Jorge Luis Telles Salazar
Con una vehemente defensa de su programa llamado “La Guerra contra el Narco”, el presidente Felipe Calderón se despidió, de hecho, de todos los mexicanos, aunque su mandato constitucional fenece, de manera oficial, hasta el 30 de noviembre venidero. El acto de este lunes, en la ciudad de México, se tituló como “mensaje al informe presidencial”, toda vez que, casualmente, los dos presidentes panistas – Vicente Fox y Felipe Calderón – tuvieron a bien eliminar de las obligaciones constitucionales la comparecencia anual del titular del Poder Ejecutivo Federal ante las dos cámaras del Congreso de la Unión.
Calderón produjo su mensaje ante un selecto grupo de invitados procedentes de todos los estados del país, entre ellos altos exponentes del sector empresarial, dirigentes del sector social, líderes de opinión y la clase política, por supuesto. En tratándose de un evento a modo, no solo no hubo interpelaciones a los pronunciamientos del presidente sino que los aplausos no se hicieron esperar en distintos puntos de su mensaje. Es la ventaja de una reunión organizada especialmente para el efecto, en contraste con lo que acontecía en el recinto magno del Poder Legislativo en los últimos informes presidenciales.
La cifra oficial de víctimas que deja la guerra contra el narco suma a 60 mil, de acuerdo a cálculos conservadores; la cifra debe ser mucho muy superior si consideramos también las muertes indirectas, resultado de enfrentamientos entre narcotraficantes; entre sicarios y policías y la espantosa cantidad de ejecuciones en un porcentaje muy importante de los Estados de la república mexicana.
Pese a lo dramático de los números, Calderón mantiene la defensa de su programa, bajo el argumento de que, de no haber tomado las medidas que ya todos conocemos, el Estado Mexicano estaría hoy día sometido al imperio del crimen organizado. Para unos, Calderón tiene razón y hasta le aplauden; para otros, sin embargo, habría que encuestar a viudas, huérfanos y demás dolientes habitantes de los muchos hogares enlutados durante estos años, por esta guerra contra el narcotráfico.
Y no solo eso, sino que el presidente invitó a su sucesor, Enrique Peña Nieto, a seguir adelante con este programa, firmemente convencido de que no existe otro camino para garantizar (¿) la tranquilidad y la seguridad de quienes vivimos en este país.
Ya será decisión de Peña si mantiene esta guerra contra los delincuentes, que de hecho así será; pero con otro tipo de particularidades.
En su mensaje, Felipe Calderón presumió que deja una reserva histórica de dólares – 160 mil millones de la divisa de EU, si no andamos errados -; una inflación que en ningún momento fue superior a los dos dígitos; 2 millones de empleos creados durante su sexenio; estabilidad en el mercado de cambios; consolidación del seguro popular; obra pública sin precedente; notables avances en educación y crecimiento económico sostenido.
Cifras ciertas, algunas; infladas, otras y algunas más solo producto de su imaginación, cosa que no es exclusiva de Calderón, sino que es una práctica común en todos los presidentes de México, incluidos los últimos dos, que surgieron de las filas de Acción Nacional.
Habría que preguntarle a Calderón ¿para qué esos 160 mil millones de dólares, frente a tantas carencias que en todos los rubros padece la nación? Contra esos 2 millones de nuevos empleos ¿Cuántos trabajadores, en cambio, se fueron a casa, especialmente del sector público, como resultado de los recurrentes ajustes presupuestales, que obviamente jamás tocan a la alta burocracia mexicana? ¿Consolidado el seguro popular? Eso es poco más que una fantasía. El llamado Seguro popular es de lo más ineficaz que han inventado los gobiernos en los últimos años? ¿Muchas obras? Quizás no tantas. Muchas de ellas, por cierto, han sido inauguradas sin terminar porque no tuvo el gobierno la suficiente capacidad para ello. Si, en efecto, buen control en materia inflacionaria y estabilidad en el mercado de cambios; pero, a cambio de ello, control todavía más estricto en las alzas salariales, lo que ha impactado severamente el poder adquisitivo de la clase trabajadora.
Calderón llega al fin de su mandato, justo como lo hizo Fox y como lo hicieron también Zedillo, Salinas de Gortari y todos los que les antecedieron: nos dan cuenta de un país que solo ellos ven, seguramente porque son muchos los años de privilegio – incluso en la oposición – y sin sentir en carne propia las carencias de sus gobernados.
Sin duda, Felipe Calderón tuvo sus aciertos, como todos los presidentes. Y sin duda, hizo las cosas con la mejor intención; pero de que tuvo equivocaciones, errores y decisiones infames, tampoco hay duda. Todavía con tres meses de ejercicio constitucional por delante, el michoacano ya sometió su administración al juicio de la historia y cuando esto se produzca no será reconocido precisamente como el mejor.
Salvo su mejor opinión, amigo lector.
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(Institucionales los conceptos del gobernador Mario López Valdés en la ciudad de México, una vez concluido el mensaje sobre el informe. Obviamente mucho tuvo que ver el presidente Felipe Calderón en el arribo de MaLoVa a la gubernatura del Estado, al dejar correr las prácticas intimidatorias contra el candidato antagonista, que influyeron de manera determinante en el resultado de la elección; pero, inexplicablemente, es poco el respaldo que Calderón le ha dado a Lopez Valdez como gobernador. Tan poco que MaLoVa ha tenido que recurrir al endeudamiento para reactivar la obra pública y la economía estatal; pero, ni así. De cualquier modo, como buen político, Lopez Valdez se expresó bien del ciudadano presidente y le deseó el mayor de los éxitos para el futuro. ¿Qué le parece?)
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Mientras.
