Jorge Luis Telles Salazar
Los favorables resultados del cabildeo realizado con los presidentes de los otros siete clubes y el cambio de sede para la próxima reunión de la Liga Mexicana del Pacífico, representan síntomas positivos; pero lo cierto es que aún no hay una resolución oficial respecto a la permanencia de los Algodoneros en la ciudad de Guasave.
En efecto, una vez tomado nota de los ofrecimientos del gobierno del Estado, el ayuntamiento de Guasave y empresarios de la región del valle del Petatlán, Jaime Castro, titular de la franquicia se puso en contacto con sus similares para valorar la posibilidad de revocar el acuerdo tomado a principios de mes en la ciudad de Hermosillo en el sentido de mover al equipo algodonero a la ciudad de Tijuana.
Con todo y ser un acuerdo de Liga, que involucró a todos los presidentes; que se boletinó a todas las instancias del Beisbol Organizado y que levantó torrentes de ilusión entre los aficionados a la pelota de Tijuana – porque allá radica cualquier cantidad de sinaloenses -, la demanda de Jaime encontró eco y los jerarcas se comprometieron a escuchar los argumentos de Castro en la próxima asamblea del Consejo General de Presidentes de la Liga Mexicana del Pacífico.
Dicha asamblea se programó, en principio, para Tijuana, precisamente; pero, también por petición de Jaime Castro se movió para Guasave, cosa que constituye un síntoma alentador. Obvio: los magnates del circuito invernal no van a venir a Guasave a decirle que nó a los aficionados de la región.
Aún así y con todos estos elementos a favor, el todavía presidente de los Algodoneros de Guasave tendrá que ser muy contundente en sus argumentos para demostrarle a los otros siete clubes que siempre sí habrá condiciones para la permanencia del plantel en la cuarta ciudad más importante de Sinaloa, no solo para la próxima campaña de la LMP, sino para muchas más.
Déjeme decirle que los señores directivos de equipos del beisbol invernal son también prominentes empresarios de sus respectivas zonas y le entienden muy bien a esto de los negocios. Así que no hay margen para el engaño: los argumentos de Castro tendrán que ser concluyentes y con los soportes adecuados.
La situación, por razones naturales, es compleja y se ha mantenido como secreto de Estado. Para el gobierno de Sinaloa no es fácil comprometer recursos económicos para el subsidio al beisbol profesional en Guasave y mucho menos para un ayuntamiento cuyas finanzas son tan débiles que ni tan siquiera paga puntualmente los salarios de trabajadores y funcionarios. Oficializar un compromiso en tal dirección es riesgoso para el gobernador Mario López Valdez y podría dar lugar a que los otros tres equipos de Sinaloa exigieran un trato similar y empeorar esta situación.
Hasta el momento, lo único que se sabe es que tanto el Estado como el municipio exonerarán de los impuestos correspondientes al club de Guasave. Que le apoyarán en la comercialización anual de las 600 butacas con las que cuenta el estadio “Francisco Carranza Limón” y que una oficina especializada trabajará las cuestiones publicitarias que se traducen en ingresos adicionales.
Nada se ha dicho de los apoyos especiales del Estado y el ayuntamiento.
Lo que sea, en esa reunión del 11 de abril, Jaime Castro tendrá que proporcionar una información detallada y convencer a los presidentes de los otros siete clubes de que, a final de cuentas, si podrán con el paquete. Para la temporada siguiente y para las que vienen. De lo contrario, a pesar de todo lo que se ha dicho, la asamblea de presidentes podría ratificar y no rectificar el acuerdo de Hermosillo.
Pendientes pues.
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Por otro lado.
Aunque aquí no hay ninguna información oficial en esa dirección, en la ciudad de Caracas el presidente de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional dio a conocer informó a los medios de comunicación de su país que la próxima Serie del Caribe, a realizarse en febrero del año entrante en la capital de Sonora, estrenará un nuevo sistema de competencias. “Ya es un hecho, lo aprobamos en la última junta de la Confederación en Miami”, dijo José Grasso Vecchio.
Adelantó, incluso, que ese torneo podría contar con la participación de dos equipos más. Uno de Corea – que al parecer ya aceptó – y un sexto que podría salir de entre Cuba, Curazao, Holanda o Italia.
De cualquier modo, lo que parece ser un hecho es el nuevo esquema de competencias, que se aplicará con cuatro o seis equipos.
Según el titular de la liga “bolivariana”, que es la única información que se conoce hasta el momento, las cuatro naciones jugarán los primeros tres días a rol corrido; en el cuarto, dos semifinales: primer lugar contra cuarto y segundo contra tercero. Y el quinto día, la gran final. De ser seis los equipos, el sistema será similar, en la inteligencia de que dos quedaran eliminados, tras la primera fase del certamen.
En la actualidad, la Serie del Caribe se juega a rol corrido. Es campeón el que gana un mayor número de partidos y en caso de empate se desarrolla un juego extra. Solo se ha dado un caso así, que recordemos.
Bueno, a decir verdades, la idea no es precisamente la mejor.
Si en caso de ser cuatro ¿ cuál será el atractivo de quedar en el liderato si a la postre, todos tendrían la misma oportunidad en una ronda de semifinales? ¿No sería mejor que el puntero avanzara directamente a la final; que el cuarto quedara eliminado y que segundo y tercero disputarán el honor de ser el otro finalista? Digo.
Y lo de los seis, extendería la serie, necesariamente, un día más, riesgo que el comité organizador no estaría dispuesto a jugarse, por aquello de que el anfitrión quede fuera a primeras de cambio.
De todos modos, eso de seis, de que Corea, Holanda o Italia, parece, más bien, una autentica “jalada”.
Como quiera que sea, lo cierto es que quien debe decir las cosas es la presidencia de la Liga Mexicana del Pacífico y hasta la fecha nada se sabe al respecto. Son tan prudentes nuestros directivos que no sería nada extraño que, al menos para la que viene, el sistema de competencias sea el mismo de toda la vida. Al fin y al cabo que en México, esta clase de eventos siempre son un éxito en todos los sentidos.
Ya le contaremos.
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A manera de colofón.
Tomateros de Culiacán se convirtió, en fecha reciente, en el primer club de beisbol profesional de América Latina en obtener el grado de “Empresa Socialmente Responsable”, otorgada por el Centro Mexicano para la Filantropía.
¿Méritos para ello?
El respaldo la organización que preside Juan Manuel Ley López a la Cruz Roja Mexicana, Club Rotario, sistemas municipales y estatal del DIF y hospitales en los que se ha apoyado de manera importante a niños con cáncer.
Tomateros fue una de las empresas seleccionadas para la distinción, de entre más de 3 mil que participaron en la evaluación.
El testimonio correspondiente lo recibió don Alvaro Ley López, vicepresidente de la organización, en ceremonia efectuada, en días pasados, en el hotel Camino Real de Polanco, en la capital del país.
Una distinción más para esta franquicia, la segunda más ganadora de campeonatos en la historia de la Liga Mexicana del Pacífico.
Felicidades.
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