Jorge Luis Telles Salazar
La humildad y la sencillez, valores humanos sobre los cuales ha construido su meteórica carrera política, constituyeron los ingredientes esenciales en el primer discurso de Sergio Torres Félix, como presidente municipal de Culiacán, apenas minutos después de haber rendido su protesta como tal, ante el alcalde saliente, Aarón Rivas Loaiza, con el gobernador del Estado, Mario López Valdez, como testigo de calidad.
Estos elementos se manifestaron prácticamente a todo lo largo de una intervención, si bien no mayor de 20 minutos, si suficiente para dejarnos claro que Torres Félix imprimirá su propio sello a la nueva administración, con prioridades muy definidas orientadas fundamentalmente a elevar los niveles de convivencia, comunicación y armonía entre quienes vivimos en esta ciudad.
Para no ir muy lejos, el nuevo presidente municipal abrió su participación, con un amplio reconocimiento a quienes fueron sus adversarios en la pasada contienda electoral: Eduardo Ortiz Hernández, de la coalición encabezada por el PAN; Zoila Gaxiola, del Partido Sinaloense y Domingo Félix, de Movimiento Ciudadano; estos últimos dos, ahí presentes, en su condición de nuevos regidores. Ponderó, sin reservas, el papel realizado por su antecesor, Moisés Aarón Rivas Loaiza, a quien le extendió larga felicitación y le agradeció al jefe del Ejecutivo Estatal su apoyo decidido hacia el municipio de Culiacán.
Aquí, el primer gesto de la personalidad de Sergio, de la que hablamos al inicio de esta columna, líneas arriba. Uno más, cuando recordó su origen humilde, producto del matrimonio de su padre, un policía al servicio del ayuntamiento, con una modesta ama de casa; cuando evocó su ingreso al municipio en el área de limpieza y cuando habló, emocionado, se su trayectoria al interior del STASAC, del que llegó a ser secretario general. “Mi casa ha sido, de hecho, el Palacio Municipal”, citó de cara a quienes llenaban la vieja sede del ayuntamiento local.
Y otra, cuando pidió a todos que “le tengan fe”; que está consciente de que se trata del “reto más importante de su carrera profesional y política”, mismo que también asume como ciudadano común y corriente, como padre de familia y también como habitante agradecido con todo lo que a él le ha dado Culiacán, circunstancia que lo alienta a redoblar un compromiso en el sentido de entregarle más que buenos resultados a la sociedad.
Sin duda, un discurso diferente, bien presentado, que acaparó permanentemente la atención de los presentes, quienes no le escatimaron las muestras de solidaridad y respaldo a favor de la delicada tarea que inició el primer minuto de este primer día del 2014, en un mandato constitucional que se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2016.
Torres Félix no habló, ni por asomo de grandes obras; tampoco ofreció la cristalización de proyectos monumentales a lo largo de los próximos tres años, ni mucho menos prometió cosas imposibles de cumplir; sin embargo, a cambio de ello, habló de muchos detalles, aparentemente muy pequeños; pero los que, por su relevancia, podrían marcar, para siempre, su papel como presidente municipal de Culiacán.
Sergio, ante la marcada atención de los asistentes, se refirió, por ejemplo, a la estrujante estadística que hace de nuestro municipio, uno de los que registran más muertes por accidentes automovilísticos en el plano nacional, cuyas víctimas son jóvenes en su abrumadora mayoría. Dejó claro, en forma categórica, que no permanecerá pasivo ante tan aterradora realidad y que tomará, de inmediato, medidas aparentemente sencillas; pero cuyo cumplimiento podría bajar sustancialmente record tan poco envidiable. Entre ellas: no permitir el uso del teléfono celular, en ninguna de sus modalidades, mientras se conduce un automóvil; hacer obligatorio utilizar el cinturón de seguridad y radicalizar más la aplicación del alcoholímetro, sin excepciones de ninguna naturaleza.
Será, sintetizó, una “campaña permanente de buen comportamiento” que observará tres etapas muy bien definidas: prevención, socialización y sanción. Torres se ha propuesto, de tajo, bajar al mínimo los hogares enlutados en Culiacán, por esta clase de situaciones, que se acentúan los fines de semana en particular.
