DOS A LA SEMANA ¿QUÉ TIENEN QUE VER EL AIFA Y 1491? SEGUNDA

Jorge Eduardo Aragón Campos

Llega a la fábrica su propietario, lo hace manejando un carrazo del año que deja con los ojos cuadrados a todo el personal, uno de los obreros no se aguanta y en voz alta comenta que el vehículo es una belleza, un lujo imposible para la inmensa mayoría, por su precio que debe ser estratosférico… hasta que el patrón lo interrumpe con un speech de índole motivacional: ¿Te gusta el auto? Pues déjame decirte que si desde hoy te concentras en tu trabajo y te dedicas arduamente a cumplirlo bien… el año que entra me veras llegar en otro mejor que éste.

Ni se rían, porque es exactamente como estamos… nada más con el agravante de que por la forma como lo vamos manejando, pinta para que acabemos agarrados a madrazos… y todo porque no somos capaces de sentarnos, alcanzar los acuerdos necesarios, decidir quién es el afortunado que nos va a joder, y ya concluida esa tarea… a otra cosa mariposa, que Dios nos hizo guapos pero no ricos y hay que sacar la chuleta del día de hoy.

El terremoto de 1985, puso en claro que los excesos a los que se había sometido al valle de México hasta esa fecha, eran la explicación principal para el elevado número de víctimas y daños provocados por el terremoto; la gloriosa y eterna Tenochtitlan ya había llegado más allá de lo que le correspondía, era urgente detener el crecimiento de la urbe –eso en lo inmediato- para poder pasar a su reducción. Un equipo multidisciplinario con especialistas de talla mundial -que para variar nos cayó como anillo al dedo- nos dio el diagnóstico, el remedio y el trapito: con carácter de urgente, el gobierno federal debía mudarse a otros Estados de la República; todos los subsidios a servicios públicos en la ciudad debían ser eliminados (agua, luz, metro, transporte urbano, etc.); congelamiento de toda la infraestructura aérea y terrestre para el acceso al Valle, dado que la ya existente superaba a la necesaria para servir a la población que debería tener; incrementar los precios de derechos como impuesto predial, servicio de aseo y limpia, etc. Ramón Aguirre Velázquez, quien fungía en aquel entonces como regente del DF, pretendió minimizar la situación frente a los medios con el argumento de que no era tan seria como para someter a semejantes castigos a los capitalinos.

Ese fue su error.

Le respondieron que la situación era tan seria que ya no era situación, pues el escenario y las propuestas para remediarlo no eran para revertir los daños al ecosistema del Valle de México, sino para relevar al país de sostener una ciudad imposible para cualquier potencia mundial, ya no digamos para un país en vías de desarrollo, como era el nuestro por aquellos tiempos. “No estamos sugiriendo aplicar determinadas soluciones, qué más quisiéramos, los estamos urgiendo a que inicien con un control de daños”, remataron. Una década después, en 1997, la izquierda llega al gobierno para mantenerse ahí hasta el día de hoy: 25 años y contando. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Rosario Robles Berlanga, Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Encinas Rodríguez, Marcelo Luis Ebrad Casaubon, Miguel Ángel Mancera Espinosa y Claudia Sheinbaum han dirigido el rumbo de la ciudad, mientras por la presidencia han pasado De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto y López Obrador; en eso son iguales todos; todos han tenido más de una oportunidad para estar al frente y todos han tenido el mismo desempeño: salvo algunas acciones más que nada cosméticas, abonaron en sentido contrario con ampliaciones al Metro ¿Les suena Línea 12? La infraestructura hospitalaria pública de altas especialidades se volvió a construir ahí; El Segundo Piso; las carreteras y las autopistas a su alrededor… el aeropuerto internacional Benito Juárez (AICM) de la Ciudad de México, acaba de anunciar que este mes, se concluyen las obras planificadas originalmente para este año, que incluían la expansión de la segunda terminal (T2) y la construcción de una tercera, pero esta última se canceló en junio después de que las autoridades decidieran que no sería necesaria ¡Vaya racionalismo administrativo!

Por encima de todo, treinta millones de elefantes en la sala que nadie ve, que nadie oye, que nadie aquilata… como si a nadie le costaran. En la siguiente entrega nos vamos a enterar de a cómo nos toca.

¡QUÉ TIENEN QUE VER EL AIFA Y 1491!

DOS A LA SEMANA

Jorge Eduardo Aragón Campos

Lo más trascendente del tema AIFA es que las posturas se reducen a favor de Santa Lucía o a favor de Texcoco; por si no bastara, la discusión ha derivado hasta convertirse en un referéndum sobre lo que entendemos como modernidad. Lo más increíble es que si vamos al fondo de las cosas, lo que en verdad refleja el AIFA es nuestra firme decisión de seguir anclados en el año 1491.

Sí: 1491.

En septiembre del año 1985, la CDMX fue asolada por  “el terremoto”, una categoría donde no hay segundos lugares: hasta esa fecha, cuando alguien decía “el terremoto”, se refería al que provocara la caída del Ángel de la Independencia, con una intensidad de 7.8 ER, el 28 de julio del año 1957, dejando un saldo aproximado de 700 muertos y 2500 heridos. El de 1985 fue de 8.1, sólo tres décimas, que a las primeras nos parecerán poca cosa, pero la escala de Richter es exponencial y ya en ese punto, tres décimas no son poca cosa, de ninguna manera. Sin embargo, lo primero que brinco fue que ni aun así se justificaba la magnitud de los daños y eso reclamaba una explicación. Lo que encontraron los especialistas fue una laberíntica trama donde confluían tiempo (varios siglos), usos y costumbres, corruptelas, negligencias, etc. es una lección que perdura hoy, casi 40 años después.

