La caída hasta el quinto lugar de ofensiva por equipos, así como el desplome de Marlon Byrd hasta el cuarto peldaño en el renglón de bateo individual constituyen una buena explicación de la barrida sufrida por Tomateros de Culiacán ante Aguilas de Mexicali, a raíz de la cual comienza a complicarse su situación, respecto a la expectativa de puntos para esta primera vuelta de la temporada BANORTE de la Liga Mexicana del Pacífico.
En efecto, desde el arranque mismo de la campaña actual, Culiacán estuvo en férrea pelea con Algodoneros de Guasave y Yaquis de Obregón por el primer puesto en el departamento de bateo por equipos; pero, tras esta serie frente a Mexicali, en la cual por cierto solo anotó dos miserables carreras en 27 innings, descendió hasta el quinto, posición que comparte con los Naranjeros de Hermosillo, con un porcentaje de .260. Guasave, el rival a partir del viernes, es el líder, con .287.
Ciertamente, los guindas se sostienen como los mejores en la línea de cuadrangulares, con 42, dos más que Obregón; pero estos espectaculares batazos sobre las cercas, desaparecieron hace rato. Cory Aldrige está estacionado en 12 y Marlon Byrd en 9. Lo curioso del asunto es que los otros equipos también batearon pocos jonrones en los últimos días. Barbaro Canizares, por ejemplo, también se pegó en una decena.
En pitcheo, en contraste, Tomateros cayó unas décimas; pero conserva la punta con un porcentaje de 3. 16 de efectividad, muy por encima del 3. 63 de Ciudad Obregón. Culiacán, además, tiene al líder, Amauri Sanit (4-0 y 0.62) y a dos más dentro de los diez mejores – Andrés Meza (2-1 y 3. 09) y Alejandro Armenta (3-1 y 3. 72) -; pero aunque los lanzadores son una parte muy importante en un juego de beisbol, sencillamente no lo son todo. Ocupan respaldar su labor con carreras y cuando estas no llegan, imposible triunfar en un partido de pelota.
Y el bateo de Culiacán se ha caído de manera dramática.
Marlon Byrd, que estuvo como líder por espacio de tres semanas, se derrumbó hasta el cuarto puesto, donde se ubica con .333, en tanto que el nuevo puntero es Zelows Wheeler, de Guasave, con .362. Del ten top ya salieron el propio Aldridge y Mustellier. Ramiro Peña sigue muy constante; pero su .321 no le alcanzó para meterse dentro de la lista de los diez mejores. Aldridge está hoy día con .293; Maxwell León, con .291; Ricardo Serrano – que tan bién venía dándole a la bola -, con .281 y Roonier Mustellier, con .273.
Las cifras no están del todo mal, si quiere usted, máxime que se cuenta con una elevada cosecha de cuadrangulares; pero el caso es que el bateo no ha sido productivo. Tomateros ha fincado gran parte de sus 17 victorias, con jonrones; pero esto no lo es todo. Cuando los cuadrangulares comienzan a escasear hay que buscar los triunfos de otra manera.
Y ese momento, creo, ya llegó.
Es hora de que Lino Rivera, el manager, comience a jugar pelota como lo anticipó: mediante el uso del llamado beisbol pequeño – “ratonero” para mi amigo,el doctor Ramón Rivas Llamas -. O sea: con toques de bola desde las primeras entradas; robos de base, sencillos y dobles; bateo y corrido y todas esas cosas que entran dentro del concepto de beisbol pequeño. Algo más: a mi juicio, Lino Rivera no ha capitalizado del todo su excelente “bull pen” y por ahí, algunos juegos que lucían apretados, se han abierto a favor del rival.
