AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 

(Mitt Romey obtuvo mucho más votos que Barak Obama y el candidato republicano también se acreditó  la victoria en un mayor número de estados que el demócrata y sin embargo perdió, por amplio margen la elección para presidente de los Estados Unidos de América. Sin duda, un esquema nada práctico para la que presume ser la democracia más avanzada en el mundo entero. Algo parecido a lo que aconteció en el año 2 000 entre Al Gore y George Busch y que se decidió tras un reconteo de votos en el estado de Florida. A pesar de saber que la mayoría de los estadounidenses de a pie sufragaron en su favor, Romey no vaciló en admitir su derrota y convocó a sus compatriotas a unir fuerzas en torno a Obama, a favor del desarrollo social y el progreso económico de la nación. Romey sabe que así es el modelo y que está aceptado como tal. Quizás no sea el más justo; pero así está. Digna de aplaudir la postura del millonario político. Aquí, en México, hay quienes no reconocen resultados ni en casos de descalabros contundentes.  Obama, contra lo que muchos suponían, venció la aduana y los demócratas, de tal suerte, gobernarán cuatro años más en el vecino país del Norte. Escribo en miércoles, desde la ciudad de Culiacán)

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Y bien.

En el plano doméstico continuó el ruido en torno a recientes declaraciones del diputado federal Heriberto Galindo Quiñones, a tal grado de que tuvo que llamar a un programa radiofónico de la ciudad de los Mochis para precisar que, en efecto, él habló de acuerdos entre el partido y el gobernador Mario López Valdez – incluso con el aval del todavía presidente electo, Enrique Peña Nieto -; pero no de acuerdos, subrayó, para la decisión de candidaturas en las elecciones locales de julio del año entrante.

Aconteció lo anterior en un noticiero conducido por el periodista Carlos Cota, que abrió micrófonos al aire al inquieto priista Fernando Zapien, quien arremetió contra Galindo para aclararle que, “hasta donde sabemos, Galindo no es el vocero del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Sinaloa”, razón por la cual sus señalamientos – días antes al columnista de prensa escrita Martín Mendoza – fueron, seguramente, “a título personal” o reflejo del empeño de algunos “que quieren, a toda costa, el regreso de MaLoVa a las filas del Revolucionario Institucional”.

Palabras más, palabras menos, Heriberto le comentó a Martín Mendoza, en su oportunidad, que las candidaturas del PRI a presidentes municipales y diputados locales para el 2013, serían decididas por acuerdo entre López Valdez, el partido y el presidente Enrique Peña Nieto.

“Inadmisible tolerar el entreguismo, bajo pretexto del fortalecimiento democrático de nuestro partido”, recalcó Zapien, a su vez, a Carlos Cota.

Sin embargo, en su intervención, Heriberto Galindo dejó claro que, sí, que él habló de acuerdos; pero de acuerdos de otro tipo con el gobernador López Valdez, no de definición de candidaturas.

= Acuerdos de no agresión.

= De un no, categórico, a la guerra sucia.

Y:

= De respeto mutuo en lo general.

Antes bien, remarcó el legislador, “precisé que el gobernador no sería, en ninguna circunstancia, el gran elector”; se pronunció por priistas capaces y comprometidos para los cargos de elección popular que estarán en juego en julio próximo y coincidió con quienes pretenden abrir las puertas del PRI a los que se fueron en el 2010; pero siempre y cuando hagan cola nuevamente en la búsqueda de nuevas posiciones políticas en Sinaloa.

“A estos acuerdos me referí yo; no a acuerdos con el gobernador para la definición de candidaturas”, puntualizó.

Y bueno.

Con esto cerramos tema por lo que hace a Agenda Política y las interpretaciones se las dejamos a usted, amigo lector”.

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Mientras.

Héctor Melesio Cuen, ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa; presidente municipal de Culiacán con licencia y presidente del comité estatal del Partido Sinaloense, inauguró su propio blog de internet, en cuya primera publicación fija con claridad, honestidad y valentía, lo que ha sido su postura política y lo que será en los meses y en los años por venir, de frente, establece “ante embates de intereses políticos y extraperiodísticos sobre mi persona”.

