Jorge Luis Telles Salazar
En su edición de este miércoles, el periódico El Debate otorgó amplia cobertura a la colocación de la primera piedra de lo que será el monumento a Julio Cesar Chávez, calificado mayoritariamente como el mejor boxeador mexicano de todos los tiempos. El acto lo encabezó el presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres, acompañado por el propio Julio Cesar, avecindado, como usted sabe, aquí en Culiacán. La estatua será develada en marzo venidero y se ubicará en el exterior de un inmueble, cuyo nombre rinde culto a la personalidad de un ex gobernador del Estado aún con vida.
Llama la atención un detalle: en ninguna de las notas se refieren al parque “Revolución”, como multideportivo Juan S. Millán, nombre que unilateralmente le otorgó la pasada administración municipal, encabezada por Aarón Rivas Loaiza, hoy día secretario de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado y fuerte aspirante a una diputación federal.
Ciertamente, el nombre de Millán a ese ícono de la ciudad que es el “Revolución”, la catedral del basquetbol local, no fue del todo aceptado, en función de que la historia registra muchos deportistas con méritos más que suficientes para ser considerados en la nominación, incluso practicantes del baloncesto; sin embargo, ese escenario elevado al nivel de polideportivo se llama Juan S. Millán.
Guste o no. De acuerdo o en rechazo total.
No obstante, el cronista deportivo que cubrió la nota ignoró la existencia del bautizo reciente y llamó al parque, tal y como lo conocemos la inmensa mayoría de los culiacanenses: parque “Revolución”. Así de fácil.
¿Ignorancia del redactor? ¿Acción deliberada? Bueno, desde la perspectiva de acontecimientos recientes, no se trata de un asunto menor.
Mal pensado que es uno.
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Y es que hay esto:
El año pasado, Juan S. Millán se excluyó de la lista de ex gobernadores asistentes a la comida que el primer sábado de diciembre de cada año se sirve en un paradisiaco rincón del municipio de Ahome, conocido como “Las Lichis” y que es organizada por el señor Ildefonso Salido, hombre cuyo poderío económico y político ha crecido de manera impresionante en estos últimos cuatro años, gracias a la marcada preferencia del gobernador Mario López Valdez hacia su medio de comunicación: la cadena periodística regional El Debate. Paisanos, al fin y al cabo.
Aquella vez, “don Poncho” disculpó a Millán Lizárraga y justificó su ausencia, por aquello de los mal entendidos que nunca faltan.
= Juan no vino ahora; pero ¡si mandó el vino! – exclamó en su habitual tono coloquial.
Ahora. Ni eso. Ya no hubo modo de excusar su inasistencia.
Por segunda ocasión consecutiva Millán Lizárraga desairó la invitación de la acaudalada familia Salido y quedó claro que, al menos, no fue por motivos de salud. Un día después, el domingo, se le apreció rozagante – aunque muy reservado – en Guasave, a propósito de la inauguración del segundo tramo del boulevard que lleva su nombre, en la principal ciudad del valle del Petatlán.
De hecho, de entre los ex gobernadores aún con vida, solo se dejó ver Francisco Labastida Ochoa, como confirmación plena y absoluta de sus sólidas relaciones tanto con MaLoVa como con “don Poncho” y su familia.
Ausentes: Jesús Aguilar, que no “peló la invitación”, así como Millán, Antonio Toledo Corro y Fortunato Alvarez Castro. Estos dos últimos, evidentemente por razones de salud.
Y ahí están las lecturas.
Dicen los que saben y los que presumen de cercanos al poder, de la existencia de frías relaciones entre Millán y Los Debates y de una sana distancia entre el ex gobernador y MaLoVa. En el primer caso, por ciertas publicaciones de este importante medio de comunicación que no han sido del agrado del rosarense; en el segundo, por el trato de López Valdez hacia Juan Ernesto Millán, quien sencillamente no pudo crecer como secretario de Desarrollo Social y Humano del Gobierno del Estado.
