Zona Mixta

Por: Alberto Camacho Sarabia
El campeón vive.
Antes que nada, apreciable lector, le deseamos un muy próspero año 2019, en el cual, todas sus metas y propósitos se puedan cumplir, siendo de este naciente año, uno para el recuerdo; además de agradecerle por su preferencia y seguir leyendo estas líneas, esperemos y este 2019 siga regalándonos material para escribir semana a semana.
Entrando en materia deportiva, este fin de semana se vivieron los partidos de comodín en la NFL, arrancó la postemporada del deporte de los emparrillados, y, tras un fin de semana con demasiadas emociones y con partidos que sorprendieron a más de uno, ya tenemos los cruces para las series divisionales, los cuales quedaron de la siguiente forma: Jefes – Potros y Cargadores – Patriotas en la Conferencia Americana, y, por otro lado, Águilas – Santos y Carneros – Vaqueros en la Conferencia Nacional.
JEFES – POTROS: Un resurgimiento digno de los libros de historia es el que han vivido los Potros de Indianápolis, luego de una campaña 2017 donde terminaron con marca de cuatro triunfos y doce derrotas, el equipo dirigido por Andrew Luck encontró una racha de cuatro victorias consecutivas hacia el final de la temporada, donde la más importante fue la conseguida en la semana 17 ante los Titanes de Tennessee, la cual fue de oro molido, dado que el ganador de dicho duelo avanzaba a ronda de comodines.
Atropellando a los Texanos de Houston en el duelo de comodines, los Potros están reviviendo su exitoso pasado cuando PeytonManning era el mariscal de campo, y les regaló el Súper Tazón 41 del 2006; en el presente, un inspirado Andrew Luck encontró la llave con sus jugadores claves, Marlon Mack a la hora de acarrerar el balón, y DontrelleInman en el ataque aéreo.
De igual forma, una espectacular defensiva que está entrando en su nivel óptimo, sirvió para nulificar a unos Texanos que nunca encontraron la forma de hacerle daño real a los de Indiana, con un jugador en racha como Kenny Moore, los Potros pueden hacerle frente a quien sea.
Por su parte, los Jefes traen todo el envión anímicopor haber terminado como líderes de la Conferencia Americana por encima de un equipo como Patriotas de Nueva Inglaterra, y con una revelación en la posición de mariscal de campo como lo es Patrick Mahomes, quien con tan solo 23 años de edad, marca la incursión de la nueva generación de mariscales en la NFL.
Fue un año redondo para los rojos, con un KareemHunt como una llave muy valiosa a la hora de acarrear el ovoide, los Jefes lograron completar una temporada sumamente positiva, de igual forma, la siempre garantía de Tyreek Hill como receptor, le valió a los Jefes ser el tercer mejor equipo de la NFL en materia de yardas por aire.
No obstante, el talón de Aquiles de este equipo fue la defensiva, siendo el plantel número 31 de 32 en este departamento, los Jefes pasan aceite cada vez que les toca defender, y con unos Potros que vienen con una inercia ganadora y contundente, parece que los de Kansas se quedarán en la serie divisional.
Pasan los Potros.
PATRIOTAS – CARGADORES: Un duelo que en otras épocas luciría como desigual y hasta se consideraría como un robo en favor de los Patriotas, pero en pleno 2019, las cosas lucen muy diferentes, y los Cargadores de Los Ángeles se presentan como un plantel más compacto que los siempre favoritos Patriotas.
El equipo californiano viene de pasar por sangre su victoria ante los Cuervos de Baltimore, con un PhillipRivers experimentado, y que, en el ocaso de su carrera, busca llegar a un Súper Domingo, acompañado por los ya experimentados Keenan Allen y Antonio gates, fieles escuderos del mariscal de campo.
La dosis de juventud es la que tiene a los Cargadores en fase divisional, Mike Williams y Melvin Gordon han resultado ser un par de bujías ofensivas a pesar de estar en sus primeros años como jugadores profesionales; el talento no está peleado con la edad, y Los Ángeles lo está demostrando.
Por su parte, Nueva Inglaterra no tuvo ese paso aplastante que a todos nos tiene acostumbrados, pese a todo, quedaron como el sembrado número dos de la Conferencia Americana, y una semana extra de descanso no le viene para nada mal al mariscal Tom Brady, quien con su veteranía, agradece este tipo de ventajas que otorga el sistema de competencia.
Los Patriotas ya se encuentran en el ocaso de su nivel deportivo, varias estrellas que en sus tiempos fueron top, como el caso de RobGronkowski y JulianEdelman, están viniendo en declive, aunque eso no significa que ya no sean esos jugadores determinantes capaces de resolver un partido; por otro lado, recordemos que los actuales subcampeones de la NFL empiezan a jugar en serio en el mes de enero, el equipo está diseñado para los partidos matar o morir.
