Jorge Luis Telles Salazar
A cambio de las 4 carreras anotadas en su último partido de la serie de repechaje, Cañeros de los Mochis permitió la friolera de 16, víctima de una paliza descomunal de parte de Mayos de Navojoa; pero, increíblemente, le alcanzó para visar su pasaporte a la etapa semifinal de la actual temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, bajo el esquema de “el mejor perdedor”.
Mochis, en efecto, fue ahora el favorecido con este sistema de competencias del circuito invernal, quizás poco práctico; pero necesario, a su vez, para redondear los cuatro semifinalistas. Cañeros se apegó al criterio del “run average” para avanzar a la fase siguiente, en la que incrementa tanto la calidad del espectáculo como el nivel competitivo de los participantes. El equipo verde cosechó un porcentaje de 65. 78, como consecuencia de la ecuación de dividir las carreras anotadas entre las permitidas y multiplicar esto por 100, según las disposiciones de la LMP.
En total, Mochis anotó 25 veces a lo largo de seis partidos y admitió 38. Esto da exactamente 65. 78, si el teorema de Pitágoras es verdadero.
Guasave, por su parte, levantó un 58. 82, resultado de dividir las 20 carreras a su favor por las 34 en contra.
Margen de nada, si quiere usted; pero margen al fin y al cabo.
Y en diferencia de carreras, la cosa es todavía más apretada. El 25-38 de Los Mochis se traduce en un menos 13; el 20-34, de Guasave, en un menos 14. De cualquier modo, lo que impera es el “run average”, mismo que privilegia las carreras anotadas por encima de cualquier otra situación.
Y es por eso que los Cañeros están ahora en la semifinal, “haiga sido como haiga sido”. Tenían rato que no llegaban a esta instancia. Buen rato.
Felicidades Joaquín.
Debes estar muy contento…por todo.
=0=
Y bueno.
En el desarrollo de los dos últimos encuentros de la “repesca”, pareció por momentos que los Algodoneros de Guasave serían capaces de hacer la hombrada, ante la fenomenal paliza que los Cañeros de los Mochis recibían de manos de los Mayos de Navojoa, ante una entrada histórica en el estadio “Manuel (Ciclón) Echevarría”. La mejor en los últimos quince años, por lo menos.
Esto no era fácil puesto que los Cañeros llegaron a este juego con 21 carreras anotadas y 22 admitidas, contra 20-28 de Guasave; pero era factible, con la combinación de una derrota muy holgada de Mochis a cambio de un descalabro ajustado de los Algodoneros, sin renunciar a la posibilidad de un triunfo ya sea de un bando u otro, que hubiese desechado el esquema del “run average”.
Inning por inning, entrada por entrada, se sacaban las cuentas; pero, lamentablemente, el contra ataque de los Algodoneros de Guasave no llegó nunca. Una reacción para acortar distancias de última hora, pudo haber sido suficiente; sin embargo, esto no sucedió.
Algodoneros se va a casa y Cañeros sigue adelante. En la pelea por el campeonato de la actual campaña de la Liga Mexicana del Pacífico.
Suerte.
=0=
Ahora que.
Contra lo que muchos piensan, esto de alcanzar boleto para semifinales como mejor perdedor no es indigno para nada y menos como para ubicar al equipo susodicho como segura victima en esta fase, en la que se enfrenta justamente al mejor del calendario regular, si es que éste supera la repesca, como lo han hecho ahora los Naranjeros de Hermosillo.
Es uno de los aparentes beneficios de este sistema. Se premia al mejor del torneo, enfrentándolo al peor del repechaje. Y al mejor perdedor se le coloca frente al viable favorito, lo que no significa, en lo más mínimo, que la situación ya esté definida.
En los últimos tres años, si mucho me apura, justo el mejor perdedor ha calificado a la gran final. Los Algodoneros lo fueron, en efecto, en 2010-2011 y también en 2011-2012. En ambas llegaron a semifinales como “perdedor suertudo” y en las dos pasaron por encima de los Tomateros de Culiacán, aunque sin coronarse campeones. Hace un año, fueron los Yaquis: avanzaron como “mejor perdedor” y en esta instancia dispusieron de los Tomateros de Culiacán. A la postre, Obregón se encumbró como monarca, por tercer año consecutivo.
Tiempo atrás, también los Venados de Mazatlán se coronaron campeones, luego de alcanzar la semifinal como “mejor perdedor”.
O sea: no hay nada escrito.
Llegamos a una nueva fase de la Liga Mexicana del Pacífico en la que no cuenta ya ni lo que se hizo en semifinales, ni mucho menos el papel realizado durante el calendario regular.
Esta es otra historia.
La del ¡borrón y cuenta nueva…!
=0=
Bien.
Con las semifinales en puerta, los cuatro equipos ya cuentan con un pelotero de refuerzo, adicionalmente a su nómina actual. Lo eligieron hoy por la mañana, en un draft vía internet, que se originó desde la ciudad de Hermosillo. Seleccionaron dos cada uno, por aquello de que uno de ellos decline a la invitación.
Así, los Naranjeros tomaron al norteamericano Zelous Wheler, de Guasave y a Alfredo Aceves, de Culiacán.
Navojoa, a Juan Salvador Delgadillo, de Guasave y a Rennier Mustellier, de Tomateros.
Mexicali, a Amari Sanit y Andrés Iván Meza, de Culiacán.
Y Mochis, a Oliver Pérez, de Tomateros y a Eduardo Arredondo, de Guasave.
Solo se consideraron como candidatos a refuerzos a los dos planteles eliminados en la repesca. No a los de Mazatlán y Obregón porque sus integrantes, naturalmente, ya descansan en sus hogares, en espera del llamado a entrenamientos para el verano.
¿La mejor elección?
A nuestro juicio, la de Aguilas de Mexicali, en una u otra opción. Amauri o Meza. Hablamos de dos de los mejores cinco lanzadores de la Liga, que están en forma y descansados para ver acción en cualquier momento.
Digo.
=0=
A manera de colofón.
Cañeros de los Mochis en Hermosillo, a partir de las 19 horas del sábado venidero, en el estadio “Sonora”.
Mayos de Navojoa en Mexicali, a las 6 de la tarde, del mismo día.
Se aceptan apuestas.
Y ya nos fuimos.
Dios los bendiga.