El Desprecio a la Clase Política Priísta

EL DESPRECIO A LA CLASE POLÍTICA PRIÍSTA

LAS COSAS QUE PASAN

Por: Jorge Walterio Medina

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medinawalterio@terra.com.mx

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La llegada de Carlos Gandarilla García a la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI constituye desde luego una nueva ‘bofetada’ a la clase política priísta sinaloense.

Digamos que esta práctica ocurrió de manera similar cuando el propio Quirino Ordaz Cóppel fue designado candidato del PRI al gobierno estatal, pasando por encima de personajes que tienen mucho más militancia que el mazatleco.

Al decir de los enterados la designación de Gandarilla, que ocurrió en un claro madruguete, constituye una concesión al grupo Cóppel. Es el grupo que encabeza Agustín Cóppel Luken y que igual buscan el poder por la vía panista o por el propio PRI.

Desde luego que Rosa Elena Millán tiene toda la autoridad para afirmar que durante su dirigencia el PRI recobró la gubernatura de Sinaloa. Extraña y muy poco cordial entonces la forma en la que la hicieron salir de la dirigencia priísta.

Rosa Elena Millán había convocado a los medios de comunicación para que atestiguaran la toma de protesta del nuevo delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Sinaloa. No imaginaba que la presencia de la prensa serviría también para constatar su propia salida.

Estamos frente a un gobierno, el de Quirino Ordaz,  que sin iniciar aún ya está dando muestra de orfandad en materia de oficio político.

Pensemos no sólo en lo que hicieron en el PRI con Rosa Elena Millán, sino además en  lo que ocurre en el Congreso del Estado, donde  el ‘liderazgo’ priísta de Irma Tirado, no manda señales de capacidad de operación.

Maribel Chollet, diputada priísta  mazatleca, destapó una especie de ‘cloaca’ cuando al defender el nombramiento de una hija suya como asesora en el Congreso del Estado, aseguró la existencia de una  serie de irregularidades como la presencia de presta nombres que protegen la designación de familiares de muchos de sus compañeros legisladores.

Vivimos los últimos días de un gobierno, el de Mario López Valdez, que finaliza en medio del repudio general. No hubo cambio como lo prometió, no bajó y si aumentó la incidencia delictiva; se  va debiéndole a todo mundo y en medio de graves sospechas y acusaciones  de corrupción.

Qué nos espera con el nuevo gobierno que encabezará Quirino Ordaz, a partir del primero de enero, constituye una pregunta que inquieta.

No hay, por lo pronto, insisto,  señales de la existencia de oficio político, , como tampoco, cuando menos de manera pública, se advierte intención alguna de castigar las probables irregularidades de su antecesor.
Apenas la invitación pública que hizo el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza a Mario López Valdez, para platicar en enero respecto de su futuro político.

El qué sigue, reitero,  es preocupante.

Estamos a unas horas de conocer los nombres de quienes integrarán el gabinete del próximo gobernador sinaloense y de ellos dependerá en mucho que el ‘quirinismo’ surja como corriente política en Sinaloa.

Ya veremos.

Así están las cosas…