Tiempos Dificiles

Primer debate

A Peña no lo despeñaron

Melchor Inzunza

Había motivos para suponer que sólo una revelación sensacionalista, un ataque demoledor contra Peña Nieto, o un error garrafal del candidato priista, podrían modificar significativamente la tendencia que le favorece con amplitud. O para decirlo en términos boxísticos, sus adversarios necesitaban ganarle por nocaut o por decisión unánime.

Y eso es lo que intentaron hacer Josefina y López Obrador, porque estaban seguros de que el puntero en las encuestas no tendría puntería en el debate, porque era “incapaz de articular una frase” y de improvisar una respuesta. Como ellos, no pocos analistas tenían escasas expectativas sobre el desempeño de Peña en una discusión pública.

Atacó con más tino y algunos desatinos

Sin embargo, nada de eso ocurrió. “Iban por pichón; encontraron gallo”, como dice el título de un artículo de Óscar Mario Beteta (Milenio, 10 de mayo).

De hecho, hubo una alianza, así fuera involuntaria, entre López Obrador y Vázquez Mota –que no se tocaron entre ellos ni con la letra de una crítica– para atacar, como quien dice al alimón, al puntero, y ni así lograron abatir a Peña Nieto.

Este solo hecho bastaría para declararlo ganador del debate. Así le hicieran perder algunos puntos, si es que no aumentar sus porcentajes. Eso se vería en las encuestas de los días siguientes.

Ni un pelo del copete

Supo defenderse y replicar

El propósito de Peña era defender los 20 puntos de ventaja que lleva en las encuestas, y parece haberlo logrado al salir más o menos airoso de los ataques de Josefina y de AMLO.

De hecho sus adversarios, Josefina y sobre todo López Obrador acertaron algunos golpes. Un columnista observa: “López Obrador fue más eficiente en el debate, aunque no necesariamente convincente en su discurso, que viene repitiendo desde el 2006. Pero fue el más batallador y entre el y Peña, casi borran a Josefina, que se vio deslucida, poco habilidosa, acartonada, como recitando el guión establecido por sus asesores. Quizá puede costarle los puntos que necesita Obrador para desplazarla.” (R.R.M, El Debate, 8 de mayo 2012)

Las respuestas y contragolpes de Peña no se hicieron esperar.

Y eso sí no lo esperaban sus adversarios, al que consideraban “incapaz de articular una frase” y de improvisar una respuesta. En realidad no pocos analistas tenían escasas expectativas sobre el desempeño de Peña en los debates.

No obstante, en el primero Peña Nieto probó que sabía polemizar, replicar y contraatacar, y lo hizo con aplomo, sin irritación, sin perder la compostura y sin que se le moviera un solo pelo del copete.

Cambiar miedo por esperanza

Sus mejores respuestas fueron a las acusaciones de Josefina, que no supo a su vez contestar cuando Peña refirió las frecuentes ausencias de la panista en la cámara de diputados. De tal señalamiento y de la respuesta de Peña al cuestionamiento de su competidora sobre el caso Paulette, desfiguró a la panista:

“Josefina, qué lamentable que quiera usted revivir su campaña en la muerte de una niña, lucrando con un lamentable accidente que enlutó a un hogar y que hoy usted pretenda realmente sacar ventaja política de esto”.

Josefina, de más a menos, y naufragó

Y luego retó a la abanderada panista:

“Quiero decirle a Josefina, a quien realmente viene hablando e insistiendo en que se hable con la verdad, porque la campaña que viene promoviendo de manera agresiva contra un servidor no se sustenta en la verdad y la quiero invitar Josefina para que personalmente, usted y yo, vayamos a verificar el cumplimiento de los 608 compromisos que hice en el Estado de México”.

En respuesta, Vázquez Mota, dijo: “Quiero, en primer lugar, decir que agradezco mucho la invitación, pero realmente eso es lo que no quiero para México, alguien que pida que se le venga a revisar la tarea”.

Y Peña le revira: “Josefina, si no quiere usted revisar la tarea, no la califique… los mexiquenses ya lo hicieron… mi partido ganó con 65 por ciento de la votación al término de mi gestión”.

Además de sus contraataques, le dio su tiempo a las propuestas, que fueron muchas, y la de seguridad se resume en la mejor frase del debate: “Cambiemos el miedo por la esperanza”.

