JORGE MEDINA LEÓN,
A ONCE AÑOS DE SU MUERTE
Por: Jorge Walterio MEDINA
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Este martes trece de octubre se cumplen once años de la muerte del periodista Jorge Medinas León, el del Sinaloa de Frente y de Perfil, el de la prosa fina, el de la palabra demoledora, el del análisis profundo.
Hace apenas unos días el amigo Eduardo Burgueño subió a las redes sociales un artículo de mi padre dedicado a Santos López, “santicuara”. Ahí el hermosos estilo del periodismo de semblanza de Medina León, evocando la figura de “santicuara” el beisbolista excepcional, que en la vieja Plazuela Rosales le pegó un “naranjazo” a Enrique Pérez Arce, autor del poema dedicado a La Tambora, en una anécdota descrita en ese artículo.
Santos López, quien, como bien lo recordó nuestra prima la maestra Carmen Medina Zamudio en las redes sociales, vivió por la vieja calle Zaragoza, casi esquina con Morelos, a unos metros de donde vivió nuestro tío el abogado César Medina León.
Conocí a “santicuara”, lo veía al lado de mi padre en esa relación afectiva que tuvieron, y lo veía también caminado por las calles del centro de este viejo Culiacán, donde a Santos López le provocaba inusitado entusiasmo cuando divisaba a Francisco Gil Leyva e inmediatamente le gritaba “saludos pata de mula”. Apenas ellos entendían el significado del mensaje que era más afectivo que otra cosa.
El artículo que me etiquetó en las redes el amigo “Lalo” Burgueño, trasladó mis recuerdos a otros personajes del viejo Culiacán de mi infancia, entre los que desatacaba el propio Francisco Gil Leyva y otros amigos de mi padre como Francisco “Pancho” Chávez, el de la Ferretería “El Globo”, el ingeniero Pablo Bueno Parrilla, que había sido gerente de “El Tacuarinero”; Jesús Sosa y Ávila, Guillermo Barraza, Marcelino Verdugo, que tenía un taller eléctrico por el Madero casi esquina con Riva Palacio a unos metros de la casa del “Polencho” Palazuelos y enseguida de la cenaduría de “La Filo”.
El Barrio de Benito Niebla, Elsa Picos, Socorro Castillo, Carlos López Alvarado, Alejandro “Quiro” Astorga, Amadeo Zazueta, “Chuy” Vega, el doctor Fernando Armienta Calderón, Alvarito Franco, el “Chapo” Esquerra y entre muchos otros nuestro abuelo el licenciado Juan Bautista Palazuelos Sanz.
Cuando murió el ingeniero Flavio Hernández Ibarra, hermano de mi padre en el afecto, Medina León le dedicó unas líneas donde describió la trayectoria de quien fue un gran profesional de la ingeniería.
De nuevo un periodismo de semblanza exquisito, profundo y afectivo, recordando al amigo que le había acompañado en mil aventuras y en particular aquella que vivieron al realizar su servicio militar en Irapuato.
Cuando mueren tus amigos se va con ellos una parte importante de nosotros mismos, me dijo un día mi padre. Nos morimos en pedazos me comentó con evidente tristeza.
Hace unos días leí también otro artículo de mi padre dedicado a Miguel Galindo “El Naútico”, el personaje bohemio al que la vida hermanó con nuestro inolvidable tío salvador Álvaro Medina León, “El Ligero”.
Miguel Galindo al Piano y Álvaro Medina cantando, deleitaron al Culiacán de su tiempo.
Hay mucho material rescatable todavía del periodismo de Jorge Medina León y ello lo platicamos hace unas horas con mi madre Concepción Palazuelos de Medina, en la idea de que el mejor homenaje a don Jorge sería el darle mayor difusión a su labor periodística.
Pensamos entonces en un nuevo proyecto para Sinaloa de Frente y de Perfil, del cual daremos más detalles en breve.
Por lo pronto, a once años ya de su partida, nuestra admiración, gratitud y afecto permanente para Medina León.
Así están las cosas…