Jorge Luis Telles Salazar
A la disposición de Ramiro Peña y Jorge Vázquez para defender la causa de Tomateros de Culiacán durante la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, se añade ahora la de Luis Alfonso Cruz, tras su reporte a las oficinas del club, desde la remota ciudad de Chiba, donde viste el uniforme de los Marines de Lottle, en la Liga Japonesa del Pacífico, cuyo nivel es menor al de las Mayores, por supuesto; pero superior, a su vez, a la triple “A” de los Estados Unidos.
= Me alienta mucho la intención de Peña y del Chato para jugar en el invierno. Yo también lo quiero hacer, así sea a partir de la segunda vuelta y hasta el final – reveló el popular “Cochito” a la directiva de la organización guinda.
Cruz se fue al Oriente, desde marzo próximo pasado, al agotarse las posibilidades para él, de seguir en las Grandes Ligas, después de un par de temporadas en las que militó, casualmente, con los equipos con mayor número de seguidores en nuestro país: los Yanquis de Nueva York, en la Liga Americana y los Dodgers de los Angeles, en la Nacional.
Sin embargo, las cualidades de Luis Alfonso no le alcanzaron para consolidarse en ninguna de estas dos grandes franquicias. Su mal momento, incluso, se extendió hasta la Mexicana del Pacífico, donde no hizo nada como para presumir, en los dos últimos años con Tomateros de Culiacán.
Y ahora está en Japón, donde el beisbol es, en esencia, el mismo de todos lados; pero jugado de manera diferente.
Notablemente diferente.
Los nipones sacrifican la posibilidad de un gran batazo, por la opción de embasarse, de cualquier modo: mediante un toque sorpresivo, con la base por bolas, provocando el error del contrario o con el hit, sencillamente. Si usted los ha seguido en los campeonatos mundiales de beisbol seguramente ya notó que los japoneses – a diferencia de lo que hacen los peloteros de casi todo el mundo – no trotan, luego de una rola al cuadro, por más franca que sea. Corren a toda velocidad, en un intento de presionar al defensor adversario, lo que puede traducirse en una pifia o en un tiro precipitado a la base.
Y una vez en los senderos, la orden de robo es prácticamente en automático. O bien, viene la jugada de toque de sacrificio, sin importar, incluso, si ya hay un out en la entrada.
= ¿Por qué juegas ese beisbol tan ratonero? – le escuché una vez preguntar al experimentado cronista deportivo, Jorge de la Serna, a un conocido manager mexicano, después de ordenar toque de bola en la misma primera entrada, a lo que siguió un batazo de hit, que puso a su equipo arriba en el marcador.
Con esa sorna, tan típica de la gente de beisbol, le contestó a nuestro cuate:
= Jorgito: ¿Cómo vamos?
= ¡Pues 1-0! – replicó el periodista.
= Y si no hubiese mandado ese toque de bola: ¿Cómo estaría el marcador?
= Cero-cero, supongo…
= Ahí está la respuesta Jorgito. Para que nos avorazamos. El beisbol hay que jugarlo así: entrada por entrada. Carrera por carrera. Ahorita, por lo pronto, vamos ganando ¿no…?
Exactamente así es el beisbol de Japón. Sin grandes toleteros, si quiere usted; pero con muchos peloteros inquietos, vivos, traviesos, que se divierten con el juego. A la hora de batear, habitualmente esperan un primer estraick, antes de buscar el contacto con la pelota. Saben que un hit es tan bueno para el equipo como una base por bolas. Y que en la medida que todos apliquen la misma estrategia, ese lanzador, que comienza tirando lumbre, durará menos en el centro del diamante.
Exactamente ese tipo de pelota, es el que le conviene practicar al “Cochito” por sus características personales: menudito, delgado, bajo de estatura; pero con gran habilidad. Si lo juega así, si se olvida del batazo grande, cada vez que tiene un turno a la caja,seguramente le sacará mucha utilidad a su posible retorno a la Liga Mexicana del Pacífico.
Sencillamente, creo, volverá al estrellato porque todavía está joven y porque aún conserva muchas de las facultades que lo llevaron a las Grandes Ligas.
Ojalá.
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Por cierto.
