AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles

Durante sus dos primeros años de gobierno, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, cuyo arribo al Poder Ejecutivo Federal, el primero de diciembre de 1988, había sido seriamente cuestionado por tirios y troyanos, dio tres golpes espectaculares.

A saber:

= La destrucción del imperio de Carlos Jonguitud Barrios, a quien quitó de la secretaría general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para poner en su lugar a Elba Esther Gordillo Morales, “la Wera”, como se escribe ahora.

= La detención, en la ciudad de Guadalajara, de Miguel Félix Gallardo, el narcotraficante más buscado de aquella época.

Y además:

= El desconocimiento de Joaquín Hernández Galicia (a) “La Quina”, como secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Petrolera y su encarcelación consecuente.

Tales hechos cambiaron por completo la percepción de que era sujeto Carlos Salinas de Gortari tanto a nivel nacional como en el exterior. Aquí, en México, de ser víctima de abierto rechazo ciudadano, su popularidad se disparó de manera sensacional, tanto que poco o nada quedó de la obscura elección de 1988, en la que – dicen – le robaron la presidencia a Cuauhtemoc Cárdenas. La revancha de Salinas en el 91 fue terrible: su partido, el PRI, arrolló en los comicios para diputados federales y consolidó un poder absoluto en el Poder Legislativo, cuando todavía meses atrás se especulaba en torno a una eventual pérdida de la  mayoría en la cámara baja del Congreso de la Unión.

La similitud entre aquellos acontecimientos y los que hemos visto ahora, con Enrique Peña Nieto en la presidencia de nuestro país, son innegables y tremendamente coincidentes.

Y si lo anterior fue por cuenta de Salinas, aquí va lo de Peña Nieto:

= La destrucción del imperio de Elba Esther Gordillo Morales en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, a la que no solo le arrebató su liderazgo moral sino que la envió a prisión, con muy pocas posibilidades de recuperar su libertad al corto plazo.

= La detención, en Mazatlán, de Joaquín Guzmán Loera, el hombre más buscado del planeta y catalogado como el principal capo del narcotráfico a nivel mundial.

Y:

= ¿Estará cercano el turno de Carlos Romero Dechamps, el líder nacional del sindicato de trabajadores de PEMEX y pilar, además, de la en otra hora poderosa Confederación de Trabajadores de México?

Las coincidencias, cuando menos, son asombrosas.

¿No?

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Bien.

El sábado pasado, apenas minutos después de confirmarse la captura de Joaquín Guzmán Loera, escribimos, en nuestro espacio denominado Fin de Semana – aquí mismo, en el portal www.jorgeluistelles.com – que esto constituía, sin duda, el golpe de timón que requería el presidente Peña para recuperar la credibilidad de México en su gobierno (deteriorada durante su primer año de labores); retomar el rumbo y consolidar su mandato de frente al cumplimiento de los compromisos trazados con la nación.

Después de la detención del “Chapo Guzmán” los escenarios han cambiado, definitivamente, para la administración Peña. Se le reconoce, por un lado, su valor para encarar las consecuencias que traerá una acción de esta naturaleza y por otro, pone fin a las permanentes sospechas en torno a los tan especulados pactos del gobierno federal con la delincuencia organizada, más allá del color del partido en el poder.

Hace más de dos décadas, cuando Salinas, la reacción de la sociedad, tras los eventos reseñados, fue increíble, tanto así que sus actos de autoridad le representaron, además de otras cosas, el conservar una aplastante mayoría en la cámara federal, a partir de los comicios de 1991. Salinas de Gortari llegó a convertirse en un “super presidente” de México hasta antes de 1994, cuando el país se le cayó en pedazos: la aparición del subcomandante Marcos; el asesinato de Luis Donaldo Colosio y el crimen de Francisco Ruiz Massieu, sin citar la catastrófica devaluación de diciembre. Cierto, ya estaba Ernesto Zedillo como mandatario; pero fue innegable que se trató de una consecuencia de una decisión de última hora de Carlos Salinas.

