Jorge Luis Telles Salazar
Finalmente la presidencia de la Liga Mexicana del Pacífico tomó el acuerdo de hacer pública una delicada decisión, asumida el pasado jueves en la ciudad de Hermosillo, en ocasión del encuentro entre presidentes de clubes, escenificado allá, en la capital del vecino estado de Sonora.
Se trata de la suspensión temporal de dos altos directivos del equipo Yaquis de Obregón, una vez comprobada la entrega de estímulos económicos a los integrantes del team tricampeón, para motivarlos a un mejor rendimiento durante los juegos de postemporada en la última edición de la Mexicana del Pacífico. Uno de ellos, de nombre Francisco Minjarez García; el otro, Manuel Velez Reyes.
De hecho, déjeme decirle que este asunto era ya del conocimiento público y se esperaba una decisión radical de la presidencia del circuito toda vez que la entrega de bonos a los jugadores es uno de los asuntos más penados por el circuito invernal. Es, de hecho, una falta tan grave que tiempo atrás propició la salida de los Potros de Tijuana y la expulsión, de por vida, del ingeniero Jaime Bonilla, presidente de esta franquicia y que en muy corto tiempo había llegado a colocarse como los directivos más famosos del beisbol mexicano en todas sus expresiones.
Aquella vez, a finales de los ochentas, la bomba “tronó” cuando el equipo de Tijuana, coronado campeón, quedó en poder de la directiva de la LMP y una vez que las percepciones a favor de los peloteros se fijaron muy por debajo de sus estimaciones al ignorar los estímulos a los que el ingeniero Bonilla los había acostumbrado.
Ahora pasó algo similar; pero la sanción distó mucho de ser tan siquiera parecida, lo que constituye un elemento más para corroborar las simpatías de la Liga por los equipos sonorenses, incluido su presidente, Omar Canizalez, originario precisamente de Obregón.
Por un lado, qué bueno que fue así. No nos imaginamos a este circuito que tanto presumimos sin la participación de los Yaquis de Obregón, único con tres títulos en forma consecutiva.
Por otro, la penalidad es suave en comparación con lo grave de la irregularidad, con un añadido: ¿por qué ir en contra de funcionarios menores? ¿Acaso los jerarcas supremos, que son los que autorizan los cheques, ignoraban tal situación?
Se trata, en efecto, de un asunto delicado y alrededor del cual los aficionados pudieran ubicarse, justificadamente, del lado de los jugadores; pero permítame precisarle que lo que se pretende, con esto, es no mezclar lo administrativo con lo deportivo y no contaminar el rendimiento natural de un pelotero en el terreno de juego, que pudiera estar sujeto a la entrega o no del estímulo económico.
Precisamente para evitar esto es que existe un fondo creado por los presidentes de los ocho clubes, que se reparte entre el equipo campeón e impedir así los bonos citados, en el contexto antes mencionado. Dicen que, de cualquier modo, los presidentes de clubes suelen estimular a sus jugadores “por debajo del agua”, situación sujeta a verificación. Cuando esto se comprueba, es cuando pasan cosas como ésta que involucró a dos directivos de bajo perfil del club de Cajeme.
Y como en política, los peces gordos siguen en aguas profundas, sin que nadie ose molestarlos.
Digo.
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Mientras.
A través de su página de internet – el medio de moda en la actualidad – la presidencia del club Naranjeros de Hermosillo anunció la contratación de Matías Carrillo, como su manager para la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.
Hace un año, los directivos de Hermosillo tenían a la Serie del Caribe como el estímulo mayor para “parar” un buen team y pelear por el campeonato de la pasada edición. Ahora tienen otro: el nuevo estadio de beisbol, que ya se inauguró oficialmente; pero que todavía no ha sido utilizado por el club de la capital de Sonora.
Lo de la campaña anterior quedó en meros sueños. Esperan que ahora si se les haga realidad.
Y le tienen toda la fe del mundo a Matías Carrillo, que como pelotero ha sido uno de los mejores en la historia del beisbol mexicano; pero que, como manager, aún le faltan muchas cosas por hacer. Hay que decir que el del “Macapule” ha tenido buenas actuaciones como timonel de los Algodoneros de Guasave y los Yaquis de Obregón; pero todavía no disfruta la gloria de un campeonato.
El sinaloense ya demostró que puede ser un buen manager de beisbol. Habrá que ver también que clase de equipo le pone en sus manos la acaudalada familia Mazón.
Pendientes.
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En tanto.
Por lo que hace a la actuación de los peloteros de Tomateros de Culiacán en el verano, la semana pasada se distinguió por dos actuaciones relevantes.
Una de ellas, la de Ramiro Peña, quien se consolida como titular de los Bravos de Atlanta, luego de varios años en el ostracismo con los Yanquis de Nueva York. La semana pasada, el regio prolongó su buena racha al conectar cuatro imparables en diez turnos legales, para un extraordinario porcentaje de .400. Ramiro disparó un cuadrangular y produjo par de carreras. Está en su mejor momento.
Y en lo que concierne a la Liga Mexicana de Verano, la figura lo fue Jorge Vázquez, de los Tigres de Quintana Roo, quien levantó promedio de .368, que aderezó con un jonrón y cinco carreras remitidas al pentágono. El “Chato” está de regreso, después de más de un largo año de lesiones y lo hace a su estilo: bateando por doquier, incluyendo los tablazos de largo alcance.
De acuerdo a los registros consultados, en esta última semana en Grandes Ligas, Luis Alfonso Cruz se repuso un poco de sus pobres resultados con los Dodgers de los Angeles, con tres hits en 13 turnos. Marlon Byrd, a su vez, bateó 5 en 19 viajes a la caja.
Por rumbos de la Mexicana de Verano, destacó el Cuco Cervantes, que registró 8 hits en 22 turnos y el chamaco Daniel Hinojosa, con 7 en 21. Ambos, por encima de .300.
Tanto en los Estados Unidos como en nuestro país, los circuitos de beisbol apenas están en su fase inicial. Después de la primavera sigue el largo verano y será a finales del mismo, cuando se tenga la mejor evaluación.
Digo.
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Y hasta aquí por hoy.
Ya nos fuimos.
Dios los bendiga.