Jorge Luis Telles Salazar
Por una u otra razón, los Juegos de Estrellas, tan exitosos en todas las ligas de beisbol del mundo – bueno, casi en todas – carecen de interés aquí en la Mexicana del Pacífico. Intentos para convertir esto en un atractivo se han hecho en diferentes ocasiones; pero siempre con el mismo resultado: una enorme diferencia de parte del aficionado, con toda y la pasión que el juego de pelota despierta en todas las plazas del poderoso circuito invernal.
Y tanto es el desinterés, en efecto, que el consejo directivo de la LMP tomó la decisión de eliminar, de una buena vez, el llamado “All Starts” de su calendario oficial. El último de ellos, creo, se celebró hace algunos años en la ciudad de Mexicali, con pobres resultados económicos y todavía peores en el deportivo. Fue, como decimos en Culiacán, una verdadera “careada”.
Esto, insistimos, no sucede en otras Ligas. La Mexicana de Verano, como usted sabe, acaba de celebrar su Juego de Estrellas, con un saldo exitoso en todos los aspectos. En el deportivo, quizás no tanto. La ciudad de Oaxaca fue la sede del clásico de media temporada.
Y allá, en ese escenario, la modesta selección del Sur apaleó 11 carreras contra 2 al poderoso team del Norte y así le otorgó a la plaza que resulta campeona de esta división el derecho de iniciar en su casa la serie final por el título absoluto del circuito. En el fondo esto es el único atractivo para ganar el Juego de Estrellas porque, por lo demás, no vemos otro adicional.
En la Mexicana de Verano, fue la edición número 81 del Juego de Estrellas y para el manager del equipo sureño, Matías Carrillo, fue su segunda victoria en las tres veces en las que ha estado al frente del plantel.
Entre lo más rescatable, la actuación del joven parador en corto, Luis Borges, que bateó 3 hits en igual número de turnos y al final del encuentro fue nominado como el jugador más valioso por los cronistas deportivos que cubrieron el evento. Borges es el short stop de los Naranjeros de Hermosillo, el mismo que envió al retiro al legendario Borrego Sandoval, luego de una longeva vida con el club de la capital de Sonora.
En fin.
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Y bien.
Aquí, en la pelota invernal, hay historia, por supuesto, de Juegos de Estrellas; pero hoy día, son solo eso: historia.
Hay que recordar, por ejemplo, aquellos juegos de la Liga de la Costa contra la Invernal Veracruzana; de la Liga de Sonora frente a la del Noroeste –aquel episodio que marcó el ingreso de Culiacán y Mazatlán a ese circuito -; Sinaloa contra Sonora; la selección del Norte frente a la del Sur o bien la modalidad de mexicanos contra extranjeros.
Por intentos no quedó. Hasta eso.
Se atendieron todas las sugerencias y todas se llevaron a la práctica. Todas con los resultados ya descritos.
Quedaron en el olvido los Juegos de Estrellas en la Mexicana del Pacífico.
Y por un buen rato, por lo que se vé.
Quizás no para siempre, porque estaríamos ante una aseveración sin fundamento; pero si por un largo periodo.
Ya veremos.
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Por cierto.
En la actualidad, la atención de la directiva de la Liga Mexicana del Pacífico se ha centrado en consolidarse como una organización de primer mundo. En lo deportivo es, sin duda, la más fuerte de México. Y también pretende serlo en otros aspectos como la modernización, la comercialización, la promoción y en el ineludible aspecto administrativo.
Aquí, en este mismo espacio, lo hemos puesto al tanto, amigo lector, de la organización de eventos tales como el Seminario para Gerentes Administrativos; el taller para gerentes deportivos y los foros para los gerentes de mercadotecnia, a los que se suman, hoy día, un seminario para directores del área de comunicación de las ocho plazas, que se desarrolla en la ciudad de Los Mochis.
Este seminario concluyó precisamente la tarde de este martes, 14 de mayo, con una conferencia impartida por Antonio Roseque, cronista deportivo de TV Azteca y con inclinaciones hacia el beisbol, cosa que no es fácil encontrar en quienes ejercen esta carrera en el centro del país.
Roseque compartió experiencias; transmitió conocimientos y los invitó a inyectarles pasión y ánimo a su trabajo.
Lo de las jefaturas de prensa en las franquicias del circuito – y en la directiva de la Liga misma –no son cosa nueva. Operan, de hecho, de años atrás; pero nunca, como ahora, tienen al alcance de su mano las herramientas necesarias para difundir, promover y extender nuestra liga no solo a todos los confines del país, sino a todas las regiones del planeta.
Además de las estrategias de comunicación abordadas en este seminario, se tocó también, por supuesto, el optimo uso del internet, del face book y de las páginas web, como medio para hacer llegar todo tipo de información de manera inmediata.
Esto, insistimos, es una herramienta tan valiosa, que solo aquellos que no la tuvimos, en nuestro tiempo, podemos valorarla en toda su magnitud.
Hay que aprovecharla, al máximo de su dimensión.
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A propósito de Los Mochis.
La directiva de los Cañeros, que preside el licenciado Joaquín Vega, tuvo un día muy activo, al cristalizar movimientos de peloteros con dos organizaciones de la misma Liga Mexicana del Pacífico: una de esas transacciones, con los Aguilas de Mexicali; la otra, con los Algodoneros de Guasave.
De Mexicali, por ejemplo, recibió los derechos del aporreador Jorge Guzmán y del pitcher zurdo Thomas Allan Melgarejo, alguna vez material de Liga Mayor. Cedió, a cambio de ello, al jugador de cuadro Luis Mauricio Suarez y a Adrián Garza.
De los Algodoneros de Guasave obtuvo al jardinero zurdo Jesús Cota, en un cambio, pelo a pelo, por el pitcher Francisco Córdova.
¿El ganón?
Bueno, fue un cambio parejo. Ya veremos cómo es que se desenvuelven en la nueva temporada de la Mexicana del Pacífico.
Si, pendientes.
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A manera de colofón.
La directiva del club Tomateros de Culiacán mantiene promociones y facilidades de pago para todos aquellos aficionados al beisbol, interesados en adquirir una butaca para la campaña venidera del circuito invernal.
Hay que contactar telefónicamente con las oficinas del club o acudir personalmente para una mejor información.
Hágalo hoy mismo.
Vale la pena.
Y hasta aquí por hoy. Ya nos fuimos.
Que Dios los bendiga.