Dicen.
Y bueno, cada quien, por supuesto, interpreta estas lecturas a su modo. Cada quien, finalmente, tiene el derecho de pensar las cosas a como le venga en gana y bajo esta circunstancia nos quedamos con esto: ¿tendrá ello alguna relación con el asunto abordado en el punto de partida? Si. Lo del polideportivo pues.
En fin.
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Y bien.
Juan Millán estuvo en Guasave, el domingo próximo pasado, para recibir una nueva inyección de esa poderosa vitamina que se llama culto a la personalidad: la inauguración de la segunda parte del boulevard que perpetuará su memoria. Una obra impulsada por el actual jefe del Poder Ejecutivo Estatal, hijo político del gobernador en funciones.
Quizás, con su presencia en este evento, Millán Lizárraga intentó apagar rumores en torno a un posible rompimiento con MaLoVa. Si esta era la intención, no hizo mucho por alcanzar dicho propósito.
López Valdez, al hacer uso de la voz, se deshizo en elogios para su “padre político”, del cual ponderó méritos, cualidades y virtudes, a su paso por la gubernatura de Sinaloa. Juan Millán, sin embargo, le contestó con un lacónico discurso, con una extensión de solo tres párrafos, de acuerdo a la versión que nos hizo llegar la propia coordinación general de comunicación social del Gobierno del Estado.
Luego diría por ahí que “no hay nada de eso”. Que incluso son tan buenas las relaciones que “cenamos cuando menos una vez a la semana; una, en mi casa, a la siguiente en la suya”. Como mandan los cánones, señores míos.
Esta historia continuará.
Pendientes.
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Por otro lado.
La partida de Rosa María Peraza representa, sin duda, un serio golpe para el mundo cultural e intelectual de Sinaloa. Rosa María estaba vigente, con presencia indiscutible en todos los círculos de la entidad.
Rosa María se fue, casi de manera inesperada. Apenas el pasado fin de semana, un quebranto de salud, que se agravó irremediablemente y que causó el fatal desenlace.
Además de sus cualidades como poetiza y dominadora también de otras expresiones culturales, Rosa María Peraza era una buena mujer, servicial y de un corazón que no le cabía en el pecho. Hay luto, justificado, en sus legiones de amigos aquí en Culiacán.
Una oración por el eterno descanso de su alma y para su familia nuestros deseos de una pronta y cristiana resignación.
Hasta pronto.
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CORTOS.- El próximo sábado, en el salón de Usos Múltiples del Palacio Legislativo, primer informe de labores de los diputados del Partido Sinaloense en el Congreso del Estado, que lidera Héctor Melesio Cuen Ojeda. El evento está programado para las 11 horas y habrá mucho material, dada la claridad con la que dicen sus cosas los legisladores del PAS. Por ahí nos vemos…OJO.- Y quien rindió su tercer informe, como presidenta del Organismo Nacional de Mujeres del PRI, fue la senadora Diva Hadamira Gastelum Bajo, en un acto que tuvo lugar en el auditorio “Plutarco Elías Calles”, del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor. Acompañaron a Diva, diversas personalidades de la política mexicana, así como las dirigentes del organismo en todos los estados del país. Enhorabuena…RECONOCIMIENTO.- En tanto, la doctora Sylvia Paz Díaz Camacho recibió esta tarde la medalla al mérito “Sor Juana Inés de la Cruz”, de parte de la Federación de Universitarias de Sinaloa, con José Angel Pescador Osuna, presidente del Colegio de Sinaloa, como invitado especial. Glamour y reconocimiento en este acto, escenificado precisamente en las instalaciones del Colegio de Sinaloa…COLOFON.- Invitados a la posada del Instituto Sinaloense del Deporte, por su propio director, Vicente Urías. Gracias y por ahí nos vemos, desde luego. Ya nos fuimos. Dios los bendiga.