Por Solón y Licurgo
*La 63 Legislatura y la curva de aprendizaje de los diputados
*Agregar valor a la reflexión es agregar valor a lo público
*Frente a la crispación, un ejercicio de conciliación
La inexperiencia, la falta de conocimiento, la transgresión de la norma, el desprecio por la legalidad, son algunos de los rasgos que caracterizan a la 63 Legislatura del Congreso del Estado. El nuevo grupo mayoritario no ha alcanzado a internalizar el profundo cambio que se ha producido en el sistema político, y se empecina en actuar como si todavía fuese la oposición. La estridencia, el ruido, la presión, la recurrencia a la galería para acallar las voces de los adversarios que más bien son vistos como enemigos, da cuenta de un acelerado proceso de descomposición política y moral que puede dar al traste con la institucionalidad democrática que tanto esfuerzo ha costado construir y a la que sin duda han hecho un significativo aporte quienes hoy son fuerza dirigente.
No es la primera vez que lo decimos en este espacio columnar. Lo han dicho también desde diversas perspectivas, columnistas, analistas y reportes que cubren la fuente legislativa. Una voz que se ha escuchado es la de Héctor Ponce, que en su columna “Cuartel político”, dijo que los “diputados no leen, no estudian y no aprenden”.
He aquí lo que escribió el pasado viernes 23 de noviembre en el diario El Debate: “No quieren aprender, se niegan a estudiar, ni siquiera se han tomado la molestia de leer la Ley Orgánica del Congreso del Estado, así están la mayoría de los diputados de Morena. La bancada del partido está pagando la novatez de sus legisladores. En un video publicado por esta casa editorial de la sesión pública de la Comisión de Protocolo y Régimen Orgánico Interior, el diputado Fernando Mascareño Duarte quedó en evidencia de su falta de conocimiento y preparación en el proceso para sesionar.
“Lamentablemente el diputado no tiene ni la mínima idea del proceso para sesionar la comisión que preside. Esto sucede cuando las presidencias de las comisiones se otorgan por cuota política y no por perfil o preparación. Desde el inicio de la legislatura, se sabía que venía una bancada novata de Morena, pero hubo tres meses para prepararse y estudiar, además se aseguraba que aprenderían rápido, lo cual todavía no ocurre. La línea de aprendizaje debía ser más que corta, inmediata.
“Definitivamente la coordinadora de la fracción parlamentaria de Morena, Graciela Domínguez Nava, está sola y contra todos, a pesar de ser la líder de la bancada mayoritaria del Congreso.
“Sin duda, Domínguez Nava es la que tiene mayor preparación, trayectoria y experiencia, salvo un par de excepciones, el resto de los diputados de Morena no quiere o no ha podido aprender y aportar a su grupo parlamentario.
“Tampoco reconocen liderazgos, el principal problema en la bancada de Morena es la pugna interna, la soberbia por los arrasadores triunfos que tuvieron el pasado primero de julio no les permite ver que la victoria fue de López Obrador.
“La mayoría de ellos no hicieron campaña y todavía no son conocidos ni por los que les dieron el voto. Si quieren representar a los ciudadanos que les dieron la confianza deberían empezar a leer, estudiar y prepararse. Tener humildad que tanto exigen los ciudadanos a sus representantes y no replicar las prácticas de algunos priistas que convirtieron la pasada legislatura en una de las peores de la historia. Muy atentos.”
Hasta aquí la cita, y disculpen nuestros amables lectores lo kilométrica, pero queríamos resaltar la coincidencia con un planteamiento que aquí, en este espacio, ya hemos formulado.
