PALCO PREMIER

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

El asunto no es solo que Yaquis de Obregón finalice, cuando menos, en el segundo lugar del standing, al término de la primera vuelta de la actual temporada de la Liga Mexicana del Pacífico y que Venados de Mazatlán, a su vez, finalice en el tercero, como mínimo. Tendrían que darse una diversidad de combinaciones para echar fuera de los “pley offs” a Tomateros de Culiacán, lo cual si bien no es imposible, si es poco probable.

Aquí un ejemplo, siempre basado en el peor de los escenarios: que el equipo guinda concluya en el último sitio del standing en este giro inicial. Esto le representaría solo tres puntos; pero logró seis en la primera vuelta y esto suma nueve, si Pitágoras no era un merolico, como solía decir el maestro “Toñico Pineda”.

Bajo esta circunstancia, Yaquis de Obregón, que fue último en la primera parte, tendría que quedar segundo en la complementaria, para totalizar diez unidades y ubicarse por encima del plantel de la capital sinaloense. Y Venados de Mazatlán, que terminaron en el séptimo casillero, estarían obligados a alcanzar, por lo menos el tercer sitio en esta segunda mitad, para hacer nueve puntos y medio y saltar, también, por arriba de Culiacán.

Esta situación comienza a parecer poco factible.

Venados de Mazatlán ya se hundió, de plano, en el último lugar y solo una reacción sorprendente, en lo que queda del mes de diciembre, podría llevarlo hacia los primeros sitios de la tabla. El fantasma de la eliminación, en efecto, merodea por los obscuros rincones del lóbrego estadio “Teodoro Mariscal”.

En cuanto a los Yaquis, han tenido una mejor segunda vuelta, comparada con la primera; pero no se crea usted que mucho: juegan por debajo de los  .500 y se ubican en el lugar número cinco del standing. Ocupan, la verdad, mucho más que eso para tener invitación a las fiestas de enero.

Pero, bueno, si cristalizara la hipótesis arriba citada con respecto a los diez puntos para los Yaquis de Obregón y los nueve y medio para los Venados de Mazatlán, esto es, sin duda, una mejor estadística que la de Tomateros de Culiacán, que tiene nueve en el bolsillo; sin embargo esto no representa, en automático, la eliminación de los guindas.

Y es que, adicionalmente a lo anterior tendrían que registrarse una diversidad de combinaciones para echar por tierra las aspiraciones de los Tomateros porque hay otros equipos que, en un momento dado, tendrían problemas más serios que Culiacán. Ahí está, por ejemplo, Guasave, que solo tiene cuatro puntos; los Mochis, cuatro y medio y Navojoa, cinco. Todos estos tendrían que colocarse por encima del plantel de la capital sinaloense.

Imposible no; para nada. Poco probable sí, desde luego.

A cómo van las cosas en esta segunda vuelta y a como amaneció este jueves el standing, parece más difícil, sin embargo, eliminar a los guindas que su calificación.

Así de simple.

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Ahora que.

El hecho de tener la calificación prácticamente asegurada, con todo y esa mala racha en que cayeron los Tomateros en esta segunda vuelta, no es razón suficiente para cruzarse de brazos ante la situación y esperar que el maná nos caiga del cielo para satisfacer la hambruna, como le aconteció a la tribu de Israel en tiempos bíblicos.

En lo particular, yo no creo que la apatía o la indiferencia se hayan aposentado en las oficinas del club Tomateros de Culiacán.

Claro que no lo creo.

A todos nos consta la cantidad de movimientos que ha realizado la directiva en aras de redondear la novena, a lo largo de toda la campaña. Esto, sin embargo, no ha sido posible hasta el momento.

Tomateros de Culiacàn padece de anemia ofensiva a pesar de contar con un orden al bat màs que respetable, ahora con Jorge Cantù, Luis Alfonso Cruz, Karim Garcìa, Maxwell Leòn, Rennier Mustellier, Romàn Alìn Solìs, Emmanuel y Mario Valdez y Humberto Cota, entre otros. Ya pesa el tiempo y aun cuando les queda cuerda, no es lo mismo “Los Tres Mosqueteros que 20 años después”. Un cuarto bat, de jerarquía, simplemente no lo hemos tenido en todo el año. Y el ocupar la séptima posición en bateo por equipos lo dice todo.

Otro problema, bastante serio, ha sido la ausencia de un cerrador de prosapia, si bien el relevo intermedio ha cumplido decorosamente con su papel. Han sido preparador y cerrador las grandes fallas. Ya hasta la cuenta olvidamos de los juegos que se han perdido precisamente por la falta de especialistas en esta clase de trabajos.

Lamentablemente el tiempo se agota y no vemos de donde se puedan sacar elementos con estas características, a no ser que la directiva guinda tenga un as bajo la manga.

¿Indiferentes? ¡Ni de chiste…!

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Y bien.

Este viernes, Tomateros de Culiacàn recibe en el estadio “Angel Flores” a los Venados de Mazatlàn, ocupantes del último lugar y serios candidatos a la eliminación.

Ahí donde usted lo ve, sin embargo, serie muy importante para los guindas.

Por un lado, porque un resultado favorable – digamos que una limpia – permitiría a Culiacàn alejarse del frìo sótano y sacar mejores cuentas para cuando llegue el momento de la elección de los seis para el “pley off”.

Por otro, porque un resultado de estas características, implicarìa un ascenso en el standing y meterse a la pelea, por lo menos, por el quinto y el sexto sitio, para pensar en cosas mejores para el cierre del calendario regular. Y déjeme recordarle que fue precisamente en el spring del giro inicial, cuando los guindas brincaron de un mediocre quinto o sexto puesto hasta un gran tercer lugar.

Los juegos de la serie contra los rojos del puerto, a la hora de costumbre: viernes a las 19. 30; sábado a las 18 y domingo, a las 5 de la tarde.

Por allà nos vemos.

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Y hasta aquí por hoy.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.