Congreso: competencia cooperativa y cooperación competitiva

Por Solón y Licurgo
*Congreso: competencia cooperativa y cooperación competitiva
*Luces y sombras de la Legislatura
*Una lección básica del trabajo parlamentario

 

La 63 Legislatura empieza a tomar forma más definida. Será la suya, como tiene que ser, una gestión muy polémica, con sus luces y sus sombras. No tiene, por ejemplo, grandes tribunos, buenos polemistas, lo cual es comprensible por la naturaleza de su composición, un tanto tardía y al alimón entre los integrantes del nuevo grupo mayoritario. No se ve mucho esfuerzo por darle calidad al trabajo legislativo por parte del nuevo bloque gobernante, y el desaseo en el desahogo de los trabajos parlamentarios ha sido su característica distintiva. Es cierto, como dijimos en una colaboración anterior, que andando se acomodan las calabazas y los bules, y ojalá en eso estemos, pero nos tememos que la curva de aprendizaje de la nueva mayoría será larga y tortuosa.

En la tienda de en frente, en cambio, parece verse mayor oficio político. Un equipo pequeño, habituado al poder, ha sabido acomodarse a su nueva condición de fuerza opositora. Y se asume como una oposición responsable, rigurosa pero no confrontacionista,  que entiende su inserción estructural en la nueva correlación de fuerzas, lo que la obliga a ser propositiva. Ya lo hemos dicho, siguiendo a Manuel Zafra: puede oponerse a todo, y eso es legítimo, aunque termine por ser estéril; puede apoyar en todo, pero entonces se desdiduja y extingue el pluralismo. De ahí que esté comprometida a buscar siempre un punto de equilibrio entre competencia y cooperación. En otras palabras, tiene que buscar una competencia cooperativa o una cooperación competitiva. El problema es que ese equilibrio lo entiendan sus adversarios que hoy ocupan la mayor parte de los bancos en el Congreso.

El Grupo Parlamentario del PRI ha hecho una apuesta clara: no va por la confrontación, sino por la búsqueda de acuerdos y compromisos que dignifiquen, enaltezcan y mejoren cualitativamente el trabajo de un Congreso cuyo déficit de credibilidad es muy elevado. No cuenta con la aquiescencia de la ciudadanía, y está obligado a cambiar radicalmente sus estilos, métodos y rutinas de trabajo para agregar valor a lo público. Si se busca el acuerdo, la negociación, el compromiso y el consenso, la política se convierte en un juego de suma positiva, esto es, todos ganan; pero si se apela en la relación entre grupos a una lógica de guerra, se corre el riesgo de entrar en una deriva, ya no de suma cero, sino de suma negativa, es decir, en la que todos pierden.

Y si no, revisemos los acontecimientos más recientes. No se trata de ser modositos y exquisitos en el trato parlamentario. Se puede recurrir al discurso duro, a la crítica sin concesiones, pero siempre mostrando disposición a escuchar los argumentos y razones de los adversarios. Debe hacerse siempre un esfuerzo por acercar posiciones por más irreconciliables que parezcan. Se puede practicar una nueva pedagogía política apelando al método de aproximaciones sucesivas o al método de prueba y error. Creo que en este esfuerzo ha perseverado en su breve andadura por la 63 Legislatura el Grupo Parlamentario del PRI, y ello ha permitido la presencia del Gobernador del Estado en la sede parlamentaria para entregar su segundo informe de labores o, más bien, el segundo informe sobre el estado que guarda la administración.

Una cosa queda clara: si lo que hubiese imperado en estos primeros 45 días de funcionamiento del Congreso hubiese sido el choque y la confrontación, las puertas del bunker hubiesen estado completamente selladas para el titular del Ejecutivo. El propio Ejecutivo se habría expuesto a una celada, a que le tendiesen una trampa. No ocurrió así; al contrario, la asistencia personal a entregar el documento anual fue recibida con sobriedad, con respeto en un marco republicano, con la cortesía propia del trato entre pares. Claro que a algunos miembros distinguidos de la comentocraciale hubiese gustado el jaleo, pero se impuso la madurez, el respeto, el reconocimiento recíproco y la tolerancia debida en un acto de esta naturaleza. Y esa será, sin ninguna duda, una de las luces que marcará a esta 63 Legislatura: la vuelta a la civilidad, al diálogo respetuoso, que no es poco en un ambiente político que empieza a ser asfixiante por el sectarismo, la soberbia y la intolerancia que empieza a marcar la vida política nacional.

