NUESTROS LEGISLADORES
Y LA SENSIBILIDAD SOCIAL
Por: Jorge Walterio MEDINA
Valeriano Suárez, presidente de la Federación Norte Pacífico de la COPARMEX, critica que el gobierno asuma el costo hospitalario y advierte que la premisa de los contratos públicos privado es liberar de carga a las finanzas estatales y que, en el caso de los hospitales, se harían en su mayor parte con crédito público y se pagarían con recursos del erario.
En el fondo el representante empresarial manda el mensaje a nuestros diputados locales para que no modifiquen los decretos que permitirán al gobierno de Mario López Valdez comprometer recursos federales hasta por 25 años en la construcción de los nosocomios de Mazatlán y Culiacán.
Víctor Manuel Díaz Simental, diputado presidente de la Comisión de Salud en la legislatura local, se reitera como el principal crítico de los hospitales APP, porque nadie sabe siquiera cuál será su costo real y porque terminarán sirviendo para atender apenas a quienes tengan recursos para pagar sus altos costos.
Díaz Simental adelantó que no votará a favor de hipotecar a Sinaloa y agregó que;
“Los gobiernos están obligados a otorgar servicios de salud dignos no limosnas, no tenemos porque andar lucrando con la enfermedad o con la pobreza de la gente y mucho menos hacer negocios con algo tan sagrado como es la salud. Se trata de que la salud sea igual para el que puede pagar y para aquel que no puede ni podrá pagar nunca”, subrayó.
La fracción parlamentaria del PRD, a través de su diputado Ramón Lucas, pidió apenas la semana pasada que se analice el asunto de la construcción de los hospitales y en concreto demandó que la administración estatal y la propia legislatura hagan una revisión a fondo de la inconformidad que al respecto se ha manifestado.
Desde luego que nadie le respondió, como tampoco lo han hecho con las críticas lanzadas por Díaz Simental.
Pareciera entonces que estamos frente a un lucrativo negocio ya consumado y en espera de que una decisión mayoritaria de nuestros diputados confirme la infamia.
Difícil que el Congreso del Estado reaccione y asuma la posición de autonomía respecto del poder ejecutivo, que la sociedad le ha venido demandando desde hace tiempo.
Nuestros diputados están hoy muy ocupados en resolver sus inasistencias a las sesiones, suspendidas o aplazadas algunas por falta de quórum.
Digamos de paso que en unos días más la legislatura local aprobará el presupuesto estatal 2015 y que ahí el incremento para el Congreso del Estado y para la Auditoría Superior del Estado, respectivamente, será superior al diez por ciento.
Álvaro Obregón solía medir la condición humana asegurando que ‘nadie aguantaba un cañonazo de cincuenta mil pesos’. En el caso de nuestros diputados locales la tesis del sonorense parece que sigue teniendo toda la vigencia del mundo.
¿Será?
Así están las cosas…