Si, como dicen, vendrá el “Cochito” Cruz, Ramiro Peña y el “Chato” Vázquez para la próxima temporada del circuito invernal, entonces Tomateros de Culiacán contará con un infield de lujo, como sólido soporte para la estructuración de un plantel altamente competitivo.
Y es que a estos nombres, súmele el de Oscar Robles, ya en el roster de los guindas, luego de un cambio, hace cosa de tres meses, con Aguilas de Mexicali.
Obviamente ya no es el Oscar Robles en su mejor momento; pero es un pelotero aún joven, que todavía tiene mucho que darle a la Liga Mexicana del Pacífico. Su defensiva aún es privilegiada y no es un manco precisamente a la hora de batear.
¿Cómo ve?
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Y por otro lado.
Claro que no fue el mejor partido de la temporada, tal y como lo refleja el marcador de 13-10; pero, de cualquier modo, el domingo pasado, se disfrutó de un buen espectáculo y se vivió un gran ambiente, en ocasión del segundo partido de la serie final de la Liga JAPAC de beisbol entre Padres y sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
El equipo del magisterio llegó al octavo inning con una delantera de 13-5 y aquello era lo más parecido a un día de campo. Sin embargo, en ese episodio, número ocho, Padres anotó en cinco ocasiones y puso a los profes a temblar.
A final de cuentas, SNTE-27 capeó el temporal y conservó la victoria, para igualar la confrontación a uno por bando.
Y el domingo venidero: la final ¡final!
Desde las 10 horas, en el campo principal de las flamantes instalaciones de la unidad deportiva JAPAC, sin importar si la temperatura araña los 50 grados centígrados.
Por ahí nos veremos.
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En la ya muy próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, Tomateros de Culiacán presentará novedades interesantes en su rotación de pitchers abridores, respecto a los nombres con los que nos familiarizamos durante tres o cuatro campañas cuando menos y que si bien su actuación no se reflejó en el aspecto global – el equipo permanece estancado en la etapa de semifinales – en lo individual si mostraron una clara consistencia. Y ahí están los números, que son los mejores argumentos para debatir, cuando de beisbol se habla.
Evidentemente, tipos como el cubano Amauri Sanit y el culichi Andrés Meza, volverán a ser el uno-dos en la línea de inicialistas del manager Benjamín Gil, en función de sus resultados actuales en la Liga Mexicana de Verano, donde los dos aparecen dentro de la lista de los diez mejores lanzadores del circuito. Sanit, con los Tigres de Can Cun y Meza, con los Pericos de Puebla. El antillano, incluso, candidato en primer orden a la doble corona de pitcheo: en ganados y perdidos y en porcentaje de carreras limpias admitidas.
Con estas cifras y con su trabajo de años pasados, es un hecho que estarán de nuevo con el plantel guinda y que ocuparán, del mismo modo, un sitio en la rotación estelar. Posiblemente el uno-dos, como aconteció en la última campaña.
En contraste, es difícil pensar en una nueva posibilidad para elementos como el zurdo Alejandro Armenta, el veteranazo Pancho Campos y el ex big leaguer Rodrigo López, cuyos números constituyen la más fehaciente confirmación del tributo al padre tiempo. Su experiencia, cierto, será un aporte valioso y les abrirá una rendija a través de la cual puedan colarse al roster de arranque; pero ya no en el primer nivel. En el beisbol, como en todos los deportes, la realidad es triste y cruel; sin embargo, así es, por desgracia.
Tal situación, en cambio, abrirá las puertas a otros serpentineros de Tomateros, que, valga la reabundancia, se abren brecha a brazo partido y que llegarán a octubre con una demanda categórica de una oportunidad. Es el caso, por ejemplo, de Salvador Valdez, que ha sido el primero en llegar a doce triunfos en la Liga Mexicana, contra seis descalabros y un 3. 91 de efectividad. Aquí hay que incluir, de la misma manera, a Manny Bañuelos, prospecto de los Yanquis de Nueva York, que ya tiene dos aperturas consecutivas con Trenton, de clase doble “A”, de cuatro y cinco entradas, respectivamente. Y también al todavía muy jovencito Julio Cesar Urías (de la organización de los Dodgers de los Angeles), abridor en el Juego de Futuras Estrellas de Grandes Ligas, semanas atrás.
