ZONA POLITEiA: Un abogado de la nación desautorizado.

29 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

Una de las grandes batallas que se siguen librando en el propósito de defender los avances en la construcción de un orden legal pleno en el país, ha tenido hoy un muy buen desenlace: la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que determina la cancelación de la orden de aprehensión contra Laura Morán, y decide la liberación de Alejandra Cuevas, ambas perseguidas con saña y crueldad por el todavía fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero. La decisión, tomada por unanimidad de sus 11 integrantes, constituye la más radical desautorización del abogado de la nación: es una derrota jurídica, política, ética y moral, que exige su inmediata dimisión del cargo que viene ocupando desde hace unos tres años. Ha quedado demostrado que utilizó el cargo para buscar venganzas personales; que actuó con una ética en el ejercicio de la función pública que dañó, precisamente el valor de lo público, y prohijó conductas propias de un ejercicio autoritario del poder político, en este caso contra ciudadanas indefensas, que constituyen una regresión en la construcción de un orden democrático moderno.

La lucha por el establecimiento del Estado de derecho, por la vigencia plena del imperio de la ley, ha sido uno de los rasgos distintivos de las batallas democratizadoras libradas en los años de la transición democrática. Ha habido avances notables, pero también enormes resistencias. La cultura de la legalidad ha enfrentado los intereses largamente sedimentados de los grupos de presión, de las prácticas patrimonialistas que siguen considerando los asuntos públicos como una extensión de los asuntos privados, y de grupos y corrientes especializados desde hace décadas en la captura del Estado.

El modelo de control social recíproco, esto es, el modelo de la división horizontal de poderes, pese a resistencias, sigue ganando terreno, y esa es una muy buena noticia para todos los demócratas. Era dable pensar en una subordinación del poder judicial a un enorme poder como el concentrado por el fiscal general luego de conocerse el contenido de las llamadas telefónicas filtradas, y al aval explicito del presidente a la honestidad de Gertz Manero. Afortunadamente, la Suprema Corte dio un ejemplo de autonomía e independencia, que debe ser aliento para defender y preservar lo que debe seguir siendo un valladar contra toda forma de conducción autoritaria de la vida pública nacional.

La Suprema Corte y la reducción temporal de las puertas giratorias

Esta muestra de autonomía e independencia que ha dado la Suprema Corte de Justicia de la Nación al dar palo a Gertz Manero, tendrá otra oportunidad de reafirmarse en los próximos días, cuando el pleno discuta –y muy probablemente rechace— la Ley aprobada en 2019 y que prohíbe a funcionarios públicos prestar sus servicios en el sector privado sino hasta después de transcurrido un periodo de 10 años. Es un tema sin duda muy interesante, y que en las sociedades democráticas, abiertas y pluralistas, tiene un tratamiento distinto. El horizonte temporal es diverso, y hay sociedades en las que la prohibición es de hasta cinco años, y otras en las que es de solo dos años. En México así lo era, dos años, pero la llegada al poder de morena significó redefinir el horizonte temporal de la prohibición hasta una década, lo que sin ninguna duda, significa violentar el derecho humano al trabajo.

Este salto del servicio en el sector público al sector privado –en el caso, por supuesto, de los altos funcionarios— o viceversa, es conocido en todas las latitudes como el fenómeno de las puertas giratorias, y “designa de forma coloquial el hecho de que un alto cargo público se marche a trabajar a una empresa privada, obteniendo beneficio de su anterior ocupación pública y produciendo conflictos de interés entre la esfera pública y la privada, en beneficio propio y en perjuicio del interés público”.

Es cierto que la ausencia de una legislación racional en la materia ha dado lugar a despropósitos y actos impresentables. Muchos funcionarios de muy alto nivel en la administración pública electos o por designación, de la noche a la mañana aparecen vinculados a empresas privadas como asesores o miembros de sus consejos de administración sin rubor alguno. Ahí están los casos de funcionarios que son miembros de los consejos de empresas eléctricas o ferrocarrileras, recompensados por éstas con toda certeza por sus buenos oficios durante el ejercicio de la función pública.

Bueno, el caso es que el tema será abordado por la SCJN la próxima semana, el 4 de abril. La prohibición de marras está contenida en la Ley de Austeridad Republicana, que ya ha sido recusada por algún ex funcionario resolviéndose a su favor, a través del llamado juicio de garantías, pero que puede y debe hacerse extensivo a todo aquel funcionario que haya estado en la función pública. Seguramente la revisión de la Ley restablecerá que el periodo en el que un alto funcionario no pueda laborar en el sector privado no sea mayor de dos años, como ocurre en la mayor parte de los países con regímenes democráticos.

Y la SCJN resolverá también sobre la planta de fertilizantes

Y ya que estamos con la SCJN añadamos un tema más: el 6 de abril discutirá sobre los recursos interpuestos contra la planta de fertilizantes que desde hace años empezó a construirse por inversionistas extranjeros en la Bahía de Ohuira, Topolobampo. Ha sido un asunto complejo, que una consulta realizada hace unos meses, a mi juicio mal llevada, y que ganó ampliamente la posición a favor de que continúe una inversión programada que alcanza los cinco mil millones de dólares en un horizonte temporal de un década, no logró resolver.

