¿David López en la Reunión?

                Los viejos cánones de la política señalan que en esa actividad la forma es fondo, de ahí que sus actores acostumbren realizar entre ellos un diálogo que a veces los simples mortales no podemos entender. Lo único que nos queda claro es que hablan entre ellos.

Nada más.

De un tiempo para acá, Peña Nieto ha empezado su diálogo con la clase política mexicana: a todos los ha tratado distinto, para cada uno ha tenido palabras específicas, señales, gestos, etc. En el caso particular de Sinaloa, ustedes ya lo saben, recibió al gobernador a solas… bueno, no tanto: se hizo acompañar de David López. ¿Qué diablos quiso decir esto? Yo tengo dos hipótesis, la primera y la segunda.

Si el mensaje es para MALOVA, no es una buena noticia para el gobernador: cualquier asunto a tratarse con el gobierno federal, deberá pasar por David López, lo cual no es poca cosa. No olvidemos que los chilorio power tienen dos cosas que los distinguen: una larga historia de derrotas (les falló con Del Mazo y con Colosio, por lo menos) que les ha impedido desembarcar al poder en Sinaloa y, efectivamente, una profunda vocación de poder de la que nunca han renegado ni la han negado. En pocas palabras, su bandera es la avidez. Peña nieto, pues, no le estaría poniendo un obstáculo, sino un trabuco, al gobernador.

Pero el mensaje puede tener otro destinatario: los grupos priistas de Sinaloa. La restauración del priismo no concluye con su regreso a Los Pinos, es sólo su inicio. Las mayores resistencias con seguridad vendrán después en aquellos estados gobernados por priistas, que estarán poco dispuestos a abandonar el divertido papel de virreyes y que cuentan con la fuerza y los recursos para oponerse, y ahí no entra Sinaloa. Aquí, ante la ausencia de una fuerza centrípeta, los priistas se han balcanizado y requieren de un manotazo para volver al orden, y el gesto de Peña Nieto bien puede estar cumpliendo la función de “la línea”, a la que son tan afectos los tricolores.

¿Para dónde, entonces, va la señal?

Creo que hay que estar pendientes de dos acontecimientos que ya están encima, la discusión del bono cupón cero y el cambio en el CDE del PRI. Si los diputados locales no aprueban el nuevo crédito, el gobierno estatal tiene un grave problema, y no por la falta de esos recursos, sino por todo lo que estaría por venir, empezando con las elecciones del año que entra. Por otra parte, lo que ocurra en el CDE del PRI será la madre de todas las señales; si finalmente hay cambio de dirigencia, casi puedo asegurar que la responsabilidad caerá en alguien ajeno a cualquiera de los grupos locales, si en cambio se mantiene todo igual, y se le sumara la negativa al nuevo crédito, el PRI estaría repitiendo aquella parte del discurso de toma de posesión de Winston Churchill cuando, refiriéndose a los alemanes, dijo: les llevaremos la guerra hasta su territorio, hasta sus ríos y sus montañas, sus ciudades, sus granjas y sus casas.

Yo apuesto a que el crédito será aprobado. Cualquiera sabe que no es bueno abrir dos frentes en un mismo sitio.