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He aquí, algunas consideraciones sobre la presencia del titular del Poder Ejecutivo estatal en el Congreso el pasado 15 de noviembre:

  • Es la primera vez en los últimos ocho años en que el titular del Poder Ejecutivo estatal acude a la sede del Poder Legislativo a entregar el informe anual sobre el estado que guarda la administración Pública.
  • Recordemos que este acto, al que acudía el titular del Poder Ejecutivo, era conocido como el Día del Presidente, y se replicaba en los estados. Los vientos del cambio que trajo el proceso democratizador, cambiaron la vieja liturgia. En el ámbito nacional, las puertas del Congreso se cerraron para el titular del Poder Ejecutivo.
  • Todos recordamos las escenas en que al Presidente Vicente Fox se le impidió el acceso a la Cámara de Diputados para entregar su informe de labores. Se canceló la vieja ceremonia, y la entrega del informe de labores correspondió al segundo servidor público en la estructura jerárquica de la administración.
  • En Sinaloa se suspendió la ceremonia y en acuerdo del Ejecutivo con todas las fuerzas con representación parlamentaria, se sustituyó por una especie de comparecencia ante el Pleno del Congreso, que permitía un intercambio de ideas entre los dos poderes.
  • Este modelo luego fue sustituido por la entrega formal del documento ante el Congreso, que cubría una formalidad pero que negaba lo esencial: la necesidad de un diálogo sincero, abierto entre los poderes.
  • La cancelación de este acto republicano, que se sustenta en la división de poderes propia de la sociedad democrática era una oportunidad de diálogo, de intercambio de opiniones que se desnaturalizó tanto por la concentración del poder en la cúspide del sistema político, como por el endurecimiento de la estrategias opositoras.
  • Negar la presencia del titular del Poder Ejecutivo en la sede del Poder Legislativo fue un error de la ingeniería constitucional, que inhibió un diálogo necesario en el propósito de hacer funcional un sistema de pesos y contrapesos que fortalece la vida democrática.
  • Que el titular del Poder Ejecutivo estatal acuda a esta sede legislativa a entregar su informe de labores, debe ser visto como un gesto y una voluntad de restablecer un diálogo necesario que recupere la vocación republicana en un ambiente de respeto, civilidad y tolerancia.

¿Estamos de acuerdo, o no?

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De que la curva de aprendizaje del grupo mayoritario en el Congreso puede ser muy tortuosa, no cabe duda. En la sesión del jueves 15 se agendó en el orden del día el tema del transporte privado y la Ley de Movilidad Sustentable del Estado de Sinaloa. Un diputado del grupo mayoritario subió a tribuna y planteó que la citada ley fue propuesta por el Congreso y aprobada por el Gobernador. Si, así como lo lee: propuesta por el Congreso y aprobada por el Gobernador. No fue un lapsus, producto de un discurso improvisado, que puede justificarse. Fue un texto escrito, que evidentemente no fue revisado o, si lo fue, el corrector tiene un desconocimiento absoluto del procedimiento parlamentario o, todavía peor, el propio diputado no lo puso a consideración de la pastora.

Ello obligó a que en su réplica, la diputada del GP-PRI le diera una repasada. Esto dijo:

“Y quiero decir, si se me permite una digresión, que nuestro compañero diputado tiene una terrible confusión sobre el procedimiento para la aprobación de leyes. La vigente Ley de Movilidad Sustentable no fue presentada por la Legislatura anterior, ni fue aprobada por el Ejecutivo estatal, como señala en su posicionamiento.

Fue justamente a la inversa. Por supuesto que puede el Ejecutivo Estatal presentar iniciativas de ley, pero la atribución y potestad de aprobarlas corresponde únicamente al Poder Legislativo.”