Mapachín y la Navidad

…so this is Christmas…and what have you done?

John Lennon

Víctor  J. Pérez Montes

Era una mañana fría en el vecindario del Bosque,  el  color blanco de la nieve era dominante, el frío aire golpeaba las colas y las mejillas peludas de los mapachitos que corrían entre los árboles. Era el día previo a Navidad, las familias mapaches se preparaban para festejarla. El humo que salía de las casitas tenía un suave olor entre chocolate y pan recién horneado.

Todo el barrio “Las Lomas del Mapache” era una especie de villa navideña, las chimeneas no dejaban de sacar humo, al interior de las casitas se podía observar todo el movimiento de preparación, las familias enteras preparaban los dulces y los ricos guisos que disfrutarían en la noche. Los mapachitos estaban ansiosos de que ese día ya terminara. Mañana era Navidad.

En una de esas casas bonitas, se abría de manera sorpresiva la puerta, era la casa de Mapachín Mapachón. Mapachín era un niño juguetón, alegre, siempre dispuesto a vivir una aventura, era un mapachito líder, siempre estando rodeado de amigos y dispuesto a ayudar a sus amigos.

Sus amigos Beto ardilla, Toño la marmota y Ricky el zorrillo, estaban ansiosos de salir a pasear en sus trineos en el día previo a Navidad. Aquella pandilla de amigos solo podían sentir la emoción de sentir el aire helado que se mezclaba con el cálido aroma a Chocolate y canela que perfumaba el bosque en ese día.

De pronto, un llanto entrecortado se escuchaba en uno de los huecos de un viejo roble. Mapachín se baja de su trineo, y buscando de donde procedía tal llanto, se dio cuenta con cara de sorpresa, que era su amigo Goyito la zarigüeya. Mapachín le preguntó de manera sorpresiva, la razón de su tristeza.

Su amigo Goyito le dijo, que su papá Don Zarigüeyo había perdido su trabajo en el aserradero local y que no tendrían ni cena ni regalos de Navidad. Aquello era verdaderamente una pena. Mapachín sin pensarlo lo abrazó y le dijo:

-¡Amigo Goyito!, Tú vas a tener regalos y cena, no te preocupes. Tú estás invitado a mi casa esta Navidad.  Rápidamente, Mapachín les comentó a sus papás que iba a invitar a la cena a su amigo Goyito. Doña Mapachón, también le dijo a su hijo que invitara al papá de Goyito a Don Zarigüeyo. La mamá de Goyito había muerto unos meses atrás.

Cuando Mapachín invitó a su amigo Goyito, la pequeña zarigüeya brincaba de gusto, aquella noticia era verdaderamente una muy buena noticia de Navidad. Era una buena noticia entre muchas tristes que había recibido ese año

Aquella noche de Navidad, el olor y la cena fueron algo más que delicioso, olían y sabían a gratitud y amor por los demás. La casita de los Mapachón reflejaba el verdadero sentido de la Navidad. Compartir lo mucho o lo poco que ellos tenían, era lo que definía ese día. ¡Ah! Y por si fuera poco, el pequeño Mapachín le regalaría un suéter nuevo a su amigo Goyito.

Entre risas y sentimientos de amor, aquella velada obligaba a la reflexión. Obligaba a recordar la importancia de dar, más que recibir. Recordaba que todos necesitamos de todos y que la Navidad es un perfecto tiempo de reparar, de ayudar y sobre todo de amar, por sobre todas las cosas. Por cierto, al momento de despedirse todos se deseaban de manera genuina y con gran amor: ¡Feliz Navidad!

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