Aarón Irízar para la Candidatura

= Aarón Irizar se encarta para la candidatura gubernamental.

= Los senadores de la República, precandidatos naturales.

= Un vistazo a las otras plataformas de lanzamiento.

= El silencio de Jesús Vizcarra: ¿una razón para pensar en su regreso?

El que Aarón Irizar López se haya colocado en la vertiente de sucesión al gobierno del Estado, no debe causar extrañeza alguna ni mucho menos causa para ubicarlo en la línea de golpeo. Los senadores de la República son, en todos los casos, precandidatos naturales a la candidatura de sus respectivos  partidos a la titularidad del Poder Ejecutivo, en sus correspondientes entidades federativas. Esto, pienso, está perfectamente claro.

En fecha reciente, Irizar López concedió una entrevista a la reportera del diario Noroeste, Janneth Aldecoa, en la que aceptó sus intenciones de competir, al interior del PRI, por la candidatura a la mal llamada primera magistratura de Sinaloa, bajo la tesis de que representa “el más genuino deseo de todo hombre en la política”, más cuando se tiene “toda una carrera en el servicio público”. En su caso, aquí en nuestro Estado.

Irizar dio la cara y contestó a la pregunta con sinceridad y honestidad política. El posicionamiento de los otros senadores: Diva Hadamira Gastelum Bajo (PRI), Daniel Amador Gaxiola (PRI) y Salvador López Brito (PAN) debe ser similar. Suponemos.

Los tres aspiran, desde luego, a ser candidatos a la gubernatura de Sinaloa. Mejor dicho, los cuatro porque López Brito también tiene su corazoncito bien puesto. Y no solo aspiran, sino que trabajan en esa dirección, con toda intensidad, desde el momento mismo de su arribo a la cámara alta del Congreso General de la Unión.

Su condición de precandidatos es natural, en el entendido de que la plataforma de lanzamiento es lo suficientemente sólida para ello. Cierto que no es la única catapulta. Hay otras; pero, la del Senado está entre las mejores.

En otra de las plataformas están los hombres más cercanos al presidente de la República, desde la óptica de sus respectivas entidades federativas. En el caso de Sinaloa: David López Gutiérrez, coordinador general de comunicación social de la presidencia de la República; Carlos Almada López, subsecretario en la SCT y el diputado federal Heriberto Galindo Quiñonez. Y hasta aquí nomás. Anda por ahí uno que otro simplón, que presume de lo mismo y que, a su estilo, ya trae a muchos enredados; pero cada día son menos quienes caen en su juego perverso, de intrigas y mentiras, que son las características propias de su personalidad. Y si mucho me apura, podrían ser hasta dos simplones, no solo uno. ¿Para qué nombres? Usted sabe perfectamente bien quien o quienes son.

Y en una tercera línea de sucesión, que es también una buena alternativa en un momento dado, están las figuras locales, entre las que pueden citarse, por lo pronto, a Gerardo Vargas Landeros, secretario general de Gobierno, quien será una de las cartas del gobernador actual; a Jesús Enrique Hernández Chávez, presidente de la junta de coordinación política del Congreso del Estado; a Sergio Torres Félix, en su condición de presidente del municipio más importante de la entidad y también a Aarón Rivas Loaiza, aunque su retorno a las Ligas Mayores de la política sinaloense está supeditado a la responsabilidad que le asigne Mario López Valdez y al manejo que se le dé en los próximos dos años.

Y un nombre más, para cerrar esta lista, que tendrá algunas variantes a partir de la elección federal del 2015; pero que comenzará a reducirse gradual y selectivamente, en el año por venir. Se trata de  Jesús Vizcarra Calderón, que es el priista mejor posicionado, pero que guarda su decisión final en lo más profundo de su corazón. Son más, muchos más, los que piensan que Vizcarra se fue para siempre de la política partidista; pero su silencio ya siembra dudas que contrarrestan con dureza tales versiones. Es más, en la única entrevista concedida a periodista sinaloense alguno, tras su derrota en el 2010, su posición no quedó clara del todo. Los 520 mil votos a su favor constituyen una tentación prácticamente irresistible. Algo más: es una persona que goza de la estimación personal del jefe del Poder Ejecutivo Federal.

Al final del día, todas son cartas que serán manejadas por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para, en su momento, proponer al naipe ganador al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, lo que es tanto como una orden inapelable.

Así se hacían las cosas, hasta antes de la histórica derrota del PRI en el 2000. Ahora, con este partido otra vez en el poder, no hay duda de que la última palabra estará en manos del presidente Enrique Peña Nieto, aunque con variantes que no pueden desestimarse. Ahí está, por ejemplo, el factor de las encuestas de opinión, que le servirán al jefe nato del priismo para medir el grado de riesgo de sus decisiones en cuanto a las candidaturas de su partido para las distintas gubernaturas estatales del México nuestro.

Ahora bien.

De regreso a la entrevista con Aarón Irizar, el guamuchilense arraigado en Culiacán, fue más allá, precisamente,  al sostener que la victoria final del partido estará en función directa de una inteligente selección del candidato, convencido de que cuando se hacen las cosas de otro modo sobreviene la fragmentación del partido, anímica y política, que “nos hunde a todos por el obscuro tobogán de la derrota”. La alusión y el mensaje son claros. Irizar López no solo fue uno de los más grandes damnificados del descalabro del 2010, sino uno de los señalados con índice de fuego, como culpables de tan tremendo desastre.

Defendió, en el mismo trabajo periodístico, la existencia de métodos confiables de medición para la rentabilidad de un candidato determinado, tales como el análisis del perfil del hombre – “o la mujer” – que se requiere para ese momento; un estudio de su capacidad y una revisión a fondo de la trayectoria en el servicio público. Todo esto, insistió, “será mucho mejor, en cualquier circunstancia, que un dedazo favorecedor a un compadre, a un amigo o a un socio de empresas, sencillamente”.

Aarón Irizar parece dar ese perfil; pero sucede que sus compañeros de la cámara alta, cuentan también con completísima hoja en el servicio público de nuestro país.

Veamos:

Irizar López: senador de la República, diputado federal, presidente municipal de Culiacán, diputado local, secretario del despacho en el gobierno estatal, delegado federal y funcionario municipal, además de una fugaz incursión en la iniciativa privada de Sinaloa.

Diva Hadamira Gastelum Bajo: senadora de la República, diputada federal, diputada local, funcionaria municipal, dirigente partidista y presidenta a nivel nacional de las mujeres del PRI.

Y Daniel Amador Gaxiola: senador de la República, diputado federal, presidente municipal de Elota, diputado local, líder estatal del magisterio y presidente de Enlace Cívico Magisterial, organismo que aglutina al profesorado sinaloense con militancia en el partido tricolor.

La clásica carrera parejera, si el presidente Peña voltea a ver a los senadores sinaloenses.

Sin embargo, como ya quedó plasmado líneas arriba, Peña Nieto tiene en sus manos muchas cartas más con las que hará su juego, llegado el momento. Los ubicados en las otras dos plataformas de lanzamiento, también cuentan con envidiable hoja curricular.

Bajo esta circunstancia, difícil pensar que la de Enrique Peña vaya a ser una decisión con el corazón.

Con la razón, sí. Sin duda.

Ya lo hizo, precisamente, cuando designó a su sucesor para gobernar el Estado de México. Eruviel  no  era el más cercano a sus afectos; pero si el cuadro más seguro para ganar la elección.

Faltan dos años; pero cualquiera podría pensar que la cosa está a la vuelta de la esquina.

En fin.