo, la moneda de cambio fue el apoyo de gobierno del estado para las próximas elecciones: tú te quedas con la lana, nosotros con las posiciones. Bajo esa premisa, creo que los precandidatos del ala malovista han quedado muy mermados en sus aspiraciones de ser candidatos por el PRI.            Ya existen señales en el sentido que hoy aventuro: la ausencia de malovistas en los nombramientos que realizó el PRI en su evento de este viernes, apunta a que la pelea por las candidaturas del PRI estará entre aguilaristas y el chilorio power. Esto pone a algunos aspirantes en el papel de damnificados y a otros en el de beneficiados.

Solo por mencionar algunos casos, el que más llama la atención es el de Duarte en Ahome, quien de haber sido una apuesta segura comienza a entrar en el terreno de la incertidumbre, sobre todo con la información que comienza a filtrarse en el sentido de que detrás de su rival más fuerte, Zamora, está el apoyo de… Videgaray! En Navolato, Sergio Jacobo Gutiérrez, quien sin duda alguna ha sido el funcionario que mejor le ha respondido a Evelio Plata, puede dar la sorpresa, pues la nueva coyuntura lo beneficia: no abjuró de su pasado, pero tampoco se quedó en el, se reinventó y pasó de funcionario a político sin afectar la confianza de nadie. Ha resultado ser sorprendentemente hábil, o a lo mejor nada más es leal y punto. Adelaida Ayón es otra que crece en posibilidades para la diputación, ella ya hizo el trabajo que debía hacer para estar en la jugada, sólo le falta un poco de suerte (que en política cuenta) y le está llegando en el momento justo.

Culiacán merece trato especial. Peña Nieto viene a restaurar el presidencialismo fuerte, buscará imponerse en estas elecciones pero el tiempo ya no le alcanzó, por lo tanto deberá priorizar sus objetivos; tomando en cuenta que de todos los estados que tendrán este año elecciones, sólo en uno se renovará gubernatura, es obvio que la estrategia apunta a los congresos y a las alcaldías de las capitales. En apariencia, Sergio Torres está aplicando el mismo librito que tan buen resultado le diera el año pasado. En apariencia. Esta vez no se encerró en su coto territorial para desde ahí desafiar a los poderes del centro, supo leer la nueva situación y se ha movido fuerte en México, pero es legitimo dudar si le será suficiente lo ya hecho, sobre todo si, tal y como lo veo, el gobernador no va a correr la peregrina aventura de jugar las contras, es decir que esta plaza quede abierta y dada, lo cual vuelve a meter al ruedo nombres que ya habían sido eliminados (de Nicolas, Lara Arechiga). La elección en Culiacán se aleja cada vez más de una lucha entre personalidades electoralmente redituables, y se orienta hacia una contienda entre aparatos partidarios, el margen de maniobra se vuelve mayor para el peñanietismo, y dado que Culiacán es la joya de la corona, es el primer casillero que será ocupado por una pieza fundamental para el 2016. Eso es lo que en verdad cuenta ahora para la definición de la candidatura, por lo tanto el abanico se abrió de nuevo.

Digo yo.