Ahora, con Peña Nieto, comienza a escribirse una historia similar, aunque nada deseable, por supuesto, sería un desenlace semejante. Como ese del 94.

En efecto, arropado por los mensajes de aliento, apoyo y felicitaciones de la comunidad internacional, el mexiquense sale a flote como el estadista que durante años hemos exigido los ciudadanos de este país. Peña, cierto, ganó la elección del 2012, con un margen notablemente superior al registrado por Felipe Calderón; sin embargo, diversas circunstancias obscurecieron su programa de gobierno a lo largo de su primer año de mandato, con todo y su decisión de solicitar la colaboración de las otras fuerzas políticas, cosa que, de acuerdo, no tiene por completo; pero si mantiene una relación muy por encima de la alcanzada por sus antecesores.

En fin: ha mejorado el panorama para el titular del Poder Ejecutivo Federal y las condiciones todavía pueden crecer más en función de los resultados de las reformas estructurales del 2013. Debe tenerse claro, sin embargo, que el camino para Peña Nieto apenas comienza y que años difíciles todavía están por venir.

Salvo su mejor opinión, amigo lector.

 

 

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Mientras.

Aquí, en Culiacán, el presidente municipal, Sergio Torres Félix puso en marcha el operativo llamado “Centro Seguro”, en el marco del programa general bautizado como “Juntos Ponemos Orden” y orientado, como su nombre lo indica, a alcanzar niveles de seguridad en el centro comercial e histórico de esta capital, tanto para quienes ejercen ahí el comercio u alguna otra actividad, como para las decenas de miles que a diario transitamos por ese sector de la ciudad.

Al dar el banderazo correspondiente, el alcalde señaló, con marcado énfasis, que para el cumplimiento de tales propósitos se destinará a no menos de cien elementos de las corporaciones de policía y tránsito de la municipalidad. Dejó en claro, sin embargo, que alcanzar las metas será imposible si se carece de la solidaridad y la participación de la sociedad en general.

Este último punto es, ciertamente, relevante, no solo en el operativo “Centro Seguro” sino también en el “Cero Tolerancia”, que arrancó en fecha reciente el mismo presidente municipal y cuyos objetivos también son de sobra conocidos.

Y es que si la comunidad no asume el papel, ni adopta la postura que le corresponde, de bien poco servirán los esfuerzos de la autoridad para meterle a la ciudad algo que le hace falta en cantidades astronómicas: orden, precisamente. Imposible, por ejemplo, un agente en cada esquina, a toda hora, para vigilar si hablamos o “texteamos” a través del teléfono celular.

Dícese, en lo que sería un clásico círculo vicioso que si hay desorden es porque no hay autoridad o porque ésta se ejerce con tibieza y con excepciones. Precisamente uno de los preceptos de este programa es ese: que no haya privilegios, ni consideraciones para nadie. Ni para los retoños de acaudaladas familias, ni para el juniorismo político que tanto prolifera, ni para los periodistas, ni para nadie, mucho menos para delincuentes y criminales que acostumbran hacer lo que les viene en gana en nuestra ciudad, particularmente los fines de semana.

Ya está la intención de Sergio Torres y su llamado a la colaboración ciudadana. Habrá que ver, porque esto apenas ha comenzado, si se mantiene la determinación. Y sobre todo, si cuenta con la cooperación responsable de la comunidad.

Pendientes.

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¡Sorpresa…!

En su sesión de hoy martes, la diputación permanente de la sexagésima primera legislatura del Congreso del Estado (que preside Jesús Enrique Hernández Chávez) eligió a Rosa del Carmen Lizárraga Félix como nueva integrante de la Comisión de Acceso a la Información Pública del Estado de Sinaloa. La señora Lizárraga solo tuvo un voto en contra: el de la diputada perredista Imelda Castro.