En su blog (www.cuen.mx) Cuen Ojeda adelanta que dará a conocer sus puntos de vista sin cortapisas y sin filtros de ninguna naturaleza respecto a los asuntos políticos de Sinaloa y también en torno a cuestionamientos propios de la vida en su conjunto, derivados de la intensidad que en muchos aspectos caracterizan a la entidad. Deja claro que la intención no es hacer periodismo, sino simplemente “presentar mis puntos de vista para que sean cotejados con los de aquellos que tienen los suyos propios” y doten al lector de mayores elementos para el establecimiento de juicios reales, prácticos y objetivos.

Héctor Melesio precisa que en Sinaloa hay, además de los analistas profesionales y responsables, dos grupos más: “uno de ellos, el que por encargo o por la ausencia de una cultura sólida, hace falsos análisis que llevan al encono y al divisionismo de los sinaloenses y otro, el que formula reflexiones ligeras y tímidas, por temor a entrarle de fondo a los temas que preocupan a la opinión pública del Estado en lo general”.

A unos y a otros – adelanta Cuen – “responderé con trabajo, entusiasmo y honestidad, en la consolidación de una alternativa política de cambio real y con la mira puesto en un Sinaloa mejor: el Partido Sinaloense”.

Cuen estuvo bravo y claridoso en la presentación de su blog; pero así es él: aborrece la mediocridad en el afán de decir las cosas como lo son.

Y ¿sabe qué? Ya lo logró.

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En tanto.

Ante lo cada vez más cercano de la fecha en la que harán entrega de sus respectivos informes de trabajo, el gobernador Mario López Valdez y el presidente municipal Moisés Aarón Rivas Loaiza aprietan el paso de manera importante. López Valdez lo hará el 15 del presente, por escrito, ante el Congreso del Estado; Rivas Loaiza, en un acto público, el 10 de diciembre, aquí en Culiacán.

Insistimos, López Valdez y Rivas Loaiza han hecho una buena mancuerna. La comunión entre los dos es manifiesta, evidente, indiscutible. Y esto ha sido bueno para Culiacán.

Mire usted:

Hará cosa de días, pusieron en marcha los trabajos de construcción de lo que han llamado “el paso deprimido”, el cual quedará ubicado en la intersección de dos importantes vialidades: el boulevard Lola Beltrán y el Rolando Arjona, obra hacia la que se canalizarán cien millones de pesos y que traerá un gran beneficio a la circulación vehicular. Ese cruce, por si le interesa, es uno de los puntos más críticos de la ciudad.

Y recientemente inauguraron las ampliaciones del aeropuerto internacional de Culiacán. La inversión de 52 millones de pesos, en efecto, fue privada; pero tanto MaLoVa como Rivas Loaiza refrendaron compromiso en el sentido de apoyar con infraestructura complementaria, como ya sucede en realidad.

Ya por separado, le contamos que, en compañía de su esposa, la señora Lucrecia de Rivas, el presidente municipal de Culiacán entregó equipamiento a Casa Amiga, Centro de Día para Adultos Mayores y ofreció, en otro apartado, reconocimiento público al cantante Alberto Angel “El Cuervo”, por el impulso que le ha dado a la música sinaloense en particular, la que ha llevado prácticamente a todos los puntos de la nación.

Jornadas de mucho trabajo, en efecto. Así debe ser. Siempre. No solo con informes en puerta.

Digo.

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Mientras.

En la ciudad de México, Sergio Torres Félix subió a la máxima tribuna del país para fijar, a nombre de los 212 diputados federales del PRI, el posicionamiento del partido respecto al programa Pro Campo, que tanto ha quedado a deber a nuestros productores agrícolas, especialmente durante la administración presidencial de Felipe Calderón.

Y precisamente contra Calderón es que Sergio se fue hasta “home” al exigirle que, antes de que se vaya, liquide todos los adeudos que tiene con productores del sector privado y del social, derivados justamente de ordenamientos de Pro Campo, no cumplidos a cabalidad.

Conocedor del tema, con aplomo y seguridad, con un lenguaje claro y vigoroso, Torres Félix demandó una reforma sustancial a la “errónea política social de Felipe Calderón, que tiene al campo mexicano hundido en una crisis de productividad al privilegiarse, con subsidios, a no pocas importaciones, en perjuicio de los agricultores del país”.

Más allá de los conceptos y de los pronunciamientos y del conocimiento mostrado por el legislador sobre el tema, un reconocimiento y un honor para Sergio Torres, quien ya suma notas relevantes en su desempeño como legislador, allá en la capital.