Admitió que, por supuesto, no será una tarea fácil, porque, lo que haga el ayuntamiento, tendrá que complementarse, necesariamente, con las acciones de los padres de familia ante sus hijos. Trillada la frase “sociedad y gobierno”; pero es una inevitable realidad. Del lado del gobierno municipal, además, tendrá que comprometerse en ello a las policías a su mando, para que también hagan la parte que les corresponde, con autoridad y objetividad; pero sin abusos, ni rudeza innecesaria.
De manera contundente y sin pretender herir, ni mucho menos, la sutileza de su antecesor, el nuevo alcalde dejó entrever un gasto excesivo en la operatividad del ayuntamiento, que hace obligatorio su ajuste, tanto por las disposiciones de la Auditoría Superior del Estado, como por la viabilidad administrativa del municipio. Y bajo esta circunstancia, planteó la posibilidad la reducción en una plantilla de 7 mil 500 trabajadores, así como la eliminación de gastos de representación y la reducción en otro tipo de prestaciones, propias de los funcionarios de la comuna.
En síntesis, “haremos un gobierno austero; pero no pasivo y mucho menos sin iniciativa”, dijo y subrayó: “la responsabilidad es ineludible, tenemos que hacer más con menos. No nos queda de otra”.
Esto, amplió, se complementará con una reingeniería administrativa, que contemplará, entre otras cosas, la compactación de áreas, la eliminación de puestos con tareas similares y la aplicación de presupuestos estrictamente conforme a los resultados, de tal suerte que solo se destinarán recursos a proyectos viables y con resultados garantizados, en otro rubro que fue ruidosamente saludado por una asistencia plural en lo político y representativa en los otros sectores de nuestra sociedad.
Para concluir, aquí algunos anuncios hechos por el nuevo presidente municipal de Culiacán, que posiblemente sean de su interés:
= Prioridad al Culiacán de las carencias, ése que existe, aquí cerca y cuya existencia es desconocida por muchos de nosotros: esa ciudad, donde la marginación es evidente, donde la problemática social es aterradora y donde habitan muchas familias que no tienen ni para comer.
= El regreso de la voz ciudadana a organismos tales como el IMPLAN y los consejos municipales de participación ciudadana.
Y:
= La transformación del área de Servicios Públicos Municipales a una gerencia municipal, que ya opera en otras latitudes del mundo y que se le conoce como “City Manager” o Administrador de la Ciudad.
Una reflexión final:
“Tenemos que huir del pesimismo que detiene las agendas públicas; concentrarnos en cómo hacer las cosas y dejar, para siempre, la cómoda postura del “no se puede”.
Y hasta aquí.
Suyos los comentarios, amigo lector.
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Y bien.
En la última sesión solemne del cabildo 2011-2013, además de Sergio Torres también rindieron su protesta de ley la síndica procuradora, Irma Moreno y el cuerpo de regidores en su totalidad.
En la primera reunión oficial del nuevo cabildo, a su vez, tomarán posesión el secretario y el oficial mayor del ayuntamiento: Guadalupe Robles y Arturo Baldenegro, respectivamente. Guadalupe Robles será, de manera expresa, el jefe del gabinete.
Además, por si le interesa, se hará el reparto de comisiones entre los regidores: Leticia Serrano Sainz, será la presidenta de la comisión de hacienda.
Ya le informaremos.
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En el mismo tenor.
Sentida despedida, a través de las redes sociales, de nuestra amiga Adriana Ochoa del Toro, de su responsabilidad como coordinadora de relaciones públicas y comunicación social del ayuntamiento local. Ya despacha, en su lugar, nuestra también apreciada amiga, Ana María Alvarado Castillo.
Adriana, que expone que “más que una relación profesional” fue “muy amistosa” y adelanta que, periodistas somos y “nuestros caminos se cruzarán, de nueva cuenta, en un momento dado”.
Y tiene razón.
Para Adriana, nuestros mejores deseos de éxito en su nueva responsabilidad, de la característica que sea y para Ana María también, en esta delicada tarea, muy cerca, del nuevo presidente municipal de Culiacán.
Bendiciones de Dios, para las dos.
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A manera de colofón.
Por hoy, hasta aquí. Seguimos en la brega, dentro de la intensidad de estas fiestas navideñas y de fin de año; pero la responsabilidad es primero.
Feliz año 2014.