PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

La relevante actuación de Luis Alfonso Cruz con el primer equipo de los Dodgers de los Angeles, constituye una muy buena noticia para la afición mexicana en general; pero, en el fondo, no tan buena para el público de Culiacán, en particular.

“Cochito” Cruz ha sido un tiro con el equipo angelino y ha jugado con regularidad desde su ascenso a las Grandes Ligas.

Tan solo la semana pasada levantó un porcentaje de .321, consecuencia directa de 9 imparables en 28 turnos legales. Dentro de esos 9 indiscutibles figuran, además, par de dobles y un cuadrangular. Y le digo: conectó un hit, cuando menos, en sus  últimos doce partidos. Todo esto, según el corte hasta el domingo anterior.

Aquí lo advertimos una y otra vez:

Que el arribo de Cruz a la MLB era inminente, a juzgar por su calidad y por su papel en la principal sucursal de los Dodgers en triple “A”.

Ahora, después de estos números, el escenario para el “Cochito” es el de terminar la presente temporada con el equipo grande del plantel de la ciudad de Los Angeles en la Liga Nacional, lo que es, insistimos, una gran noticia en lo general; sin embargo, no tan bueno para los aficionados de Culiacán.

¿Por qué?

Porque ya se hizo costumbre que después de un trabajo como el del sonorense en las mismas Ligas Mayores, los peloteros desistan a jugar en la Liga Mexicana del Pacífico, ya por indicaciones de su organización, ya por sus temores a sufrir una lesión que ponga en riesgo su carrera y por ende el futuro económico propio y de sus familias.

Así las cosas, qué bueno que esto le haya pasado al “Cochito” porque se lo merece; pero ahora mucho nos tememos que la pensará dos veces antes de aceptar la invitación de los Tomateros de Culiacán para el próximo invierno.

Ojalá y nos equivoquemos; pero…

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Por cierto.

Hay tres peloteros más, del roster de los Tomateros de Culiacán, que se mantienen en la actualidad en el mejor beisbol del mundo.

El más sobresaliente de ellos, por supuesto, es Alfredo Aceves, convertido en uno de los estelares del relevo corto con los Medias Rojas de Boston y apenas la semana pasado sus números marcaron un salvamento y una victoria; ésta, ni más ni menos que sobre los odiados rivales de aquella plaza: Yanquis de Nueva York.

Aceves se ha consolidado en su papel de taponero en MLB; pero esto no nos da tanto cuidado como lo que pudiera suceder con Cruz. Hace mucho que el “Patón” dijo no a la posibilidad de jugar en la Mexicana del Pacífico y ha ratificado su postura una y otra vez.

Un rotundo no. Y no solo a los Tomateros de Culiacán, sino a cualquier otro equipo en lo general. Su negativa es a la LMP.

Y qué bueno por él; pero hasta ahí.

Sabe lo que hace.

Oliver Pérez es otro más, el cual realiza papeles de relevo con los Marineros de Seattle y casualmente ya ganó un juego la semana próxima pasada. Ahí ha estado Oliver, en apariciones fugaces y discretas; de uno o dos outs y hasta una o dos entradas. Se mantiene allá, sin embargo y esto también son noticias halagadoras para la fanaticada mexicana en su conjunto.

En cuanto a su posible inclusión en el equipo de Tomateros, no parecen existir mayores problemas. El zurdo de Culiacán siempre ha estado dispuesto a trabajar en el invierno y ahora no será la excepción. Claro, sujeto a lo que decida la directiva guinda a la hora de configurar su roster definitivo.

Y uno más, es Ramiro Peña, cuya actuación con los Yanquis de Nueva York se ha limitado a correr de emergente. En su último ascenso al equipo de Manhattan no tiene turnos legales, ni tampoco apariciones a la defensiva.

De hecho déjeme decirle que el regio fue llamado al primer equipo “del Yanquis”, bajo los criterios de siempre: para cubrir un hueco dejado por una lesión. Peña ha jugado bien con el Scranton en clase triple “A” y a eso se debe su ascenso. De otro modo, no hubiese sido considerado por el club de Nueva York.

Con Peña tampoco deberá haber problemas.

Ramiro es una pieza fundamental en el infield de Tomateros y él, por su parte, sabe que necesariamente tiene que jugar en la Mexicana del Pacífico, para ganar experiencia, aprender más y mejorar en todos sus niveles.

Todavía hay otro: Carlos Torres, pitcher de relevo, que se mantiene con los Rokies de Colorado. Nada para presumirlo; pero ahí está y eso es ganancia.

Torres también estará de regreso con los Tomateros. Hay buenos planes para él.

Pendientes.

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Y bien.

Concluida la temporada regular de la Liga Mexicana de Beisbol, se desarrolla la etapa de los “play offs” y esto nos recuerda la cercanía de una nueva campaña de la Mexicana del Pacífico.

Caray. El tiempo vuela.

Aún nos parece ver el último encuentro de la edición pasada y resulta que ya tenemos en puerta una más, la cual adquiere el grado de muy especial por la sencilla razón de que tendrá como corolario la Serie del Caribe Hermosillo 2013. Estamos a poco más de dos meses ya.

Y antes de que concluya agosto, tendremos campeón en el verano, el cual emergerá, naturalmente, de quienes protagonizan ahora la postemporada:  Sultanes de Monterrey, Saraperos de Saltillo, Diablos Rojos del México y Rieleros de Aguascalientes, en la división del Norte. Tigres de Quintana Roo, Aguila de Veracruz, Olmecas de Tabasco y Guerreros de Campeche, en la del Sur.

De aquí surgirá el monarca.

Y déjeme decirle algo: entre esos 8 equipos están desparramados 19 peloteros del roster de Tomateros de Culiacán, lo que constituye un atractivo adicional.

Otra cosa: hay televisión, vía cable, en casi todas las plazas.

A disfrutarlo.

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A manera de colofón.

Humberto Rodelo López fue mucho tiempo el médico oficial del club Tomateros de Culiacán.

Su muerte fue sentida por toda la organización porque siempre tuvo el reconocimiento de ser un médico humano, capaz y profesional.

Lucía con orgullo su anillo de campeón en 1970. Y también el de 1978.

Ya hacía rato que su lugar había sido ocupado por otro facultativo también muy responsable y profesional; pero se le extrañará en la estructura del club.

Descanse en paz.