Sígale la pista.

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CORTOS.- En su calidad de presidente de la comisión de Recursos Hidraulicos de la Cámara de Senadores, Aarón Irizar López organiza el acto de recepción del informe de la OCDE en torno a la situación del agua en nuestro país. Es un estudio que contempla acciones para el buen uso del vital elemento de aquí hasta el 2030 y que será entregado por el secretario general del organismo, el mexicano José Angel Gurría Treviño. Aarón ha sido, de siempre, un preocupado por el tema del agua y tiene ahora la oportunidad de aportar sus conocimientos sobre el tema. Estaremos pendientes…ORALE.- Mientras tanto, otro senador sinaloense, Daniel Amador Gaxiola, secretario de la Comisión de Educación del Senado de la República, participó en la reunión de este miércoles con el secretario de Educación Pública del gobierno federal, José Angel Córdova Villalobos, en la que se separarán tres puntos medulares: la situación actual del sector en el país; los desafíos para la nueva administración y el diagnóstico global de la educación. Ya le contaremos…¿SORPRESA?.- Todo normal en la elección del nuevo presidente del comité estatal del Partido de Acción Nacional: con el respaldo absoluto del tercer piso, Edgardo Burgos Marentes arrolló en la convención estatal del blanquiazul y prácticamente borró de la escena a sus otros adversarios: Luis Roberto Loaiza Garzón, Florentino Favela y Juan Alfonso Mejía López, quien por momentos parecía tener el proceso bajo control. Bastaron las flores de MaLoVa a favor del navolatente para que el panismo, el que no recibe línea, se volcara en su favor. Así es en todos lados, como usted comprenderá. ¿No?…EPALE.- Y con más pena que con gloria la reciente visita a Sinaloa del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, en su tarea de impulsar el crecimiento del Movimiento de Regeneración Nacional. No gustó a muchos el perfil de algunos de los invitados de AMLO y eso le generó un alud de críticas en los medios de comunicación de la entidad. En fin…COLOFON.- Y por hoy hasta aquí. Lea Agenda Politica en la edición impresa de El Diario de Sinaloa y El Diario de los Mochis, así como en publicaciones semanales y mensuales. Del mismo modo, en los sitios de internet ya conocidos y le invitamos, del mismo modo, a que nos escuche en Radio Universidad Autónoma de Sinaloa y en el noticiero de Víctor Torres en el grupo ACIR. Hasta aquí por hoy. Ya nos fuimos. Dios los bendiga.

Entre la zanahoria y el nabo

Marcelino Perelló

 

Excélsior, martes 06 de noviembre del 2012

 

No es aconsejable hablar de las cosas antes de que sucedan. Menos aún hacerlo mientras están sucediendo. Es arriesgado e imprudente jugarle al pitoniso. Tanto si lo es uno como si no. Si el desenlace es obvio, entonces pa’qué. Y si no lo es, la probabilidad de quedar mal y de hacer el ridículo es grande.

 

Eso precisamente sufrió el ínclito e inminente ex presidente de México hace cuatro años cuando manifestó sus simpatías por el candidato republicano John McCain. Por lo visto le echó la sal. Pobre Calderón, hasta bien me cae, me cae.

A pesar del thin ice, el mismo tema me propongo abordar hoy yo. Cuatro años después, sin McCain ni Calderón, pero con Memín Pingüín en el mismo rol. Intentaré ser más prudente, sin dejar, por ello, de pronosticar un vencedor. Soy presa fácil del placer del riesgo. A menudo pierdo, pero a veces el albur me sale de poca madre.

 

Va a ganar Obama. A güevo. A pesar de que las más confiables de las últimas encuestas permitidas dan un resultado de empate, no técnico sino estricto. La del Washington Post de anteayer daba sendos 48 por ciento. Pero creo que fue únicamente para garantizar tensión a la trama y la atención del respetable.

 

Va a ganar Obama porque más de 80% de los presidentes que se han postulado para la reelección la han ganado. El último en perderla fue Jimmy Carter en 1980 frente a Ronald Reagan. Hasta Bill Clinton se reeligió, a pesar de las mamadas a las que fue sometido. Y dada la penuria económica, de predepresión y prerrecesión, por las que atraviesa el mundo y de las que no escapa el país más poderoso dela Tierra, la consigna obligatoria es “no hagan olas”.