Ahí mismo, la permanente le tomó la protesta de ley por lo cual Rosa del Carmen quedó en condiciones de entrar en funciones de inmediato. Cubrirá la vacante de Alfonso Páez, tras su renuncia al cargo por razones personales.

“Rossy” Lizárraga ya cumplió 15 años en el servicio público y aseguró ya, por lo menos, siete más, que es lo que duran en el puesto los comisionados de CEAIPES, para sumar 24, siempre en posiciones privilegiadas. A lo largo de todo este tiempo, se desempeñó como coordinadora de comunicación social, en el gobierno de Juan S. Millán y como titular de la unidad de acceso a la información, en el periodo de Jesús Aguilar, puesto en el que fue ratificada por Mario López Valdez.

Rosa del Carmen, en efecto, es una persona capaz, de buena fama pública y hasta con habilidades naturales para el ejercicio de la política. Bien merecido.

¿El padrino? Bueno, lo de más es lo de menos.

Digo.

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A propósito del género.

En la ciudad de México, la licenciada Martha Sofía Tamayo Morales, actual presidenta del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional, recibió – la noche del martes – el Premio Nacional de la Mujer 2014, que otorga el Círculo Nacional de Periodistas y la Cámara Nacional de la Mujer en México.

Este reconocimiento, a favor de Martha, se fundamenta en sus tres décadas en el servicio público, tanto en el área administrativa como de impartición de justicia. En este lapso también ha fungido como diputada federal y senadora de la República.

Sinceramente, méritos para ello la señora Tamayo los tiene y de sobra. Y ni que decir de su personalidad, sentido humano y vocación de servicio.

Fue una noche de gala en el casino naval de la Secretaría de Marina, allá en la capital.

Les debemos los detalles.

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Y ya que de mujeres hablamos.

La profesora Mayra Zazueta Corrales, presidenta del comité estatal del Partido Nueva Alianza, sumó su voz a aquellas que han plasmado su preocupación para presentar, en tiempo y forma, las adecuaciones en la entidad a las reformas educativas aprobadas el año pasado por el congreso de la Unión. El plazo para ello, por si le interesa, fenece el 12 de marzo. O lo que es lo mismo: ya está a la vuelta de la esquina.

Lo anteriormente expuesto en una reunión de trabajo con el profesor Salomé Rodríguez Manjarrez, secretario general de la sección 27 del SNTE y el diputado local Héctor Melesio Cuen Ojeda, presidente del Partido Sinaloense y titular de la comisión de Educación en el Congreso del Estado.

Y justo de este encuentro, se desprendieron algunas prioridades ineludibles a atender; entre las que destacan las siguientes:

= Inaplazable elevar la calidad de la educación en Sinaloa.

= Protección de los derechos laborales de los trabajadores del sector.

Y:

= Capacitación permanente del magisterio.

Los tres puntos forman parte de un posicionamiento conjunto que refleja, por un lado, su interés por el tema y por el otro que no todo es política en esta vida.

¿Cómo la ve?

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Colofón.

Y por hoy hasta aquí. Ya nos vamos, no sin antes invitarlos a que visiten nuestro sitio de internet www.jorgeluistelles.com, donde encontrará usted las mejores columnas políticas de Sinaloa, así como la información del momento. Puntual y oportuna.

Esta columna, Agenda Política, también la puede encontrar en otros portales fraternos, en la versión digital de El Diario de Sinaloa y en medios impresos tales como Viva Voz, Río Elota, Vértice de Sinaloa, Nueva Visión y Radio UAS/ Por Tierra.

En radio, nos puede dar seguimiento en Agenda Radio, martes y jueves, de 17. 30 a 18 horas, a través de Radio Universidad Autónoma de Sinaloa y en el noticiero de Víctor Torres, lunes y viernes, 15 minutos antes de las 5 de la tarde, por Radio Fórmula Sinaloa

Nos fuimos pues.

Dios los bendiga.