Nuestro Gas Natural

NUESTRO GAS NATURAL

Jorge Aragón Campos                                           jaragonc@gmail.com

Científicos de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, han descubierto que el olor de los pedos tiene propiedades útiles para prevenir enfermedades, lo cual demuestra, primeramente, que los ingleses tienen preocupaciones más importantes que el brexit.

Ellos sabrán.

Mientras que la mayoría de la gente encuentra insoportable la patada del concentrado de azufre ajeno (sulfuro de hidrógeno), el estudio demostró que nuestro gas natural está relacionado con el control de la inflamación en el cuerpo, y sin necesidad de andar tendiendo tuberías por todo Sinaloa; según los ingleses, el desagradable olor podría prevenir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o incluso el cáncer, anunció el profesor Matt Whiteman de la escuela de medicina de esa universidad.

“Cuando las células se estresan por enfermedad, el gas aporta enzimas para generar pequeñas cantidades de sulfuro de hidrógeno”; Whiteman continuó diciendo que las células enfermas toman el sulfuro de hidrógeno para seguir viviendo, si esto no sucede mueren y pierden la capacidad para regular y controlar la inflamación. “Hemos descubierto que el gas favorece este proceso natural haciendo que un compuesto llamado AP39 entregue lentamente cantidades muy pequeñas de este gas, específicamente a las mitocondrias, facilitándoles el proceso de cura y sobrevivencia.

El descubrimiento no es poca cosa y puede tener consecuencias importantes en México y, particularmente, en Sinaloa, dada la avanzada inversión que ya vemos en la pirámide poblacional, donde los viejos pronto alcanzaremos en número a los jóvenes para después, rápidamente, superarlos. Ahora, los mayores de sesenta ya podremos trabajar en algo más que de paqueteros o de vieneviene, pudiendo integrarnos al cuadro básico de medicamentos del seguro popular, nomás incluyendo manguera y mascarilla, o convertirnos de plano en competidores de PEMEX por la vía de venderle nuestra producción al Oxxo, ahora que ya tiene red de gasolinerías que bien poco han de tardar para sumarse al gas natural.

Sin embargo, no todo es buenas noticias: la SHCP está por anunciar que cada mes subirá unos centavos al precio del frijol.

Estos no dejan pasar nada.

La inspección municipal de la obra privada en Culiacán, promueve el menosprecio a la legalidad y a la profesión dedicada a la construcción

La semana pasada se colapsó una cimbra en el acceso de un Hotel en Humaya resultando la muerte de 5 trabajadores de los cuales se omitió el  respeto pleno a la  dignidad  humana y sus derechos  laborales que la ley federal del trabajo estipula, finalmente se desplomó algo que no debió haberlo hecho, la respuesta inmediata de la autoridad, en este caso el presidente municipal de Culiacán declaró que la obra no contaba con su debido permiso, su defensa denuncia su propia falta, que podíamos esperar de un funcionario que ha infringido la ley redundantemente, como lo hizo anteriormente sin licitar el  par vial, desacatando consejeros y ciudadanía.

El accidente y la autoridad rebelan en su acto,  que  la ejecución de la obra privada y la aplicación de leyes y reglamentos de la construcción llevan trayectorias paralelas alejadas una de la otra, ¿Ha construido usted  en su propiedad algo sin permiso? ¿Está libre de culpa? Entonces lance la primera piedra pues La realidad es que la cifra de las obras sin permiso podría rondar al 85% de lo construido, la autoconstrucción en Culiacán es una realidad pues el 16.39% de la adquisición de vivienda nueva se realiza de este modo, así resulta  un excelente negocio el evadir los trámites, primero evita  la contratación de un profesional para planear y supervisar la solidificación del edificio, no todas las obras requieren de un director responsable, pero si todas necesitan permiso de construcción que hay que decirlo, este es muy accesible, pero súmele IMSS, INFONAVIT y otros, obtendrá un resultado costosamente abultado, además de las engorrosas negociaciones que muchas veces concluyen con la negación de dicho permiso, como consecuencia  se convierte en la materia prima de la corrupción de los inspectores municipales, así lo  opina generalizadamente  quienes tienen su desempeño en la construcción en esta ciudad. La unidad de inspección y vigilancia quien es la encargada,  es eficiente con sus descuentos clandestinos que al mismo tiempo alejan este ingreso de las arcas municipales, dicha unidad cuenta con muchísimas deficiencias entre ellas, que inspecciona muchas encomiendas del mismo ayuntamiento, aun así cuenta con la especialidad de inspectores del ramo de la construcción, pero dichos inspectores no tienen fincada su responsabilidad por un sector específico,  de lo contrario; ¿Quién es el inspector responsable de este sector donde se encuentra la obra siniestrada? La unidad puede convertirse en una ruleta de un ratón loco atiborrando de cobros una misma obra, por fortuna no parece suceder esto, dicho organigrama administrativo ilegal está bien consolidado y ese si tiene palabra, entonces si no existe permiso ¿quién  dirige la obra? O más bien; ¿Para qué se ocupa el Director Responsable de la Obra “DRO”?  ¿Se ha preguntado usted para qué sirve un director de lo que sea?  la respuesta es que se necesita para cualquier  coordinación grupal, por lo cual necesita de “la persona más experimentada” en él convergen acuerdos y armonías del proceso, de tal manera, que el trabajo de todos los obreros simultáneamente en la obra se obtiene mayores resultados que la de  cada obrero ejecutándose aisladamente en cualquier otro lugar, reitero que entonces se trata de un asunto de pericia, por eso es que lo accidentes no nacen, se hacen, la destreza entonces la evita, y por lo tanto el director la prevé y de ahí su responsabilidad, pero si no hay permiso, por ende menos habrá director, esto hace que los únicos responsables son el propietario y el ayuntamiento, y las consecuencias son las siguientes;  al hacer estas obras construidas al margen de la legalidad terminan construyendo ciudad, y ya posteriormente se regularizan dejando una serie de defectos en la urbe, que a su vez termina promoviendo la impunidad y el desaliento para quienes desarrollan esta actividad profesional, tenemos en Culiacán reglamentos de construcción modernos desde la década de los 90, el del 2007 ya se puede hablar de un buen reglamento, alguien hizo bien su trabajo, pero es evidente que estos solo lo elaboran las autoridades, falta la participación social, ahí es donde se encuentran los desperfectos y los reclamos actuales, es solo unilateral, pero este obstáculo no debe dar como resultado una apuesta por la obscenidad y la desprofesionalización de la construcción, sería recurrir a lo peor de nuestro pasado, la anarquía y el capricho de particulares, es dolorosa la disciplina, todo el mundo y no lo digo genéricamente, hace una desgastante inversión en el permitir y supervisar la obra con legalidad, es la única manera hasta ahorita para aspirar a una ciudad , sociedad y convivencia, para ciudadanos de primera.

Agradezco la colaboración para la realización de este artículo a los arquitectos Ricardo Mendoza Anguiano y a Servando Pérez Ulloa.

perdon y cobardia