 

Eso no quiere decir que Romney no goce de una cierta popularidad, de una popularidad cierta. Ha jugado con el nacionalismo exacerbado de los WASP (White-Anglo-Saxon-Protestant) que siguen considerando que los negros, amarillos, cafecitos y llegados de fuera (después de ellos, claro) no son gringos.

 

Y que no acaban de digerir que su blessed America sea gobernada por un negro.

(Según ellos los mulatos son negros. Basta una sola gota de sangre negra para ser considerado negro. Pero ni infinitas gotas de sangre blanca, si no lo son todas, le permitirán a uno ser blanco. Lo cual, dicho sea de paso, demuestra de manera lapidaria la superioridad de la raza negra).

 

Los WASP (que si no es acrónimo quiere decir “avispa”) son muchos. Pero cada vez representan menor proporción poblacional. Ni cogen ni se reproducen como conejos, católicos u orientales. A pesar de haber perdido terreno y peso específico, mantienen la hegemonía económica, social y cultural de la dinámica estadunidense. Y generan en torno suyo un ámbito de influencia considerable. A la manera, digamos, de la celebérrima, poderosísima y perenne familia Vanderbilt, que por muy holandés que sea su origen, sigue siendo el paradigma de la gringuicidad.

 

No le hace que hoy por hoy la mayoría de los deportistas de élite, en el americano, en el beis y en el básquet en primer lugar, sean de color. Por millones y millones que ganen no vienen a ser sino bufones, comediantes que entretienen. Negros sobre la grama y güeros en las tribunas. También son “afroamericanos” la mayoría de los intérpretes musicales. Los actores no, obvio. Y tampoco los jugadores de hockey. El hielo no se lleva bien con ellos, igualmente obvio. Y por lo visto, aunque menos obvio, tampoco el agua, pues hay muy pocos nadadores negros de élite.

 

Total, que la presencia creciente del color negro en la escala cromática de los medios no es determinante aunque no deje dormir tranquilos a los descendientes de los pasajeros del Mayflower, que se quieren ver como guardianes del fuego sagrado; simbólica o realmente la nobleza pudiente de un país sin nobles. De manera que la carta fuerte de Mitt es presentar a los seguidores de su contrincante como antipatrióticos; más aún, como antipatriotas. Disolventes del “espíritu nacional”, de la American way.

 

En los mítines de la campaña electoral republicana, más que consignas, eslóganes e incluso más que retratos del propio candidato, proliferan, pero mucho, las banderas gringas. La gran mayoría igualitas, pequeñas y de buena calidad. Lo que prueba que no fueron traídas espontáneamente por los asistentes, sino expresamente confeccionadas por cientos de miles sino por millones, y convenientemente repartidas a los presentes. Una por cabeza. Ni banderita sin cabeza ni cabecita sin bandera. Aquello “barrea” y “estrellea”. Los discursos sobran, están de adorno. El flamear de la multitud de enseñas habla por sí solo.

 

El Presidente “liberal” hizo múltiples y decepcionantes concesiones a los poderes fácticos conservadores. (A pesar de sus enfáticos compromisos, Guantánamo y su horror siguen ahí, y se convierten en el símbolo infamante de su falsía desleal y pusilánime. Es la letra escarlata, estigma vergonzante e indeleble marcado al fuego sobre la mejilla de su primer cuatrienio).

 

Independientemente de esa y de otras renuncias menos llamativas pero más graves, Barack Obama sigue siendo visto por los sectores más retrógrados como un “accidente” excepcional y corregible de la democracia cuáquera.

 

A su favor juegan los documentos, manifiestos y legislaciones extemporáneas que no han sido ni podían ser corregidos y que no han seguido el paso, se quedaron  anclados en el tiempo del racismo y el “fascismo democrático”, como lo he llamado yo, de la mitad del siglo pasado, y que constituyen verdaderos “amparos” contra cualquier intento renovador.

 

Romney es mormón (hay de mormones a mormones) y se ve a sí mismo como uno de los santos de los últimos días. Presenta a un Obama portador de la herejía, de la apostasía patógena que amenaza con carcomer los cimientos mismos de la estructura ideológica que sostiene al modelo social gringo, como él y sus vindicativos seguidores pretenden ver ese modelo.

