DOS A LA SEMANA

 

NUESTROS PARTIDOS

Jorge Aragón Campos

 

El asunto de que hay un nuevo PRI, es tomado a chunga por muchos, al grado de que otros dicen hay un viejo PAN. El asunto es más serio de lo que parece.

El PRI hizo primero historia por su longevidad como partido en el poder; hoy, vuelve a hacerla, al ser el único que lo ha recuperado sin haber realizado ningún cambio.

Partido viene de parte, y esa es la esencia de la idea democrática: los diferentes grupos sociales, representan las formas de las ideas frente a la realidad, son las partes de un  todo mayor a la suma de aquellas y su manifestación política es el Partido.

Eso se les está olvidando a todos: cada partido es una idea.

Se habla de que esta es la época del derrumbe de las ideologías, lo cual es cierto, pero eso sólo es un reflejo de nuestra incapacidad para crear ideas distintas que ofrezcan una nueva respuesta al mundo, algo que por cierto no es la primera vez que sucede, de hecho durante siglos sólo existió una forma política: la monarquía. Hay ideas nuevas que tarde o temprano nos llegarán ¿Cómo serán esas propuestas? Imposible saberlo, pero sí puedo afirmar que serán profundamente éticas, con firmes raigambres morales. No estoy haciendo ningún ejercicio de adivinación, todas las ideologías han sido siempre así.

Eso se les está olvidando a todos: cada partido es una forma de presentar una propuesta para mejorar a la sociedad, por ello descansa sobre principios éticos y morales, los que, a diferencia de las ideologías, sí son aceptados por todas las partes.

El problema es que la ausencia de las ideologías exige sociedades homogéneas, y en definitiva eso no existe, afortunadamente para los partidos, pues si pudiéramos vivir sin ideas entonces los partidos pierden su razón de ser. Aquí es donde está la contradicción, cuando en México las geometrías políticas desaparecen pero los partidos persisten, se debe resolver con una nueva oferta conceptual, pero nuestra clase política ha preferido dar por sentado que “alguien” o “algo” les escrituro el usufructo de la representación política, y todos se declaran “pragmáticos” (empezando por Peña Nieto), es decir, sin ideas para ofrecer y ya sabemos cómo somos dados los mexicanos a seguirnos de frente, de ahí que lo que inicio como un abandono de ideas acabó echando por la borda hasta los principios.

El tema da para más, así que le seguimos en la próxima entrega.