Desde que inició junio, algunas regiones de la India y de Kuwait pasan por una tremenda onda cálida que ha generado preocupación a nivel mundial, pues como es de esperarse muchos lo toman como una señal de alerta producto del cambio climático.
Por supuesto aquí en Sinaloa, a través de las redes sociales, hubo expresiones que se sumaron a la alarma, aunque para variar nadie hizo referencia a lo fundamental: la información estaba falseada, en particular la generada desde Kuwait, referente a las altísimas temperaturas registradas de hasta 63° centígrados. En el caso de la India, donde hubo un importante número de víctimas mortales, sobre todo niños y en menor medida ancianos, no está tan claro si los estragos fueron directamente por el calor o colateralmente, caso concreto por la presencia de una bacteria que con las altas temperaturas, suele presentarse en las lichis y provoca encefalitis en quien las consume frescas, es decir que por falta de previsión de las autoridades sanitarias de ese país, murieron más de cien menores según los reportes.
Pero fueron las temperaturas de Kuwait lo que más reacciones provocó en Sinaloa, sin duda porque coincidieron con la llegada en forma de nuestra temporada de calor; todas las notas coincidían en marcas superiores a los 62° centígrados, sin embargo también coincidían en un bajo número de víctimas mortales, un resultado que discrepa con los límites del cuerpo humano para tolerar calor extremo, los cuales varían según sean los porcentajes de humedad ambiental: 50° centígrados con humedad alta, 60° centígrados con humedad baja. Kuwait es desierto, su humedad ambiental es muy baja con respecto a nosotros, pero aun así la cota alcanzada por el calor debió ocasionar una verdadera masacre; es como si aquí en Culiacán el termómetro llegara a marcar 51° ¿quién iba a quedar vivo para hacer la nota?
Tal y como lo marca el principio de “la navaja de Ocam”, la explicación más sencilla suele ser la correcta, y en este caso la más sencilla es que las notas mienten. Y sí, las notas no mentían pero sí hacían trampa, que es lo mismo pero con otro nombre; como suele suceder, a la mayoría le bastó con leer los encabezados para normar su criterio, pero quienes nos tomamos la molestia de leer todo el texto hasta el final, tuvimos la oportunidad de enterarnos que en realidad fueron entre 11 y 13 grados menos de lo afirmado en la cabeza de la nota, pues se trataba de lecturas a la intemperie y no a la sombra, como debe ser; la onda cálida quedó entonces con un registro de entre 50 y 53 grados, que tendría como equivalente en Sinaloa a una onda de entre 40 y 42 grados, que está fuerte pero tampoco es para tomarla como anticipo de un cercano fin del mundo.
Todo este asunto del calentamiento global, que luego derivó a cambio climático, se constituye en su mayor parte por verdades a medias, verdades distorsionadas, mentiras completas y falta de imaginación, porque en las décadas de los sesentas y setentas nos hicieron lo mismo y, peor aún, con el agregado de la amenaza del holocausto atómico como producto de la guerra fría; según las predicciones y advertencias científicas de aquella época, los humanos ya deberíamos estar extintos o por lo menos nuestra civilización destruida, lo cual evidentemente no sucedió y sí, por el contrario, la humanidad ha alcanzado un nivel de conocimiento y de desarrollo tecnológico, suficientes como para ser optimistas sobre nuestra capacidad de resolver nuestros problemas medioambientales, entre muchos otros más.
Vale la pena seguirle con este tema, espero poder hacerlo en la siguiente entrega.