 

Para Obama Romney logra alentar vicios introducidos desde añejos bastiones en las leyes anacrónicas, jugando un nefasto teatro obscureciendo a Vanderbilt incluso como aristócrata.

 

Lo realmente curioso y que dota de un cierto interés el proceso que se desarrolla hoy martes en la margen izquierda del Bravo, es el hecho de que entre los “estados columpio”, que tradicionalmente inclinan la balanza en un sentido u otro, la mayoría se encuentra en el noreste, al oriente de Iowa, dos de ellos en los alrededores de Nueva Inglaterra, tradicional bastión demócrata. Pero aun así, ¡aguas!, Romney fue gobernador nada menos que de Massachusetts (¡!).

 

En fin, alea jacta est. Aunque el alea en juego sea de poca monta. En la democracia gringa, como (casi) siempre en todas las democracias, los ciudadanos podrán elegir entre la zanahoria y el nabo. Que el Dios de los cuáqueros los guarde e ilumine.

 bruixa@prodigy.net.mx

 

Seguirá Siendo Chávez

¿Le había caído el veinte —caro lector que está en todo menos en misa— que el nombre de Venezuela es un diminutivo? No hay muchos con esa forma en español, pero suficientes para no dejar lugar a dudas: callejuela, plazuela, mujerzuela, chicuela. Tal vez cazuela e incluso abuela y abuelo.

“Venezuela”, pues, es el diminutivo de Venecia: “La pequeña Venecia”. Ignoro si el nombre se debe al propio Alonso de Ojeda, el conquistador, pero es muy probable, pues el nombre es muy antiguo, de comienzos del XVI, y obedece probablemente a las poblaciones que vivían en palafitos, viviendas construidas sobre el agua, sobre plataformas sostenidas con horcones o postes hincados en el fondo del mar, albufera, lago o río, exactamente como el centro dela Veneciaeuropea, esta vez en la desembocadura del río Orinoco.

Sin embargo, Venezuela no es un país diminuto ni en extensión ni en importancia económica y social, y con una vida cultural intensa y notable desde tiempo ha. Es uno de los grandes países americanos, en todos los sentidos de la palabra.

Hugo Chávez Frías no me cae bien. A lo mejor debí decir que no “me caía” bien, con toda la superficialidad y ambigüedad de la expresión. Pero también con toda su fuerza. Aparece en el panorama internacional como un militar golpista, tan comunes en aquellos lares y en aquellos países que, a pesar de su historia insigne, de vez en cuando tienen sus veleidades bananeras.

En efecto, en 1992, como teniente coronel de un batallón de paracaidistas en Maracay, dirige un golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez. La intentona fracasa y después de otorgársele el insólito derecho de dirigirse a la sociedad por televisión (esa fascinación suya por ser un showman es uno de sus aspectos más desagradables y que le ha granjeado no pocas malquerencias), es encarcelado.

Pasará poco más de dos años en distintas prisiones, convenientemente resguardadas para desanimar cualquier asonada que lo pretenda liberar. Sin embargo, en noviembre de ese mismo año, una de ellas se produce protagonizada por un grupo de oficiales dela Fuerza Aérea, pero fracasa.

Hay derrotas que acaban revirtiéndose y convirtiéndose en victorias. La historia está plagada de ellas. Yo mismo viví una, en 1968. Fue el caso del chavismo, que ya se proclamaba “bolivariano”, cualquier cosa que eso quiera decir. El Congreso decide destituir al presidente Pérez, que aquí entre nos, a pesar de un apellido que me es entrañable, también me caía en la punta del glande (por lo visto he de ser un tipo harto frívolo, anodino y medio intratable), acusándolo de “malos manejos”. El nuevo primer mandatario, Rafael Caldera, sobreseyó el proceso y la sentencia contra el golpista y, después de negociarlo con el PCV y el MAS, lo libera.

Chávez entiende que un golpe de Estado sostenido por el ejército y las armas, además de difícil (ya lo aprendió) es impopular e indigno de su ídolo Simón Bolivar, y el presidente Caldera es su amigo. Favor con favor se paga.

