Cautela Ante el Presunto Crecimiento Económico de Sinaloa









Hace unos días los medios de comunicación publicaron los resultados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre el crecimiento económico registrado por las entidades del país en el segundo trimestre del presente año. De acuerdo con estos datos, el estado de Sinaloa presentó un crecimiento global del 8.3%, lo que lo ubica en el primer lugar nacional.


Por supuesto, este tipo de noticias alientan y generan mejores expectativas para los sinaloenses. Sin embargo, serían más positivas si el crecimiento económico anunciado se reflejara en la vida diaria de todos, dado que es ahí donde se necesita, es decir, que las familias tengan mejores condiciones de vida; eso es lo que deseamos.


Y es que, después de la información difundida por el INEGI, me di a la tarea de revisar algunos indicadores económicos del estado y no encontré una correspondencia entre lo informado y la realidad. Ciertamente, se está hablando del comportamiento económico del segundo trimestre del año, pero la economía y el bienestar de las familias no pueden valorarse en un periodo tan breve; en otras palabras, para poder calificar el nivel de vida de la ciudadanía tendríamos que ser más objetivos y basarnos en estadísticas y datos más globales.


Lamentablemente, los datos duros no pueden desdeñarse sino que, por el contrario, tendrían que ser la base para proyectar las políticas públicas requeridas por la población.


Por ejemplo, en reiteradas ocasiones he señalado que la corrupción afecta a la economía y a la sociedad de cualquier estado, y evidentemente Sinaloa no es la excepción.


En su más reciente publicación, titulada “Midiendo el bienestar en los Estados Mexicanos” (2015), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirma que ciertamente Sinaloa ha mejorado su desempeño en la cobertura educativa a una velocidad más rápida que la del promedio del país, que su fuerza laboral con educación media superior o más se ha incrementado de un 39% a un 48% y que la proporción de deserción escolar en bachillerato disminuyó en tres años de un 12% a un 8%. No obstante, en el apartado de las dimensiones de ingresos y de empleo, la situación en Sinaloa se ha deteriorado más que en el resto del país;  asimismo, la tasa de homicidios en la entidad es la tercera más elevada de México.


Por su parte, el Índice de Desarrollo Democrático de México (2014) colocó a Sinaloa en el lugar 18 entre las 32 entidades federativas al medir las dimensiones relacionadas con aspectos formales de la democracia, la vigencia de derechos políticos, la calidad de las instituciones y la eficiencia del sistema de representación política, así como el ejercicio de un buen gobierno. Esta es, sin duda, la expresión de un desarrollo desigual y combinado, lo que confirma la medianía de la calidad de la evolución del estado en años recientes.


Por tanto, se puede afirmar que Sinaloa se encuentra ubicada en la tabla media baja en materia de desarrollo económico y social, así como en competitividad. La economía está estancada. En los últimos 12 años, nuestra contribución al Producto Interno Bruto nacional se ha mantenido en el 2.1%. Y el PIB por habitante es menor al promedio nacional en 16%: mientras que el PIB por habitante de México es de 10,000 dólares, el del sinaloense es de apenas 8,000 dólares.


Como lo he señalado en diferentes foros, el problema fundamental de Sinaloa estriba en su débil estructura productiva. Su actividad industrial manufacturera es incipiente y solo representa el 9.5% de la producción, mientras que la agricultura ya no puede sostener el crecimiento de la economía ni generar más empleos, y por ello la participación de la entidad en el total del PIB primario nacional disminuyó de 8.8% en 2007 a 7% en 2014. Otro sector económico inestable es el valor de la producción pesquera, el cual es muy fluctuante y desde 2005 registra una ligera tendencia a la baja.


Si tan sólo consideramos la evolución de la economía sinaloense en los últimos 10 años, de 2003 a 2014, advertiremos que su tasa media anual fue de apenas 2.51%. Es decir, esto significa que se encuentra muy por debajo de su potencialidad, y ello sería diferente si se pusiera en marcha un proceso de reformas del aparato productivo y un cambio en el modelo de desarrollo.


En el apartado de salarios, Sinaloa registra los más bajos del país en promedio, de acuerdo con los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); en el ámbito nacional el IMSS registra una media de 293 pesos, pero en nuestra entidad solo alcanza los 217 pesos. De igual modo, en los últimos diez años la cantidad de nuevos empleos permanentes registrados en el IMSS promedia los 8,500, cuando anualmente se requieren 19,000 puestos de trabajo para quienes se incorporan a las actividades económicas.


Una pieza clave para el desarrollo de las regiones es la inversión, pero en el periodo 1999-2015 Sinaloa se ha ubicado entre los diez estados con menores flujos de inversión extranjera directa, ya que en el ámbito nacional sus captaciones representan solo el 0.2% y en el noroeste el 2%. La Secretaría de Economía registra que para el periodo 2005-2015 este tipo de inversión alcanzó apenas 13 mil millones de pesos.


Con base en los datos anteriores, entiéndase el desempeño, la tasa de crecimiento económico, el PIB por habitante, la inversión, todos ellos parámetros inferiores al promedio nacional, la Comisión Económica para América Latina ha clasificado a Sinaloa como territorio “Perdedor” o “Estancado”.


Es elemental entender que el estancamiento económico al que me refiero, la baja inversión y productividad, así como el desempleo y los bajos salarios, incrementan la pobreza. Ello es confirmado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), al asegurar que el 39.4% de la población sinaloense vive en situación de pobreza, esto es, un millón 169,100 sinaloenses.


Por todo lo aquí dicho, debemos ser cautelosos con la información de que en el segundo trimestre de 2016 Sinaloa fue el estado con mayor crecimiento económico en el país, con un 8.3 %. Es lo que deseamos y trabajamos por ello, y de ser cierta dicha información, entonces queremos que dicho desarrollo también se exprese en el bienestar de las familias.


Gracias y que pasen un excelente fin de semana.