TRES A LA SEMANA

 

LA RENUNCIA DEL PROCURADOR

Jorge Aragón Campos

jaragonc@gmail.com

            En esta semana que concluye, un grupo de universitarias acudió a manifestarse en el Congreso, con motivo de la falta de resultados en torno a la investigación sobre el asesinato de una maestra de la UAS.

Los diputados no quisieron saber nada de ellas, lo cual a nadie le extraña. El grupo de manifestantes no fue muy grande, cuando en otros tiempos, por menos que eso, eran miles los miembros de la comunidad universitaria que salían a protestar a la calle, lo cual tampoco a nadie extraña, pues ya ni los universitarios son lo que solían ser.

Lo que sí me sorprendió fue la simplicidad del pliego petitorio: que renuncie el procurador. Nada de fiscales especiales, nada de comisiones de la verdad, que el responsable renuncie y nada más.

Me encanta.

El procurador actual no da el ancho, al igual que sus antecesores, lo cual no lo disculpa ni lo exime de responsabilidad, simplemente ya es hora en que la sociedad debiera sentar precedentes: el que no pueda, ahora sí que se vaya. Ya son demasiados los incapaces, ya es demasiada la simulación, ya es demasiado el atole con el dedo como para que continuemos comulgando con las mismas ruedas de molino. No sólo la UAS ha sido agraviada, más por la incompetencia de las autoridades que por los criminales en sí, el gremio periodístico y el artístico también tienen cuentas pendientes por ajustar con las autoridades, es momento de marcarles un alto, de decirles hasta aquí llegaron, hasta aquí los aguantamos. La coyuntura es inmejorable, de hecho ya tiene buen tiempo así pues es mucha la impunidad acumulada, deberíamos reunirnos, dialogar y ponernos de acuerdo para salir juntos a tomar la calle, las oficinas públicas y la conciencia de los ciudadanos, para pedir algo muy sencillo y fácil de entender para todos: que renuncie el procurador. Y ya entrados en gastos, que pongan a uno que sí funcione, de lo contrario volveremos a salir. Deberíamos tomar esa costumbre para todo aquello que sea importante y nos afecte a todos. Dicho en lenguaje llano, se trata de ya no dejarnos. Nada más. ¿Me entendieron?