Gabriel Quadri

Sólo discutió consigo mismo, sin nada que perder y sólo algo que ganar: el registro del PANAL.

De Quadri, ni hablar. Quedó bien. Hizo sus propuestas, sabe que no ganará la presidencia, pero ganó simpatías de muchos que lo declaran triunfador en el debate, en el cual se deslindó de los políticos, como si él no fuera candidato de un partido que busca el poder. Total: nada tenía que perder y algo podía ganar: asegurar el registro del PANAL.

Tanto Josefina como AMLO y Quadri se autoproclamaron ganadores del debate. Peña se limitó a decir que no le correspondía a él decir quién ganó, sino a los televidentes.

¿Quién ganó por fin?

¿Y quién fue más convincente y sensacional? Sin duda el personaje que no figuró en el debate como candidato, sino como edecán: la hoy más famosa Julia Orayen, por cuya vestimenta los puritanos del IFE incurrieron en la ridiculez de pedir disculpas. ¡Lo que nos faltaba!

Julia Orayen llamó la atención de los espectadores al aparecer al arranque del ejercicio democrático. Foto por: Twitter

Pero tratándose de los candidatos, en las primeras encuestas no existe un consenso sobre cuál de los cuatro ganó el debate presidencial. Algunas le otorgan el triunfo a Quadri, otras a Obrador, y otras más a Peña. Y ninguna a Josefina.

En la que hizo el periódico Reforma entre los líderes de opinión y suscriptores por Internet, el mejor evaluado fue Gabriel Quadri, con 7.4 puntos, seguido de Josefina Vázquez Mota, con 6.7, López Obrador con 6.2 y Peña Nieto, con 5.6.

En contraparte, para El Universal Peña Nieto ganó el cara a cara con un 31,6% de opiniones a favor, frente al 20,8% de López Obrador, al 18,4% de Gabriel Quadri, y al 17,3% de Josefina.

¿PARA USTED, QUIÉN GANÓ EL DEBATE?

Tras del debate, la consulta de El Universal pregunta por quién usted votaría hoy de estos candidatos, y este fue el resultado:

Ipsos-Bimsa

Según esta casa encuestadora, 41% de los entrevistados dijeron que Enrique Peña Nieto ganó el debate; 17.7%, Josefina Vázquez Mota; 15%, Andrés Manuel López Obrador; y 12.3%, Gabriel Quadri.

Si hoy fueran las elecciones, 44.1% dijo que Peña Nieto ganaría las elecciones; 21.9%, Vázquez Mota; 19.4%, López Obrador; y 7.9%, Quadri de la Torre.

La de GEA-ISA MILENIO, del 8 de mayo, le otorga a Peña Nieto 46.9 puntos porcentuales; a Josefina, 26.2; y a AMLO, 23.7. Y, asómbrese usted, Quadri alcanza el 3.2 por ciento.

Otra de GEA-ISA MILENIO, que se publica el 10 de mayo, Peña Nieto, mantiene su ventaja de poco más de 20 puntos en las preferencias electorales entre los votantes definidos con un 45.9 por ciento; López Obrador con 24.8 por ciento y en tercer lugar sigue Josefina Vázquez Mota con 24.1 por ciento. Y Gabriel Quadri alcanza un 5.2 por ciento.

Y en la del 11 de mayo, GEA-ISA coloca a Peña en un 46.5 en las intenciones de voto, seguido de AMLO, de Josefina y de Quadri, que alcanzó 5.8 por ciento, su nivel más alto hasta ahora.

El Milagro

En conclusión, después del debate, Josefina va a la baja, Peña a la alta y López Obrador se mantiene en el segundo lugar o en empate técnico con la panista. Puntos más, puntos menos, la tendencia continúa favoreciendo a Peña Nieto, y todo parece indicar que así llegaremos al día de la elección presidencial. Si no ocurre algo extraordinario o fatal.

O el milagro que espera Josefina. Pero Dios no parece tan interesado en las elecciones como para meterse en la grilla y oír los ruegos de la candidata panista. Para ella, sin embargo, el “apoyo” de Fox es una muestra de la existencia del milagro. No en las encuestas, por lo pronto.

Y, como en aquellos versos, “es esa extraña insistencia/ en no quererse mostrar, / es lo que me hace pensar/ que no existe más que su ausencia”.