DOS A LA SEMANA. UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (TERCERA). SUSANITAS

Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com

La próxima semana ya será marzo, es decir estaremos a menos de 30 días de cumplir un año viviendo bajo la égida de la pandemia. Un año. Al menos no podemos quejarnos de que nos resultó inútil: el esfuerzo económico, sanitario, social, educativo… que nos ha costado la experiencia, demuestra que los sinaloenses mantenemos muy buenas reservas de nuestra capacidad para tolerar cuánta barbaridad nos cometan nuestros políticos… comerciantes… médicos… narcos… policías… abogados… albañiles… camioneros… el del carro de las donas que nunca se para (este es el peor de todos).

¡Maldito! ¡Mil veces maldito!

No debe extrañarnos entonces, que entre la sarracina de “mierda guardada” en que han derivado las campañas políticas (perdón por mi francés), resalte la poca presencia del tema de la pandemia, ya no digamos que lo hiciera bajo un abordaje primordialmente local.

Aquí es adónde yo quería llegar.

En la entrega anterior, concluí señalando que los sinaloenses somos dados a describirnos como lo que somos, mientras que raras veces lo hacemos recurriendo a lo que hacemos. El motivo es muy sencillo: nunca hacemos nada y para muestra basta un botón. Podemos hacer mil especulaciones y aventurar mil hipótesis sobre las medidas que se han tomado, así como sus resultados para enfrentar la pandemia tanto a nivel mundial como nacional, estatal… y lo único en firme que tenemos es a Sinaloa como el estado con la mayor incidencia de casos y de muertos, lo cual no es digno de ser tomado en cuenta, al menos no lo suficiente como para despertarnos alguna duda o siquiera la curiosidad, porque los únicos culpables de todo esto son los que salieron a fiestas… en diciembre. No deja de sorprender la facilidad con que le encontramos una conveniente explicación a lo que sea que se nos presente. En la tira cómica de Mafalda, la protagonista tiene su némesis en Susanita (que mejor debería llamarse sinaloita), quien para enfrentar en un examen la pregunta sobre ¿cuánto tiempo llevaría levantar un muro de X longitud, si el albañil responsable puede hacer Y cantidad de metros por día? ella responde: ni un milímetro, porque el albañil no hará nada, porque en este país los pobres son pobres porque ninguno de ellos quiere trabajar. Susanita no se mete en problemas porque no permite que el mundo se le meta en ella (salvo lo que le conviene), y lo logra porque su estrecha visión es tan limitada que no percibe la más ínfima mota de realidad, salvo su único problema que es su único objeto de su único interés: Felipito, quien no la quiere.

Dios castiga sin palo y sin cuarta. ¿Estoy sugiriendo que los sinaloenses somos como Susanita? No, de ninguna manera, no sería justo de mi parte, ella por lo menos tiene una meta bien definida, así como los motivos que la llevaron a esa decisión: a Felipe lo quiere para que sea su marido y le resuelva todos sus problemas. Nosotros no ocupamos metas ¿Para qué? Ya las tuvimos; ya las alcanzamos; ya las perdimos ¿Y? ¿Algún problema? ¿Sirvieron para algo? La pregunta es pertinente porque quien nos viera juraría que no, caso contrario alguien las recordaría y por ende las mencionaría, pero no, de ahí que nuestros candidatos luzcan más como aspirantes a gerentes de supermercado que a cargo de elección popular…y eso en los casos donde vamos de gane, porque hay otros que…