Perdura porque no se ha hecho nada que remedie nada. Ojo: el telurismo es un tema de sumo interés para todos los países, fue por ello que los estudios y todo lo demás no lo hicieron los mexicanos, sino potencias científicas globales. Eso es cuando te cae como anillo al dedo; cuando te caga un pájaro la expresión que se debe usar es otra.

Y entonces… soltaron la bomba!

En aquellas fechas, la población de todo el Valle de México apenas superaba los 10 millones, los especialistas nos alertaron para un abordaje urgente que revirtiera la tendencia al crecimiento de esa región pues, por sus características primeras y más básicas, sólo podría soportar como máximo 20 millones de habitantes. La CDMX tiene hoy 30 millones, un 50% más del máximo permitido. Imagine la siguiente escena: en el piso 40 del edificio, se abre el ascensor para que usted aborde pero luce muy concurrido aunque sí queda un espacio razonable, una suma rápida le dice que son doce personas las que ya están y en la pared del fondo se puede leer “cupo máximo 8 personas”; la pregunta es ¿Usted se sube o espera al siguiente? La pregunta es sólo retórica ¡Claro que se sube!

“¡Qué madre!¡Pos si yo trabajo y mi tiempo vale! ¡aparte… hay cuatro que se treparon antes que yo! ¡Además eso es prueba de questa madrestá bien sobrada! ¡Si no… sdecuando se hubiera barrido pabajo a la verga!” Doy por sentado que estamos entre culichis y culichas.

Desde entonces, quedó bien establecido que por las particularidades orográficas del valle, entre las primeras acciones estaba suspender el crecimiento de la infraestructura dedicada a carga y abasto, al ser de los principales estimulantes para el crecimiento de las urbes, es decir terminales de carga para ferrocarriles, transporte carretero y aeropuertos.

Le seguimos en la siguiente, porque todavía no sale a escena el año 1491. No se me olvidó.

DOS A LA SEMANA: A MÍ PÉGAME! O MÁTAME! …PERO A LOS NIÑOS NO LES HAGAS NADA!

Jorge Eduardo Aragón Campos

Antes que nada, es menester devolverle la honra al joven Jesús Ernesto López Gutiérrez –chocoflán-, con respecto a un video que hace poco tiempo circuló en redes sociales, donde se le ve en el despacho presidencial fumando de lo que pudiera ser una pipa de ampolla, de las que se usan para consumir cristal; que yo sepa no existe una droga que engorde (salvo el pollo del piochas), pero en especial el cristal tiene fama de que sus consumidores se chupan; según yo, chupado… aunque sea tantito chupado… no se ve. Hágase constar, en descargo de él y para los fines que considere pertinentes.

Yéndonos a lo otro, no cabe duda que al presidente se le acabó la buena suerte, pues lo que en verdad ocurrió fue que se le cayó otro de sus candidatos secretos: Jesús Ernesto López Gutiérrez no tiene 15 años, está por cumplir los 16, o lo que es lo mismo tendrá 18 cumplidos dentro del periodo legal para registrarse como candidato en el 2024; el problema fue otra vez las filtraciones desde dentro del morenismo, concretamente se señala a Sheinbaum como responsable de una jugada de varias bandas para descarrilar a Ebrard, pero le salió mal; por si esto suena descabellado, sepa usted que el origen de la maniobra de Claudia se produjo de igual manera: uno de sus equipos de seguimiento, detectó que ya estaba hecha la nueva gran campaña federal para la promoción de la pobreza franciscana, con la imagen del chocoflán comiendo brócoli en lugar de pastel.

Por supuesto que es puro sarcasmo.

Salvo Adolfo Ruíz Cortínez (y quién sabe), todos los presidentes mexicanos han cometido el mismo error porque todos han padecido de lo mismo: pequeñez; pequeñez como hombres de Estado; pequeñez como hombres públicos; pequeñez como hombres a secas. Se engolosinaron con la facultad que el poder le concede a quien logra poseerlo: la capacidad para poner al mundo en movimiento con un simple gesto de la mano. Pero eso cualquiera, la verdadera gracia está en poder detenerlo. Y frente a eso se estrellaron todos. Si hay algún presidente que ha sido descomunal en lo referente a esa falla, sin duda es… Luis Echeverría Álvarez. No, no es López Obrador; no tiene gracia ni para eso.

Si nos ponemos rigurosos, debemos reconocer que aquí no ha habido ninguna novedad, sólo se trata de otra lastimosa expresión hecha por el sociópata con cargo presidencial (YSQ). Jesús Ernesto López Gutiérrez, es un adolescente y debe tener muchos de los problemas propios de esa etapa de la vida, pero creo que ahorita el principal es el padre que tiene. Si el presidente tuviera en algún lugar de su ronco pecho, rastros de empatía y unas pocas emanaciones de respeto por los demás, tal vez pudieran ser suficientes como para despertarle un poco de responsabilidad filial y cumplir con su tarea como padre, que en este caso reclama sentarse con su criatura y con un especialista en obesidad para hacer lo que se tenga que hacer, si se tratara de un verdadero problema de salud; esa parte es la sencilla y es privada y es cosa de ellos; la otra, la que no hizo y que lo evidenció con su reclamo de “Con los niños no…” es que habiendo convertido él mismo al espacio público en un verdadero terreno minado para el muchacho, en lugar de mantenerlo a prudente distancia fue y lo metió y ahora se horroriza porque le explotó en un pie. Habrá que reconocerle al menos su éxito en obtener un nuevo adjetivo denostativo: padre fodongo.