DOS A LA SEMANA
UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (NOVENA)
Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com
Este miércoles 7 de abril estuve en CU, por los comentarios que me comenzaron a llegar con motivo de las jornadas de vacunación que se están realizando ahí, y que –me afirmaban- remitían a las imágenes de aquel estacionamiento gringo donde miles de vacunas por hora eran aplicadas a los conductores, profusamente difundidas en su mayor parte por quienes todavía hoy, reclaman que este gobierno mexicano no sea capaz de por lo menos estar a la par del estadounidense, lo cual es cierto más no es novedad… ni pecado, ni obligación, ni posible.
Como era de esperar, las afirmaciones no resultaron ciertas: aquello ni de chiste era como en el video gabacho. La primera diferencia consistía en un circuito donde los vehículos requerían de entre 15 y 20 minutos para recorrerlo, con ingreso por la parte trasera de Torre Académica, donde de inmediato la tropa iniciaba la fiesta de las bayonetas sobre los hombros de los ocupantes; ya hecho lo más principal, los vehículos continuaban moviéndose hacía los accesos que dan a la calle Josefa Ortiz, para atravesarla e ingresar a la unidad mayor de CU y llegar a la salida al boulevard Universitarios, donde topaban con otro grupo de personal de salud con una batería de preguntas para detectar reacciones secundarias, pues en caso de haberlas desviaban el vehículo al estacionamiento para fusilar a sus ocupantes e incinerar sus cuerpos (Esto último es inserción pagada por YSQ), mientras los restantes concluían su experiencia reintegrándose al tráfico de la ciudad.
El sistema funcionaba bien y era notorio el por qué: lo pensaron antes. Crearon el sueño dorado de todo culichi, que no es otro que el de hacer las cosas sin bajarse del carro.
¡Claro qué también! No se hagan ¿O cómo estuvo cuando cerraron los mot… ivos que los hicieron exclamar?
La ecuación longitud del recorrido/velocidad cumplía con el periodo necesario para detectar probables reacciones secundarias pero sin provocar sobrecalentamiento del motor, es decir que eliminaba un tiempo de espera que a su vez demandaría estacionarse, desplazarse a pie, una posible platicada en el inter, salas con mobiliario y personal… se trata de un principio que inventó pancho Villa y que a su vez inspiró la columna vertebral de la blitzkrieg alemana: si mantienes el movimiento necesario durante el tiempo suficiente, logras tu objetivo antes de que tus limitaciones comiencen a afectarte. No es algo nuevo, pero sigue siendo muy efectivo.
No resulta ocioso subrayar lo evidente: compárenlo con los reportes de quienes han asistido a lo mismo, pero donde organización y operación son del gobierno.
No resulta ocioso, lo repito, porque a diferencia de lo que fue el operativo al interior de CU, el perímetro de alrededor se volvió un reverendo cagadero (perdón por mi francés) gracias al comportamiento natural y esperado de los culichis, quienes para variar se pasaron por el arco del triunfo todos los señalamientos y todas las indicaciones de que el acceso era en fila india, pretendiendo -en una excesiva cantidad de casos- meterse adelante por la vía del agandalle, con toda impunidad frente a una magra presencia de agentes de tránsito, aunque mucho, muchísimo más numerosa de la que se puede ver en el video gringo.
No cabe duda que una cosa es dársela de distintos y otra es serlo de verdad, como tampoco es lo mismo presumir de príncipe salvador de secuestradas.
Tampoco cabe duda de que hay coincidencias a las que cuesta trabajo considerarlas como tales, como ocurrió este mismo miércoles 7 de abril –cómo me duele esa fecha-, que falleció Arturo Guevara Niebla, con quien me tocó hacer historia en la UAS y en DIFOCUR, junto a una vasta palomilla entre quienes estaban Alejandro Mojica, el güero Valencia, Jorge Luis Hurtado –tilichito-, Rigo Rodríguez, pepe y chifi Bañuelos, el mozko Flores… entre otros. A su esposa Josefina y a sus hijos, desde aquí un abrazo.