
Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com
Esta escena que a continuación les comparto, es una de entre varias que por diversas razones quedaron fuera de la radioserie Las Caballerías de la Revolución, sobre la vida del general Rafael Buelna Tenorio. De entre los 11 prodigiosos alumnos de COBAES que produjeron los cinco capítulos, Tamara Espinoza, Mitzia Cabanillas, Julia Castro y Carlomagno Zavala conformaron el bloque de guionistas que la escribieron a partir de una anécdota como punto de partida y eje discursivo:
En el restaurant, en una mesa apartada, José Ferrel (candidato a la gubernatura de Sinaloa) recibió antes a Rafael Buelna Tenorio para comer juntos y acordar en privado.
Cloti.- qué vaser don José?
Ferrel.- Cloti, el joven es un personaje muy apreciado por nosotros, ayúdanos a quedar bien con él.
Buelna.- Conmigo no van a batallar don José, soy de buen diente y nada chiquión.
Ferrel.- (riendo) ¡Mira pues Cloti! Qué se ha dicho siempre: no hay flaco que no sea tragón.
Cloti.- …y guapo.
Ferrel.- (riendo) eres cómo… eres Cloti… ándale, dinos qué tienen en el zarzo más alto, que nos puedas conseguir.
Cloti.- Pues fíjese que ahora sí de todo, porque llegaron juntos los avitualles de San Blas y los de Altata.
Ferrel.- (festejando) ¡Lo mejor de dos mundos en el mejor mundo del total de tres!
Buelna.- (riendo y festejando) ¡Es verdad! ¡Es verdad! No lo había visto así: por Altata llega lo de Europa y por San Blas lo de China. He escuchado comentarios y referencias interesantes sobre ese zarzo más alto…
Cloti.- ¡Apues que vapedir?
Buelna.- ¿Sería posible, por ejemplo, medallón de morcilla?
Cloti.- i !!
Buelna.- ¿Arroz negro con calamar?
Cloti.- i !!!!
Buelna.- Don José, no sé si le parezca…
Cloti.- ¡Ey! ¿El calamar fresco o del enlatado francés?
Ferrel.- Te pusiste más rojo ahora Rafael!!! La pregunta ofende Cloti, si hay del francés que sea de ese, y te encargo un Chardonnay blanco y un brie para irnos entreteniendo y para el final, de postre, si les llegó mazapán de piñón ahí te encargo.
Buelna.- Y el que presumía de tragón era yo!!!
Ferrel.- Como no desayuné tengo que hacer dos comidas ahorita.
Cuquita (cocinera).- (viendo entrar a Cloti a la cocina sin ningún papel en la mano) ¿Y tú a qué horas?
Cloti.- ¿A qué horas qué?
Cuquita.-…le vas a tomar pedido a la mesa de Ferrel
Cloti.- ¡Ah! Lo mismo que en la seis.

La anécdota inspiradora se refería a que en 1982, Jorge Medina Viedas era rector en la UAS y durante una plática sacó a relucir lo que, para él, resultaba ser el problema más grave que aquejaba a los sinaloenses: tenemos una sociedad ágrafa, es extraordinaria nuestra resistencia a escribir. Decía y decía bien. A partir de ahí, los guionistas determinaron que ese problema ya no era tan importante en nuestra actualidad, pues ahora la sociedad sinaloense era analfabeta funcional: la incapacidad de un individuo para utilizar su capacidad de lectura, escritura y cálculo de forma eficiente en las situaciones habituales de la vida. No les faltó razón: para qué preocuparnos por escribir, si a todos se les olvidó cómo leer.
Eso suele tener consecuencias.
No vi el debate porque desde mucho tiempo atrás padezco de una condición cerebral que me lo impide: memoria, creo que le dicen. Soy de la opinión de que aquí en Sinaloa quien ya debe intervenir es el DIF, porque estas campañas tienen elementos suficientes para ser tipificadas como acoso. A ver si ya que lo encabece la Gilbertona. En México hemos tenido un único debate y fue el presidencial de 1994 entre Zedillo, Cárdenas y Cevallos; ese primer ejercicio fue muy bueno y un logro tan exitoso, que para el segundo ya se habían tomado las medidas necesarias para que no volviera a ocurrir. Desde entonces, y en estrictos términos técnicos de producción audiovisual, los debates políticos en México son una abominación superada sólo por la mañanera, lo cual ya es decir. Se salva otro, el de 2012, cuando la participación de Julia Orayen logró entusiasmarnos a niveles pocas veces vistos. Para quienes nos acusan de apáticos.

En su sentido político, los debates son otra muestra del cinismo social y de la obscenidad política que de aquel deviene, es otra de las actividades fatuas que se han inventado los miembros de una casta a la que no hace mucho se conocía como la cargada. Las campañas no van dirigidas a los votantes, el objetivo de ellas es dar tiempo y oportunidad para acomodarse, en la siguiente administración, a una selecta reserva de lambiscones, arribistas y buenos para estorbar. Es parte del soliloquio entre quienes han dedicado su vida al sacrificio de servirnos (estoy siendo mordaz) y que se expresa en otros rituales inútiles como los informes de gobierno, los compromisos firmados ante notario, el lenguaje inclusivo, las declaraciones de interés como la 3 de 3 ¿se acuerdan? que ha sido tan rotunda y exitosa como herramienta para frenar la corrupción, que ahora en vez de 3 son 10. A este paso van a quedar convertidos en santos, porque en estadistas en verdad no veo cómo, a menos que alguno de ellos tome el toro por los cuernos y se comprometa a lograr en un sexenio, que las meseras anoten lo que les ordenamos, que los negocios tengan cambio disponible y, por supuesto, que la segunda caja del Oxxo se abra.
Si aspiramos a ser superpotencia por ahí pudiéramos empezar; no es fácil, lo sé, pero los sinaloenses somos bien chingones.