El propio sistema de competencia tiene a los Patriotas como local y a los Cargadores como visitantes, si no fuera por los Jefes, Los Ángeles tranquilamente hubiera terminado como líder de la Conferencia Americana, dado que terminaron con récord de 12 ganados – 4 perdidos, idéntico al de los Jefes, mientras que los Patriotas culminaron con una foja de 11-5, por lo que, al menos en el papel, Cargadores luce como favorito.
A Los Ángeles no le incomoda en lo más mínimo el jugar como visitantes, en la temporada consiguieron marca de 7 ganados y una sola derrota jugando lejos de California, por ende, no les asusta jugar en casa de Nueva Inglaterra, pese a todo lo que ello implica.
Vemos más completos a los Cargadores en esta ocasión, así que vamos con ellos.
ÁGUILAS – SANTOS: El campeón vive, Filadelfia, que hace cosa de un mes estaba eliminado de la competencia, sacó fuerzas de flaqueza y logró hilvanar cuatro victorias al hilo, las cuales, combinadas con una pequeña ayuda de los Osos de Chicago, terminaron metiéndose a postemporada por segundo año consecutivo, y, con sólidas aspiraciones de meterle un susto a cualquier equipo que se les ponga enfrente.
La historia se repite con los campeones, Carson Wentz sufrió una lesión en las vértebras que lo marginaron de la titularidad y entró al quite el Jugador Más Valioso del Súper Tazón pasado, Nick Foles, quien está teniendo un desempeño superlativo a la hora definitiva.
Las Águilas fueron verdugos del equipo que los catapultó a postemporada, los Osos de Chicago, un duelo bastante cerrado pero que la defensiva campeona supo resolver, con todo y que enfrentaron a uno de los equipos más poderosos a la ofensiva en la NFL.
Foles y la ofensiva comandada por Golden Tate y DarrenSproles hizo pasar muchos estragos a la defensa de Chicago, a eso hay que sumar la versatilidad de Josh Adams, quien sabe acarrear el balón por zonas donde abundan los cascos contrarios.
Los rivales serán los Santos de Nueva Orleans, un equipo compacto, sumamente sólido, y mundialmente conocido por tener una defensiva férrea e impasable, y a eso hay que sumarle la espectacular temporada de Drew Brees, quien, como los viejos vinos, ha elevado su calidad como mariscal conforme pasan los años.
La ofensiva de los Santos perdió a una de sus bujías como lo es Dez Bryant, pero los ofensivos AlvinKamara y Michael Thomas han logrado solventar la ausencia de Bryant, quien llegó con demasiadas expectativas a Nueva Orleans, pero la lamentable lesión sufrida en noviembre lo tiene marginado de la acción.
La línea defensiva comandada por Marcus Williams y Alex Anzalonees una auténtica garantía para mantener a raya al equipo rival, por lo que será una dura prueba para Filadelfia, cuya ofensiva vivirá un nuevo reto en búsqueda del bicampeonato.
El partido será en Nueva Orleans, lo cual aumenta la dificultad para que las Águilas busquen la Final de Conferencia; los Santos demostraron una capacidad de enfrentar a quien sea y salir avante, más cuando juegan ante su gente, por ende, vemos complicado un milagro más con los actuales campeones.
Pasan los Santos.
CARNEROS – VAQUEROS: Un partido que luce de cierta forma desigual, los Carneros de Los Ángeles fueron uno de los mejores equipos de la NFL de la semana 1 a la 17, con un poder ofensivo temible, y una defensiva aceptable capaz de poner a raya a cualquier rival.
Los Vaqueros tuvieron un partido redondo ante los Halcones Marinos de Seattle, a pesar de que hacia el final del encuentro empezaron a comerse las uñas; por su parte, Carneros fue el sembrado número dos de la Conferencia Nacional, y fueron un equipo dominante jugando tanto de visita y como local.
En el caso de los locales, Los Ángeles cuenta en Jared Goff un mariscal confiable y sumamente eficiente, y a eso hay que sumarle el apoyo que recibe de ToddGurley y BrandinCooks, sus principales soportes al momento de ofender y llegar a la zona roja; por su parte, a la defensiva cuentan con el apoyo de AqibTalib, uno de los defensivos más experimentados y eficientes en la NFL, quien tuvo grandes glorias cuando jugó con los Broncos de Denver.
Y, por su parte, en el frente de la Estrella Solitaria, el joven sensación, Dak Prescott, viene por su revancha en búsqueda de hacer historia con la organización, acompañado por su fiel escudero, EzekielElliott, los Vaqueros tienen una ventana de oportunidad para taladrar la defensiva rival, y si a eso le sumamos la experiencia y presencia de Amari Cooper en el ataque aéreo, Dallas tiene argumentos para atacar a unos Carneros que pueden pasar aceite en tanto Prescott y compañía salgan en una gran noche.
Un partido complicado para Los Ángeles, si bien lucen como amplios favoritos, los Vaqueros pueden hacerles pasar problemas durante el encuentro; no obstante, vemos a los Carneros en la final de conferencia.
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Así nos despedimos de momento, esperemos que los encuentros resulten en emocionantes batallas como las que vivimos el fin de semana pasado.
Nos leemos pronto.
Hasta la próxima.

