TRES A LA SEMANA

HABLAN LOS VOTOS

Jorge Aragón Campos

            Contrario a lo que muchos piensan, soy de la idea de que la política es el reino donde el “si hubiera” sí existe: sus periodos suelen ser muy cortos y como suele pasar en cualquier otra actividad, cada hecho que ocurre se vuelve una lección para el futuro. El primero de julio, trajo algunas novedades importantes para Sinaloa, las cuales son campo fértil para la interpretación, por lo mismo soy de la idea de remitirnos, antes que nada, a los números, que eso es lo que el mundo es (como dijera el clásico).

De entrada, lo que más ruido ha generado es el asunto de los votos nulos, los cuales efectivamente han resultado inusualmente altos (86,000 para darlo en números redondos); el PRI, ni tardo ni perezoso, se ha dado prisa en afirmar que le pertenecen, pues la boleta sí resultó muy confusa en su caso particular, a diferencia de los otros partidos.

Sí, pero no tanto.

En política las cuentas son importantes, por lo mismo vale la pena alinear los números de manera que resulten favorables, eso es lo que pretende el PRI al afirmar que esos 86,000 votos son suyos pues, sostiene, es en la votación de diputados y en la de senadores donde los nulos se disparan. Cierto, en el caso de la elección presidencial, no había lugar a confusiones y ahí los votos nulos son muchos menos, pero aún así la cantidad es bastante respetable: 30,000. Hay que decirlo, estamos encontrando una buena cantidad de sinaloenses que optaron por dar la espalda a nuestro régimen de partidos, por lo tanto esos votos no son de nadie. Que no anden apuntándoselos los del PRI.

Por lo tanto, los resultados oficiales que, con el 97% de las casillas eran así:

PAN         PRI       PANAL     PRD      NULOS

Senadores 266,969-376,086-181,549-181,929-86,512

Presidente 285,417-531,120-   22,540-268,408-30,202

 

Quedarían, después de redondear y de asignarle al PRI sus 56,000 nulos, de la siguiente manera:

 

PAN            PRI       PANAL     PRD         NULOS  TOTALES

Senadores-267,000-432,000-182,000-181,000-30,000-1,124,000

Presidente-285,000-531,000-23,000-268,000 – 30,000-1,138,000

 

Otro elemento importante de la praxis polaca, es que a la hora de las votaciones no es lo mismo jalar que empujar: se espera que los candidatos presidenciales jalen a los de senadurías y diputaciones, e igualmente estos últimos deben empujar al primero, pero se espera siempre que la fuerza mayor se dé en el jalón y no en el empujón. Ojo, esto es importante.

Lo primero en saltar a la vista, es que el PAN llego al primero de julio como el caballo blanco: con el hocico sangrando. Nadie jaló ni empujó, tuvieron un resultado clásico de voto duro, un poquito más de hecho, pero para el año que entra esa “dureza” seguramente disminuirá, cuando las burocracias se realineen hacia los colores del nuevo patrón.

Al PRI le fue como se esperaba, el jalón de Peña Nieto fue de de 99,000 votos por encima de los senadores (ya con los nulos asignados), y si tomamos en cuenta que sus campañas fueron como las del PAN (flojas, es decir que no empujaron nada), bien podemos pensar que los números de estos últimos refleja el voto duro priista: casi el 40% del total ¡Muy bueno! Nada más sin olvidar que es en una campaña presidencial y con un candidato muy atractivo, por lo que podemos darnos el lujo de inventar una nueva categoría: voto duro óptimo. Sigue siendo muy bueno, aunque no se debe olvidar las condiciones especiales que lo provocaron (las cuales merecen un análisis mayor). Lo menciono porque el año que entra tendremos elecciones locales, será interesante hacer un comparativo con los resultados por venir.

