DOS A LA SEMANA

¿A LA TERCERA ES LA VENCIDA?

Jorge Aragón Campos

La primera marcha a favor de Joaquín Guzmán no dejó de ser una sorpresa hasta para el gobernador, ya no digamos para cualquier hijo de vecino como usted o yo. Hasta ahí pasa, bien que mal fue algo inédito y, sobre todo, sorpresivo.

Y es que primeramente muchos pensamos que la invitación era mera payasada, una broma de mal gusto, de esas que con harta frecuencia inician en las redes sociales y luego se extienden hasta el mundo real. Ni la primera ni la última vez que pasa.

Por más vueltas que se le diera, uno acababa pensando ¿para qué diablos quiere una marcha el chapo? Ni modo que para impedir la extradición. El asunto es que la marcha se hizo… y bien. De acuerdo, pensamos, no faltan en ningún lado aquellos que salen más papistas que el papa, y se lanzaron a organizar el evento para hacerle sentir calorcito al jefe. Al menos a mí, lo confieso, no se me ocurre otra explicación.

Pero luego vino la segunda y como todos sabemos se puso muy fea. Feísima. ¿Habrá una tercera? ¿En verdad los miembros del grupo criminal de Guzmán no tienen nada mejor que hacer? ¿No tienen un negocio, un territorio, una familia que defender contra la acechanza de los otros cárteles, aquellos que según afirman numerosas voces fueron mantenidos a raya por el hoy convicto?

Desde el pasado domingo, he recordado como en el 68 el movimiento estudiantil fue infiltrado por numerosos grupos políticos, para convertirlo en carne de cañón con miras a la inminente sucesión presidencial de aquel entonces; aquí en Sinaloa, numerosos actores universitarios de la lucha contra Armienta Calderón, confiesan que fue inevitable encarrilar el movimiento dentro de la lucha por la sucesión gubernamental; como se ve, hay una constante histórica sobre los movimientos que tienden a tomar la calle: tarde que temprano acaban insertándose en alguna pugna por el poder político, si es que de plano no tienen ahí su acta de nacimiento.

La primera marcha fue sorpresiva, la segunda ya acabó a balazos y si hay una tercera será con muertos, y de antemano les aviso que al chapo no le servirá ni para bien ni para mal, lo mismo que a su gente. Lo que pudiéramos estar viviendo es una bien orquestada campaña de desestabilización política, y ahí los beneficiados y los perjudicados no tendrán nada que ver con el crimen organizado.

¿O sí?