El más Ganador

Hacía bastante tiempo que el fútbol mexicano no vivía una final entre dos equipos considerados como “grandes”, la última ocasión fue en el 2013, durante la lluviosa noche del domingo 26 de mayo, cuando las Águilas del América se levantaron desde el inframundo y remontaron una épica final ante el Cruz Azul, tocando las estrellas y quedándose con la número once en aquella ocasión.
Cinco años y medio después, el destino quiso que Águilas y Cementeros volvieran a cruzar caminos en una final más;por un lado, Cruz Azul llegaba con directiva, cuerpo técnico y platilla renovada, tuvieron un torneo regular perfecto, superlíderes de principio a fin, eran el equipo a vencer, y aficionados celestes empezaron a vitorear el trágicamente famoso “este torneo es el bueno”.
Y en el otro frente, el América tuvo un torneo de cierto modo intermitente, con momentos de gran lucidez, pero también, con pasajes tenebrosos donde parecía que los “Azulcremas” tendrían otro decepcionante torneo sin poder levantar “la copa número trece”.
Pero antes de entrar a lo acontecido en el terreno de juego, vale la pena destacar el camino hasta la final, polos opuestos y desempeños contrastantes fue lo que Cruz Azul y América ofrecieron a sus seguidores.
El Azul, quitando el duelo de ida ante Gallos Blancos de Querétaro, mostró una tendencia decreciente en cuanto a su nivel de juego, tras los primeros noventa minutos disputados en el Bajío, la Máquina empezó a bajar su nivel individual y colectivo, tal parecía que los celestes habían alcanzado el tope de rendimiento en el momento menos adecuado, sin embargo, con el puro empuje les alcanzó para llegar a la final de manera “tranquila”, dejando en el camino a Gallos y a Rayados de Monterrey.

Por otro lado, las Águilas empezaron a tener un repunte en el nivel individual entrando la liguilla, jugadores como: Guido Rodríguez, Emanuel Aguilera, Bruno Valdez, Renato Ibarra y Diego Lainez, empezaron a jugar por encima de su media de rendimiento durante la temporada regular, y eso se reflejó en las llaves contra Toluca y ante Pumas de la UNAM, América empezó a jugar muy por encima a lo que nos acostumbró durante la temporada regular, y venía con el ánimo suficiente para poder afrontar a uno de sus máximo rivales, y quien por cierto, llegaba en calidad de superlíder.
Durante la semana previa, el tan acostumbrado “antiamericanismo” se hizo presente en México, aficionados celestes y no celestes unidos en un objetivo común, derrotar al América y conseguir su noveno campeonato; el escenario era ideal, romper la sequía de 21 años a expensas de uno de los rivales más odiados por la Máquina Cementera, el ánimo y alegría por ver esta utopía volverse realidad era latente en todo nuestro país.
Llegó la tan ansiada final, esa que volvió a juntar a dos de los equipos “grandes” del fútbol mexicano, y el resultado fue más que decepcionante; con dos clubes atentando contra su historia en 140 de los 180 minutos a jugarse, imperando el “miedo a perder”, por encima del deseo por ganar un título que ahuyentaría fantasmas para trasladarlos al rival.
Fue hasta un error de la defensiva cementera cuando el camino se abrió para las Águilas, una grosería de Jesús Corona hacia su compañero, Iván Marcone, marcó el norte en la brújula azulcrema, cierto, el América lo intentaba más que Cruz Azul, pero no hallaban el rumbo para batir la portería celeste.
Una vez que Edson Álvarez abrió el marcador, el partido entró en un periodo muy emotivo, con jugadas y emociones en el terreno de juego, lamentablemente la anotación llegó relativamente tarde, pero sirvió para entregar 40 minutos de fútbol más o menos aceptable.