Aquí en Culiacán, el presidente municipal Moisés Aarón Rivas Loaiza extendió nuevos nombramientos y dejó en claro que, por lo pronto, ya no habría más. Y desechó, de tajo, especulaciones en torno a una verdadera limpia de funcionarios “cuenistas” al interior de su administración.
Veamos:
Los nuevos servidores públicos municipales son:
Rafael Alvarez Noriega, tesorero, en sustitución de Jorge Vargas.
Cecilia González Luna, directora de Desarrollo Social, en lugar de Job Pérez.
José Carlos Hernández Gil, director general de COMUN.
Candelario Publio Hernández Félix, director del DIF, en sustitución de Cecilia González.
Cinthia Valderrama de Escobosa, directora del Voluntariado Municipal.
Javier López Soto, director de Egresos.
Alfredo Zúñiga Vega, director administrativo de COMUN.
Y Martín Vázquez, director técnico de COMUN.
Con anterioridad, había salido David de la O Leal de la dirección general de COMUN; pero, en cambio, Rivas Loaiza oficializó ya la ratificación de tres funcionarios, también ligados con el alcalde anterior, Héctor Melesio Cuen Ojeda. Se trata de Jesús Madueña, en la secretaría del ayuntamiento; Jorge Balcazar, en la coordinación general de asesores y José Enrique Zazueta López, en la dirección de Comunicación Social.
A pesar de las expresiones de Rivas Loaiza nadie puede garantizar que no se produzcan nuevos movimientos al corto o el mediano plazo; pero, por lo pronto, Aarón se las juega con los nuevos y los ratificados. Al menos de aquí a lo que resta del año en curso.
Pendientes.
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Orale.
En mesa vecina a la nuestra – en el restaurant Mezozole del hotel Lucerna – un grupo interesante, no solo por la belleza de las presentes, sino por su gracia, capacidad y habilidad para las cosas de la política. Digamos que, por lo menos, parte de las damas más representativas, precisamente, de la política sinaloense.
¿Nombres? La diputada federal Paquis Corrales; la diputada local, Irma Moreno; la secretaria general del CDE del PRI, Margarita Urías Burgos; Adelaida Ayón Lares, dirigente municipal de las mujeres priistas; Paola Iveth Gárate, aspirante al Frente Juvenil Revolucionario y en calidad de invitada – porque ella es apartidista y altamente profesional – Juliana Araujo, la presidenta del Consejo Estatal Electoral.
¿Qué si de que hablaban? Obvio: del proceso electoral que ya está encima y de la recia pelea que van a dar las mujeres, de todos los partidos, por las candidaturas a diputaciones locales, presidencias municipales y regidurías a los 18 ayuntamientos.
Ahí estarán: en esa contienda.
Y en nuestra mesa: los amigos Abraham Velázquez Iribe, Víctor Manuel Díaz Simental, Francisco Arismendi Martínez , Javier Cabrera, Alberto Camacho García, Heriberto Millán y quien esto escribe.
Nadie más.
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CORTOS.- En definitiva se canceló toda posibilidad de reformar la Ley Electoral del Estado de Sinaloa, de tal modo que la que se aplicará en el proceso político que arrancará el 15 de enero próximo será la que está hoy en vigor y cuya última actualización data desde el 2009, en una modificación que tiene su historia. A los diputados se les pasó la fecha, de plano. O no les importó o simplemente llegaron al acuerdo de dejar las cosas exactamente igual. Si se hacen reformas antes del 15 de octubre serán muy ligeras y prácticamente irrelevantes. Ahora la prioridad debe ser hacer una nueva ley; pero para los comicios del 2016. Lo pueden hacer los integrantes de la actual legislatura o de una buena vez heredarle la pelotita a la legislatura número 61. Pendientes….¡EPALE! Cuentas más que alegres las que hacen muchos priistas desocupados que ya ven en las delegaciones federales el camino para encontrar chamba, bien pagada y poco atendida. ¿Quién les diría que los casi 50 puestos federales, de primer nivel que hay en nuestro Estado, serán exclusivamente para sinaloenses? Si mucho me apura, no más del 20 por ciento serán ocupadas por gente de la entidad; para las otras vendrá gente de otros Estados, aunque los criterios aún están por definirse. Ya lo comentaremos….ORALE.- Acomodar al mayor número de sus muchachos en las comisiones parlamentarias, es la prioridad para Heriberto Galindo Quiñones, el coordinador de la bancada priista sinaloense en el Congreso de la Unión. Y si se puede, alguna que otra presidencia. Ya después vendrá lo del presupuesto federal para Sinaloa, que el año pasado, por si usted no lo recuerdo, subió a 50 mil millones de pesos y lo presumieron como no tiene usted idea. A ver que pasa….ANOTELE.- Una vez emitida la declaratoria de presidente electo a favor de Enrique Peña Nieto, el priismo sinaloense no tendrá empacho en concentrarse en la renovación del Comité Directivo Estatal, cuya lucha por la presidencia comienza a tornarse interesante. El titular actual, Jesús Burgos Pinto, es uno de los prospectos, apoyado por la estadística de las elecciones de julio pasado; Antonio Castañeda, el presidente del comité municipal, es otro aspirante, también respaldado por los votos obtenidos por Jesús Valdés, Sergio Torres Félix y Ponchín Inzunza, en los distritos en los que tuvo que ver el comité municipal. La lista, sin embargo, se hará larga en el curso de los próximos días. Ya lo verá usted…. COLOFON.- Y por hoy hasta aquí. Ya nos vamos, no sin antes invitarlos a que lea usted Agenda Política en las ediciones impresas de su conocimiento, así como en los portales de internet que ya le son familiares. En radio, en Agenda Radio, de Radio UAS y en Contraseña, de Víctor Torres. Ya nos fuimos. Dios los bendiga.