En este mismo tenor, no hay que descartar a otros lanzadores del equipo guinda, como el pochito Carlos Torres, actualmente en Grandes Ligas y el culichi Arnold León, que está de regreso, en la búsqueda de un papel estelar en la Mexicana del Pacífico, de acuerdo a sus planes, hasta este momento.
Así las cosas y ya a poco más de dos meses del clásico llamado a “pley bol”, tal es la situación con el pitcheo abridor de Culiacán: firmes, Amaury Sanit y Andrés Meza. Con altas posibilidades, Salvador Valdez y Manny Bañuelos. Y lo demás, una encrucijada para el timonel Benjamín Gil.
¿Qué os parece, amigo lector?
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Por cierto.
Según los últimos reportes estadísticos de la Liga Mexicana de Verano, la semana anterior fue un lapso muy productivo para un elemento del roster de Tomateros, que no la tendrá fácil para obtener la titularidad, pero que la buscará a como dé lugar. Se trata de Sergio Omar Gastelum, de los Diablos Rojos del México.
A lo largo de esa semana, este bárbaro bateó para .550, producto de once imparables en 20 turnos legales; entre ellos, par de dobletes. Sergio Omar se mantiene como un pelotero muy versátil. Lo mismo lo colocan en la tercera, que en la segunda base y hasta en el campo corto.
En un infield, donde se anuncia a Ramiro Peña, Oscar Robles y Luis Alfonso Cruz, Gastelum, la tendrá muy complicada, en efecto; pero, caray, no hay mejor lucha que la que no se hace.
Cruz, por cierto, reporta una buena actuación en la Liga del Pacífico de Japón y Robles hace lo mismo en la Mexicana de Verano. Son excelentes peloteros, sin duda. El circuito invernal costeño, sin embargo, es una aduana difícil de solventar. Para los más pintados, incluso.
En fin.
Esto se acerca ya. Y a pasos agigantados.
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A propósito.
Este fin de semana que ya tenemos encima, los aficionados de Culiacán tendrán dos muy buenas alternativas para matar las ganas de disfrutar de buen beisbol, mientras esperan el arribo de ese espectáculo insuperable – en nuestro país – que es la Liga Mexicana del Pacífico, cuando del juego de pelota se trata.
Uno de ellos, es el campeonato mundial de beisbol de categoría sub-15, que ya se juega aquí en esta ciudad, así como en el puerto de Mazatlán y la ciudad de Los Mochis. Son 18 equipos, representantes de igual número de países, repartidos de la siguiente forma:
Aquí, en Culiacán: México, China, Brasil, Italia, República Checa y Guatemala.
En Mazatlán: Estados Unidos, Japón, Panamá, Alemania, Sudáfrica y Nueva Zelanda.
Y en Los Mochis: Cuba, Venezuela, Australia, Argentina, Hong Kong y Lituania.
En esta ciudad, sede principal, la acción se desarrolla en el estadio número Dos del complejo deportivo de Ciudad Universitaria. El juego estelar, siempre a cargo del equipo mexicano, a partir de las 8 de la noche.
Olvídese de objeciones y cuestionamientos, respecto al comité organizador del evento y a la intervención de la Federación Mexicana de Beisbol. Un Mundial es un Mundial.
Así de sencillo.
Y bajo estas circunstancias, valdrá la pena darse una vuelta por aquellos lares y satisfacer, os deseos de disfrutar de buen beisbol. Cuando menos nos entretendremos por un buen rato.
La otra opción, es el tercer y definitivo juego de la serie final por el campeonato absoluto de la Liga JAPAC de beisbol, entre Padres y la sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Los clásicos rivales, una vez más en busca de la corona.
Esto, a partir de las 10 horas del domingo, en el parque principal de la unidad deportiva de la JAPAC, al Oriente de la ciudad.
Allá nos vemos.
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A manera de colofón.
Nos vamos ya, no sin antes recordarle, amigo aficionado, que se agota el plazo para adquirir, con muchas facilidades, una butaca en el “Angel Flores” para la próxima campaña de la Liga Mexicana del Pacífico, que arranca aquí el 12 de octubre venidero.
Todavía está vigente el 15 por ciento de descuento, sobre un precio base de 3 mil 400 pesos. Y si usted paga con tarjeta bancaria, plazo a seis mensualidades, sin intereses.
Más fácil, imposible.
Y hasta aquí por hoy. Ya nos fuimos.
Dios los bendiga.