Ahora mal sin bien, como diría nuestro querido amigo Gil Gamés, el asunto puede y debe solucionarse a la brevedad posible. Hay que acelerar la curva de aprendizaje –o la curva de la experiencia, dirían otros, explicando que no es lo mismo–, so pena de seguir llevando a la degradación el trabajo legislativo. Si los legisladores siguen sin dar el do de pecho, alguien debe asumir la iniciativa para ir cambiándoles el chip. Diríamos que esa iniciativa debe asumirla el secretario general del Congreso, José Antonio Ríos Rojo, por muchas razones: es el responsable de hacer que la institución funcione con eficiencia y eficacia, según lo señalan las 16 atribuciones que están contenidas en el artículo 96 de la Ley Orgánica del Congreso del Estado de Sinaloa; tiene, por otra parte, una experiencia legislativa acumulada por su participación en las legislaturas local y federal que le confieren un conocimiento amplio y extenso de la dinámica del proceso de producción de leyes, normas y reglamentos, y tiene, finalmente, un talante conciliador y negociador para desactivar los focos de conflictividad que se presentan en la vida interna del poder Legislativo.
Y este fin de semana acaba de dar una muestra de ese talante conciliador. La relación tensa, tirante, ríspida que se está produciendo en la vida interna de la UAS, hizo que una multitud se concentrara en la sede congresual para revisar, junto a algunos legisladores, en un ambiente menos electrizado, iniciativas de reforma para la casona rosalina. El caso es que el asunto terminó con algunos de los principales actores enfrentados tomando un café con la mediación de Ríos Rojo. Y si alguna tarea difícil hay, es lidiar con actores y problemas universitarios. De que se puede, se puede.
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Y hablando de talantes conciliadores, está el de la diputada Guadalupe Iribe. Entre los asuntos abordados en el pleno del pasado jueves en el Congreso, estuvo el relacionado con el segundo informe de labores del Gobernador Quirino Ordaz Coppel. Su intervención en tribuna fue un buen ejemplo de la seriedad con que se puede y debe abordar el debate político. He aquí una parte de su notable intervención:
“Someter a examen el trabajo realizado por el titular del Poder Ejecutivo estatal, es una responsabilidad que incumbe a esta representación popular. Esta tarea, debe realizarse con madurez y rigor. Un juicio crítico siempre es positivo cuando se hace con espíritu constructivo, y poco contribuye, en cambio, un rechazo tajante a reconocer cambios y transformaciones que mejoran las condiciones sociales y materiales en que se desenvuelve nuestra vida colectiva.
“La realidad nos ha colocado en un modelo de gobierno dividido. Mayor, entonces, es la responsabilidad de control, lo que nos debe obligar a la búsqueda de encuentros y convergencias que contribuyan a mejorar la eficacia directiva de gobierno, asegurar la transparencia y garantizar una adecuada rendición de cuentas.
“Si actuamos con ese espíritu, no hay duda de que ganamos todos, gana la ciudadanía y ganan las instituciones, porque ampliamos y fortalecemos el espacio de lo público, que es el ámbito donde las diferentes visiones y posiciones encuentran un espacio de diálogo y reconocimiento mutuo.
“El Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, parte de esta declaración de principio al participar en este debate sobre el Segundo Informe de Gobierno, entregado a esta soberanía popular el pasado 15 de noviembre.
“Por supuesto, queremos destacar, de manera muy principal, el gesto de civilidad y respeto hacia este Congreso de parte del titular del Ejecutivo estatal, al acudir personalmente a entregar su informe de labores.
“Estamos ante una nueva realidad política que reclama una interlocución más madura y productiva. Hay en ese gesto, sin duda, una propuesta de diálogo, de entendimiento y respeto mutuo, que acerque posiciones a través de una reflexión serena, y que dé un tratamiento respetuoso a las discrepancias y desacuerdos.
“Ésta es la política que hoy requiere Sinaloa y demanda el país. Lejos de la intolerancia, el sectarismo y la exclusión, tenemos entre todos que construir un campo común de entendimiento.
“Tal es el mensaje que nos deja la presencia del titular del Ejecutivo en esta sede parlamentaria, y que marca una forma de hacer política que todos debemos reconocer.”
¿Qué le parece?