Si la Corte decide en favor de quienes interpusieron los recursos contra la planta, se habrá cancelado el más importante proyecto de inversión para Sinaloa en esta administración; si decide en favor de quienes quieren que la planta se construya, el proyecto recibirá un formidable impulso y creará un polo de desarrollo regional que mucho necesita la entidad para crecer a una tasa que supere el mediocre dos por ciento promedio de las últimas tres décadas.

Claro que estos no son temas que interesen a la Corte. Ellos decidirán en apego a la legalidad, como creo que lo hicieron en el caso que involucró al fiscal general de la República, y como creo que resolverá en el caso de las puertas giratorias para funcionarios electos o por designación en México.

ALEGORIAS: ESTADO DE DERECHO.

“El estado de derecho se defiende en las tribunas, en los salones y, tambien en los desagües.”

Felipe González

RAÚL IBÁÑEZ MÁRQUEZ

Al finalizar el sexenio de Enrique Peña Nieto, por allá en el año 2018, decía yo en un articulo que siendo muy importantes el cúmulo de reformas constitucionales que implementó en su sexenio -incompletas algunas y equivocadas otras- había dejado de lado la mas trascendental e importante; la del estado de derecho, que nos quedaba a deber la reforma que quizás es el sustento de una verdadera democracia que debe ir acompañada siempre por la justicia.

Al inicio de este sexenio; diciembre 1, 2018, lo que más llamo mí atención del discurso del nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, fue el párrafo que a continuación transcribo:

“Ya el gobierno no va a ser un comité al servicio de una minoría rapaz. Representará a ricos y pobres, creyentes y libres pensadores, y a todas las mexicanas y mexicanos, al margen de ideologías, orientación sexual, cultura, idioma, lugar de origen, nivel educativo, o posición socioeconómica. Habrá un auténtico estado de Derecho, tal como lo resume la frase de nuestros liberales del siglo XIX: Al margen de la ley, nada y por encima de la ley, nadie.”

Reconozco que me sorprendió para bien y que entusiasmado estuve dispuesto a otorgar el beneficio de la duda, aún y cuando en anterior articulo habia yo escrito que no votaría por Lopez Obrador, días antes de la elección del 2018.

Siendo congruente no vote por Lopez Obrador, sin embargo ante el ofecimiento de la implementación de un auténtico estado de derecho, modere mi animadversion y prejuicios, dando una tregua a mi escepticismo.

Hoy a poco más de tres años de distancia acabo de sufrir la decepcion mas grande en lo que va del sexenio -y vaya que han sucedido cosas decepcionantes- no sólo no hay un auténtico estado de derecho, sino que a quien Lopez Obrador puso y encomendo la aplicación de la ley, la justicia y el tan ansiado estado de derecho, echaron todo por la borda, demostrando que ni son diferentes, ni es cierto que escogio a los mas honestos, éticos y morales para conseguir este fundamental compromiso, ni es cierto ni suficiente que si la cabeza del gobierno se porta bien el resto de los colaboradores por mimetismo se contagian.

El reciente caso, que involucra a una ex ministra de la corte en funciones de secretaria de Gobernacion; Olga Sanchez Cordero, hoy Presidenta del Senado de la República.

A un abogado prestigiado en funciones de asesor juridico de la presidencia de la república, convertido en la práctica en el principal operador politico del Presidente y su hombre de mas confianza en la primera mitad de este sexenio; Julio Scherer Ibarra, hoy fuera del gabinete.

Y por último a quien el presidente encomendó como el abogado de la nación, el encargado de velar por la aplicación de la ley, el Fiscal General de la República; Gertz Manero.

Los detalles son ya muy conocidos; se acusan unos a otros de abusos de poder, trafico de influencias, conspiraciones, venganzas personales, extorsion, lavado de dinero, intromisiones indebidas, un cúmulo de acusaciones graves y presumibles de delito.

La realidad es que los tres faltaron a su compromiso con su jefe y en especial con la nación, manipularon y torcieron la ley, pero lo mas grave mostraron el fracaso de este sexenio en lo más importante y trascendente; el combate a la corrupcion y el tan ansiado estado de derecho.

El Presidente no puede soslayar su responsabilidad, ni siquiera tiene derecho a argumentar que tiene cosas mas importantes que hacer, él es la cabeza de el gobierno, él los nombro él los escogió, él es el capitan del barco y por ende él es el responsable de la tripulacion y sus acciones.

Es sin duda el gran fracaso de éste gobierno, la demostración clara y contundente de que no sólo con buenos deseos se puede gobernar.

No habrá obra física; aeropuerto, refineria o tren que supla esta falla, la columna vertebral de cualquier democracia es su estado de derecho.

Montesqieu aseguro que “la aplicación de la ley, es la unica defensa para darle voz a los sin voz”. 

Lamentable muy lamentable, otro sexenio perdido en la parte fundamental que todo mexicano bien nacido aspira:

  • Una lucha verdadera contra la corrupción.
  • La aplicación de la ley.
  • Y el logro de un auténtico estado de derecho.