Jorge Luis Telles Salazar
El problema del estadio “Angel Flores” entró en cuenta regresiva. La autoridad judicial fijó la última semana de marzo como fecha para dar a conocer su fallo; pero, para entonces, quizás sea demasiado tarde para la culminación del proyecto, antes de la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, si es que el juez que tiene el caso bajo su responsabilidad autoriza la demolición del inmueble, para dar paso a lo que será el parque de beisbol más moderno de toda América Latina.
Y es que si este mismo juez falla a favor de los que se oponen a la construcción del nuevo estadio, entonces ya no habrá nada que hacer: la ciudad de Culiacán se quedará sin beisbol profesional, al menos por lo que hace a la campaña 2014-2015 del circuito invernal.
Si ya de por sí se ve complicado, esto terminaría por empeorar las cosas y tendría que suspenderse la edificación del parque. No hay de otra. Y si no hay estadio pues no habrá beisbol. Así de fácil.
Precisemos:
De esa fecha de marzo, al 10 de octubre, por decir un día concreto, existe un lapso de poco más de seis meses, periodo que a simple vista se visualiza como insuficiente para la terminación del nuevo estadio de beisbol profesional, de acuerdo a la magnitud del proyecto. Con solo verlo, al clásico vuelo de pájaro, nos dará la razón.
Se trata de una obra monumental, que se pretende sea inaugurada, íntegramente, el día del comienzo de la nueva temporada de la Liga Mexicana del Pacífico y ya desde ahora considérela como el escenario de la Serie del Caribe Culiacán-2017. Cierto es que la directiva del frío circuito aún no lo ha dado a conocer de manera oficial porque todavía faltan tres años para ello; pero, con un escenario de este nivel y con un Culiacán que ha crecido enormidades en este siglo 21 ¿Quién podría oponerse a una decisión de tal naturaleza?
Si el asunto de destraba, por ahí después del 20 de marzo, lo más seguro es que el estadio abra sus puertas en la fecha prevista; pero al clásico “a medio terminar” y eso con trabajos día y noche. Nadie quiere eso. Lo que deseamos todos es una ceremonia inaugural a todo esplendor.
Actualmente, en efecto, el avance de la obra es notable.
Baste que usted circule por las inmediaciones del coso, para observar como ya están en pie las grandes estructuras de lo que será el nuevo estadio. Si. El gigante comienza a tomar forma y esto nos llena de entusiasmo; sin embargo, si el problema no se resuelve, llegará el momento en que será imposible continuar con los trabajos de construcción y volverá la posibilidad de quedarnos sin beisbol, cuando menos por una temporada.
A juicio de los especialistas en la materia, si ya es muy riesgoso esperar hasta el 20 del presente mes, para desatorar las cosas, después de esa fecha será imposible contar con el parque de pelota para el 10 de octubre, por elemental sentido común.
El caso, ratificamos, entró en cuenta regresiva.
Veremos qué pasa.
Y ya nos fuimos.
Dios los bendiga.