El PRD sinaloense tiene mucho que agradecerle al peje con sus 87,000 votos por encima de sus candidatos al senado, asimismo lo menos que debe hacer es darle también las gracias a Mercedes Murillo, quien en Culiacán obtuvo la friolera de 65,000 votos, cantidad muy superior a la obtenida hasta por los panistas (47,000). Aquí el candidato presidencial jaló y los candidatos a senador empujaron. Nada más les faltó maquinaria, con una izquierda unida donde el partido más importante es el PRD que, ya lo sabemos, desde mucho atrás se ha reducido a mal administrar sus prerrogativas y el estacionamiento de la esquina. De algo ha servido la brega de eternidades en defensa de los más necesitados, que doña Mercedes ha realizado sin esperar jamás recompensa. Y qué bueno porque, sospecho, del PRD ni las gracias va a recibir. Eso sí, pensar que el 16% de votación obtenida por sus candidatos al senado representan el voto duro perredista, es un pésimo chiste. Lo que conviene subrayar aquí, es la cantidad de gente harta del PRI-PAN, convencida de la necesidad de un cambio y que le basta le presenten candidatos atractivos para votarlos. No es tanta la distancia entre la izquierda y la derecha, existe ahí un patrimonio político que, basándonos en la experiencia, con toda seguridad la izquierda local sabrá dilapidarlo pronto. Lástima.

En estas elecciones, sin lugar a dudas la gran novedad ha sido la aparición en el escenario de otros actores, como el PANAL, y la consolidación de personajes como Héctor M. Cuén Ojeda. En tercer lugar, en un virtual empate técnico con la izquierda (cada uno tiene el 16% de la votación), el PANAL es “el nuevo chico del barrio” de la escena política estatal. Sin embargo, por diferentes razones puede ocurrirle lo mismo que al PRD en los próximos comicios locales: su futuro en nuestro estado, depende de hasta dónde su dirigencia nacional nos tenga como un proyecto prioritario. En este hecho encontramos la explicación a un raro fenómeno: la desproporcionada diferencia entre sus votos para presidente y los de senadores: 23,000 contra 182,000. Lo primero a suponer, es que les funcionó el voto cruzado, lo cual será un asunto a manejar por la Gordillo allá en México; lo malo es que aquí en Sinaloa los descobijó porque, mira que coincidencia, Quadri resultó precisamente con el 2% de la votación, lo que coincide a plenitud con el resultado nacional y con los cálculos que siempre se han hecho sobre el PANAL: donde se pare, representa el dos por ciento. La pregunta, entonces, es ¿cómo explicamos los catorce puntos restantes?

¿Se acuerdan del 2010? Yo sí. Al interior del PRI, se quejaban de que se había cometido un grave error pactando con Cuén para Culiacán, afirmaban que su promesa de aportar cien mil votos a la causa vizcarrista resultó puro cuento, y sostenían además que en realidad les había restado. Ante la derrota por la gubernatura, el reparto de culpas fue adoptado no sólo por los priistas y muchos preguntaban ¿cuánto vale Cuén? ¿Qué significa en términos de votos Cuenta Conmigo? Ahora lo sabemos: réstenle a los votos de los senadores los de Quadri.

Todos han puesto el énfasis en el hecho de que el PANAL no obtuvo la primera minoría, y se han dado prisa en dar por muerto al exrector. Craso error. A diferencia de todas las organizaciones políticas que actúan en Sinaloa, Cuenta Conmigo es la única que presenta una integración totalmente vertical: donde su capitán se sienta, lo hace con aproximadamente 150,000 votos detrás. Es una maquinaria aceitadita, capaz de aportar dos veces la diferencia con que MALOVA ganó la gubernatura. De ese tamaño. Sin embargo, los retos por delante no son pequeños, a Cuén todo le había salido bien, este es su primer revés importante y su grupo deberá soportar tensiones inéditas, como la sucesión en la UAS el año entrante y por supuesto las elecciones locales. Sin embargo, imposible no reconocerles voluntad de poder, energía e imaginación: ahí vienen de regreso con la formación de un nuevo partido estatal, lo cual no deja de ser una sorpresa… una buena sorpresa; hace falta algo así en Sinaloa para romper en definitiva con el bipartidismo. Difícil hacer pronósticos con el cuenismo, pero sin lugar a dudas seguirá siendo una fuerza protagónica por derecho propio. Y seguramente no será la única, ya existen otras y serán motivo de futuros artículos. Es un compromiso.