Según afirman los entendidos, en México los circuitos ferroviarios (es decir las vías) son de los tiempos de don Porfirio, el único que se construyó después del viaje del Ipiranga, es el del “chepe”. Nada más.
Pues en seguridad ocurre igual.
Decía nuestro dictador “para que la cuña apriete debe ser del mismo palo”, la novela “Los Bandidos de Río Frío” ilustra lo que era la premisa básica de la pax porfiriana: delincuentes ajusticiando delincuentes.
El único problema, es que desde entonces a hoy ha pasado demasiada agua bajo el puente, y no tenemos ahora el mismo México de hace más de cien años, por lo que, resulta evidente, no podemos seguir apostando a las negras palomas para un tema tan delicado y enrarecido como es la seguridad.
Para la clase política, lo indicado es seguir haciendo lo mismo y anunciando próximos resultados distintos, donde la única diferencia (porque la hay) es que con cada día que pasa nos ponemos peor. Las respuestas de los responsables de nuestra seguridad, siguen atendiendo el problema como si fuera un asunto presupuestal, siguen pidiendo más y más dinero para contratar más y más delincuentes, porque para ellos la seguridad no es un servicio que se debe prestar a la ciudadanía, no, nada de eso, los cuerpos policiacos están para reprimir a los ciudadanos que se niegan a aceptar las locuras, la ineficacia y la corrupción gubernamental, por eso en sus balances festejan la adquisición de más armas, más vehículos, más uniformes, mientras el clima de violencia y de indefensión ciudadana crece con cada nueva inyección de dinero público, y cómo no, si cada año el estado mexicano, integra a sus filas a bandidos acostumbrados a un aceptable nivel de ingresos, muy superior a las magras percepciones que les cubre su nuevo patrón, pero como dijera cantinflas: a mí no me den, pónganme donde hay.
No debe extrañarnos, pues, que conforme destinamos mayor presupuesto a ese renglón, más inseguros estamos porque, visto desde la perspectiva oficial, las medidas aplicadas son más que exitosas: Tlatlaya, Ayotzinapa, etc. los que han osado realizar acciones contestatarias o simplemente se han salido del huacal, no han necesitado esperar mucho para recibir la respuesta de quienes, se supone, están para eso: para escuchar inconformidades y resolverlas y no para crear una intrincada e indescifrable red de leyes y reglamentos, que tienen como único fin evitar se haga justicia a quien la merece.
Seguridad hay…y mucha, basta con arribar a un cargo de elección popular o a funcionario de cierto nivel, para acceder a patrullas con escoltas, vehículos blindados, veladores, así que si usted se siente amenazado por la inseguridad, no es por una deficiencia institucional, es culpa de usted por no pasar de perico perro, así que ni se queje.