Fue el propio Álvarez quien acribilló las aspiraciones cementeras y liberó a los fantasmas de una institución que ya suma 21 años sin ganar, y durante ese periodo de tiempo, ha visto la derrota en seis finales de manera consecutiva, las dos últimas, ante el máximo ganador del fútbol mexicano.
Tal vez no fueron los méritos para conseguir la medalla de honor, pero al final, fueron suficientes para declarar al América como un justo campeón, quiso el trofeo un poco más que Cruz Azul, y el fútbol recompensó a quien hizo más por ganar y alzar un título; la máquina cementera se traicionó a sí misma en el partido más importante del torneo, cierto, fue invicto jugando en el Estadio Azteca durante todo el Apertura 2018, pero la cláusula que marca el derecho de antigüedad le terminó costando una derrota en el escenario menos deseable para que sucedan este tipo de situaciones; administrativamente fueron locales en la vuelta, pero el Azteca es y será la casa de las Águilas.
Es así como América se alza con un título más, tal vez no tuvieron un paso demoledor durante todo el campeonato, pero lograron juntar la nada despreciable cantidad de 47 goles durante el Apertura 2018, siendo así la mejor ofensiva, además, su nivel futbolístico llegó a su tope en el momento más indicado, validando así la tan quemada frase del fútbol mexicano, esa que dice: “quien gana el título no es el que terminó con más puntos en la tabla general, sino el que cierra de manera fuerte el campeonato”.
Atrás dejan a las Chivas del Guadalajara, ese equipo que fue de mero paseo a los Emiratos Árabes Unidos, a hacer un ridículo monumental, el cual se termina engalanando con el triunfo del acérrimo rival, quien una vez más echa tierra de por medio y reclama en solitario el mote de “máximo ganador en México”.
El más grande que le dicen.
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América suma entonces 13 títulos, más cuatro ganados en la época “amateur”, o cuando no existía la FEMEXFUT como la conocemos ahora, los puritanos y recalcitrantes aficionados azulcremas dirán que ya son 17 estrellas las que bordean el escudo del club, pero siendo objetivos, la copa obtenida la noche de ayer representa el éxito número trece de las Águilas.
A eso hay que sumar las siete Ligas de Campeones de CONCACAF, mismas que adjudican a los azulcremas como el club más ganador de la Confederación, además de las cinco Copas MX con las cuales también es el equipo más laureado de dicho certamen, emparejado con León y Puebla.
El antiamericanismo vive días complicados, las Águilas se han convertido en el más ganador del país en solitario, y ese estigma le durará, como mínimo, seis meses, a reserva de lo que diga el eterno rival, el Guadalajara.
Festejen, lectores americanistas, que el amarillo y azul se ha apoderado del fútbol una vez más.
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Con esto nos despedimos por hoy, les deseamos una excelente semana, y nos leemos el próximo viernes.

Hasta la próxima.

Cultura: altar de la fe social y mendigo feligrés del presupuesto

Toda persona que se da por enterada habla de la cultura como el camino para restaurar el tejido social, dotar de sensibilidad a las personas, volver a los niños genios, convertir el plomo en oro, encontrar el verdadero amor, curar la gota, la migraña, el mal de ojo, quitar los callos de los pies y lo negro de las axilas.

La ONU, a través de la UNICEF, establece como ideal la inversión en el rubro cultural en alrededor del ocho por ciento del PIB. En México las últimas mediciones fijan la inversión del Estado en alrededor 0.4%, porcentaje no muy variable en el registro histórico, es decir, hay un déficit tradicional.

Se le puede dar vueltas y revolcar conceptos (o pretextos) pero la reducción en el presupuesto de cultura federal es de inicio una mala noticia, ya que de por sí nunca ha estado en jauja, así como un gesto incongruente de parte del ejecutivo federal, ya que la toma de protesta del titular se dio en un contexto de referencias simbólicas hacia la revalorización de la cultura (aquel que la revalorizare será un buen…).

Queda ver cómo operan en la realidad el presupuesto de cultura, un buen ejercicio de aplicación de recursos podría dar tablas en los resultados prácticos, pero por experiencia esperar eso es más un acto de fe que una proyección de posibilidades y aún así sería terreno perdido.

En lo personal, el aumento presupuestal a la SEDENA y la disminución en cultura, me devuelve al ejercicio de dudar y observar, porque no sé cómo calza esto en el mantra de campaña de “Abrazos no balazos” y me viene a la mente otro dicho revelador ante las circunstancias: “Hechos son amores”.