Aquí entre nos: a mí me comenzaron a preocupar tanto Byrd como Aldridge, desde el último partido de la serie contra los Cañeros de los Mochis, al dejar pasar lanzamientos buenos, abanicar los malos y verse mal ante tales y cuales pitcheos de la oposición. Y es cierto: estos dos forman parte de la columna vertebral de la ofensiva guinda; pero no lo son todo. Hay más, que deben dar la cara y uno de ellos, por citar un ejemplo, es el cátcher Román Alí Solís, quien al alinear un día sí y dos no, jamás alcanzará su mejor nivel. Y hay que recordar que es material de Liga Mayor, no un receptor cualquiera.
En fin. Así están las cosas con Tomateros y con el manager Lino Rivera. Llegó el momento de modificar el esquema, no de inventar cosas porque no hay nada bueno bajo el sol. Simplemente jugar con la intuición del triunfador y saberse líder de la tabla, no solo serlo, como parece que le sucede a los guindas.
Pendientes pues.
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Y bien.
A pesar de la barrida ante los Aguilas, Tomateros de Culiacán mantuvo el liderato de la tabla; pero ya es solo un juego el que le saca de ventaja a los Algodoneros de Guasave y dos a los Naranjeros de Hermosillo y los Yaquis de Obregón, que comparten el tercer sitio del standing. El dato es escalofriante: en un santiamén, los guindas pueden caerse hasta el quinto lugar y dejar escapar la maravillosa oportunidad de adjudicarse la máxima puntuación, como aquí lo hemos manejado, desde cuando aquella racha de diez triunfos de manera consecutiva.
Si señor: si hay solo dos juegos de ventaja sobre un tercer puesto, que comparten dos novenas, fácilmente Culiacán puede caerse hasta el quinto y nosotros, los aficionados, comenzar a sufrir al ver cómo se van los ocho, los siete, los seis y a lo mejor hasta los cinco puntos, correspondientes a quienes finalizarán el giro inicial de media tabla hacia arriba.
¿Dramatizamos? No señor. La posibilidad es real.
Claro que, en contraparte, Tomateros de Culiacán tienen, por fortuna, el destino en sus manos y no dependen de nadie para conquistar los anhelados ocho o siete puntos, si mucho me apura.
Y es que hay esto: dentro de lo complicado que se ha puesto la situación, son nueve juegos los que quedan por delante, de los cuales seis los Tomateros los enfrentarán en casa, en la recta final de la primera mitad. Tres de ellos, contra los Algodoneros de Guasave y los últimos tres, ante los Naranjeros de Hermosillo, que para entonces serán rivales directos en la pelea por el primer sitio de la tabla de posiciones.
Y los tres que quedan en gira son los que comenzaran a sostener a partir de la noche del martes, frente a los Mayos, en el estadio “Manuel Ciclòn Echavarría” de la ciudad de Navojoa. Este equipo ha sido el mejor cliente de los Tomateros durante las últimas tres temporadas – en las cuales solo han perdido en una ocasión -; pero eso no les quitará peligrosidad.
Los Mayos son coleros, junto con los Venados de Mazatlán. Cuando juegan en casa, sin embargo, son otro cosa, con todo y lo pobre de su ubicación.
Culiacán peleará, en esta serie, por impulsarse hacia el campeonato de la primera vuelta; los Mayos, a su vez, por evitar el sótano y buscar, por lo menos, ubicarse por encima de los Venados de Mazatlàn, para lograr tres puntos y medio; medio más que los tres que le corresponden al último lugar.
El clásico puntero contra colero.
A ver qué pasa.
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¿El resto de la jornada?
Aparentemente los Algodoneros de Guasave tendrán un flan al recibir, en su estadio, a los Venados de Mazatlán; los Naranjeros de Hermosillo, por su parte, también tendrán una serie posiblemente cómoda ante los Cañeros de los Mochis y los Aguilas de Mexicali serán anfitriones de los Yaquis de Obregón.
Apréndase el standing de este día. Es muy posible que veamos muchos cambios interesantes el viernes venidero, concluida esta nueva fecha de la Liga Mexicana del Pacífico.
Y nos fuimos ya.
Dios los bendiga.