Así que su segundo golpe lo realizará a través de las urnas. Eso también existe y como surplus obtendrá el crédito como “democrático”, que ya hace 20 años era asaz prestigiado. Y esta vez todo saldrá bien. Miel sobre hojuelas. Funda el Movimiento Quinta República, MVR, en la quela V de en medio puede significar tanto “quinta” como “venezolana” (la ambigüedad es arma socorrida por los demagogos del mundo entero).

En diciembre de 1998 el polo patriótico de Chávez derrotará al polo democrático de su oponente Henrique Salas Römer (ora sí que se polarizó la cosa) y, desde febrero de 1999 hasta la fecha, después de vencer en cuatro procesos electorales sucesivos y de sortear su propio golpe de Estado para derrocarlo, y que de hecho lo derrocó durante unos días en 2002, el teniente coronel gobierna Venezuela. Si completa el mandato conquistado ayer habrá cumplido veinte años como titular del Palacio de Miraflores.

En principio los resultados del domingo me agradaron. Sólo en principio. Mi animadversión contra todo uniforme, y en particular contra los militares, es acendrada. Pero además ese coctel que hace el Presidente venezolano, del socialismo en la boca,la Bibliaen la mano y el sombrero charro sobre la testa, de plano ni lo entiendo ni me cuadra.

No sé bien quién es ni qué ni a quién representa su adversario esta vez, Henrique Capriles. Pero no sospecho nada bueno. Ha de ser bastante peor. Lo que ya de por sí tiene su mérito. Pero, honor a quien honor merece, reconoció su derrota sin chistar, apenas unas horas después de anunciado el escrutinio por los cinco rectores del CNE, el IFE de allá. No es cualquier cosa porque su reclamación, por injusta que fuera, hubiera despertado una multitud de adhesiones en el mundo entero, y es una muestra de hombría, honradez y gallardía. Toda una lección para algunos marrulleros de algún otro país que yo conozco.

Yo no sé si Chávez está realmente construyendo el socialismo en la tierra del gran Andrés Bello o si pierde toda la energía por el claxon. Si realmente cree en un proceso lento y pacífico de transición hacia la sociedad sin clases o si su discurso es únicamente de dientes para afuera. No me queda claro, probable y sencillamente porque no está claro. O porque está clarísimo que tal proyecto no existe.

Sé de hombres de izquierda probados que repudian el discurso chavista. A algunos los conozco personalmente, como el legendario comandante Douglas Bravo. Pero quien quiera, desde afuera, formarse su propio criterio, lo tiene en chino. Es prácticamente imposible acceder a informaciones serias y confiables de lo que ocurre en Venezuela. O no nos pongamos exigentes: simplemente informaciones.

A vuelo de pájaro Hugo Chávez posee, para quien piensa como se debe pensar, es decir como pienso yo, dos triunfos importantes en la mano: la denuncia y el alejamiento de Estados Unidos y sus intereses, y la cercanía con Cuba y sus intereses, que ya quién sabe cuáles serán. Pero ignoro qué tan reales sean el uno y el otro. O si no son mera baba de ararauna, una especie de perico grandote y venezolano.

En particular ignoro cuál es la suerte del muy abundante petróleo venezolano. Cuánto llega a Estados Unidos y cuánto a Cuba, si es que llega. Y como eso, mil otras cosas, que no parece haber manera de conocer.

Cuba, para Chávez, ha tenido dos sentidos. Uno positivo, que le significó una transfusión del prestigio de que tan necesitado estaba hace decenio y medio (y en particular, el tratamiento contra un cáncer que “nuestra” prensa presentaba como fatal por necesidad, a cargo de la admirable medicina cubana, y que, a juzgar por el estricto silencio que esa misma prensa guarda desde hace meses, ha de haber sido curado y resuelto).

Pero esa pinche manía de querer parecerse e imitar al implacable y ocurrente comandante cubano resulta desastrosa. Sencillamente porque Fidel es coherente y simpático, y Chávez ni una cosa ni otra. El encanto, el auténtico embrujo, el encuentro entre un pueblo y su adalid, como el amor entre dos enamorados, no se inventa ni se puede fingir. Por ello, para “nosotros”, Fidel es y seguirá siendo Fidel. Y Chávez nunca será Hugo. Seguirá siendo Chávez.

En cualquier caso, y a pesar de todo, que no se pierda la vibración del Arauca.

bruixa@prodigy.net.mx

*Excélsior, martes 09 de octubre del 2012