LA DIDÁCTICA DEL PODER

Jorge Eduardo Aragón Campos    jaragonc@gmail.com

La idea de que la política es el reino de lo posible, tiene gran atractivo para el ciudadano y su autoría ha sido atribuida a Aristóteles, a Maquiavelo, a Churchill, a Bismarck, a la gilbertona… y vayan ustedes a saber a cuántos más, lo cual es suficiente para demostrar que sí fue creada por un político: es una bonita idea; es una bonita frase; a todos nos gusta; no sirve para nada. A decir verdad, al menos aquí en México la evidencia empírica que tenemos (hasta la saciedad) dice que la política es el reino del sinsentido, que no es lo mismo que lo posible. Para acabar pronto, la idea de que la política es el reino de lo posible no es una idea, es una maroma para justificar lo injustificable.

Pero no es el único caso.

No hace mucho, para enmarcar algunas de las decisiones que ha tomado, AMLO habló de que estaba recurriendo a la “didáctica del poder”, otro eufemismo para justificar que él hace lo que se le pega la gana, porque para eso es Presidente y porque esa discrecionalidad tiene rango constitucional, y si alguien lo duda que le pregunte al Presidente. A decir verdad ni vale la pena reclamar, porque quien acuñó la frase debió decir pedagogía ¿pero qué importancia puede tener el hecho de que el autor no supiera de qué diablos estaba hablando? Con seguridad la frase debió salir durante una peda entre políticos. Aclaro que no se trata de un invento de AMLO (de cuándo acá…), aquí desde tiempos inmemoriales, la “didáctica del poder” no es más que un screwball (digo, hay que ir con los tiempos) para autoengañarse y lograr autoconvencerse, de que nadie le da importancia a lo que hacemos, sólo a lo que decimos.

Que didáctica, ni que posibles, ni que mis timbales: toda la cosmogonía educativa y su parafernalia, atienden a la aspiración que busca convertir en experiencia una lección, un proceso que de manera natural sólo puede lograrse a través del ejemplo. Como dijo Emerson: lo que haces no me deja escuchar lo que dices.

Y ya que de ejemplos hablamos, el que nos están dando nuestros políticos locales es para llorar, por decir lo menos; creo estamos de acuerdo en que desde hace mucho, ese gremio abandonó la práctica de consagrar el domingo a lavar la ropa sucia en casa, pero espero coincidan conmigo también, sobre algunas piezas del guardarropa que de repente se aprecian en toda su plenitud en el tendedero, y ante las cuales más que aconsejarles dióxido de cloro en lugar de detergente, uno casi cede a la tentación de llamar a un forense.

Se están pasando de rosca.

FUE LA ÚLTIMA

Jorge Eduardo Aragón Campos   jaragonc@gmail.com

Yo me inicié en el periodismo a finales de los setentas, he tenido la oportunidad de colaborar en televisión, periódicos, revistas y radio desde hace varios años, actualmente conduzco un programa en Radio UAS, del cual deriva un grupo de guasap que desde sus inicios ha sido sorprendente por el ingenio y la chispa de sus participantes; sin embargo, desde el año pasado se multiplicaron las solicitudes de ingreso por parte de supuestos radioescuchas, que se valieron de nombres falsos y de manera orquestada, iniciaron el hostigamiento contra cualquier expresión de crítica hacia AMLO, lo cual por supuesto afectó la atmosfera del grupo; no hace mucho, conversaba con una colega en mi página de Facebook, en una nota muy crítica que yo tenía publicada, hacia el mismo personaje, cuando otro tipo (que para desgracia mía lo tenía como amigo en la aplicación) se mete a la plática y, palabras más palabras menos, le enmienda la plana y no le dijo pendeja porque ni falta le hizo.

Y yo me quedé callado… y pasaron varios días… y fue iniciando algo como un malestar que luego resulto ser… un verdadero malestar. Yo y ella platicábamos en mi muro, sobre una nota publicada por mí, y el tipo traspasa todo eso para madrearla y yo no actúo porque me pareció normal… pero entonces… ¡La epifanía! Por la distancia que hay entre las dos aplicaciones, producto de la manera como se interactúa en cada una, estaba viendo de manera simultánea la parte inicial y la parte final, de un proceso que aprovecha nuestra permisividad para revertírnosla en formas de censura. Y me harté.

… para empezar.

Con el simple hecho de anunciar que venía una criba entre la membresía del grupo, se salieron varios que nunca abrían la boca nomás que para golpear y uno, o dos, que nunca se callaban. Sí, ahí sigue toda la franja media, pero pian pianito… el punto es que “ahístuvo”. Lo siguiente fue publicar un comunicado cuya mayor parte les comparto:

…Me explico y a las pruebas me remito. Nomás por ceñirme al presidente actual: durante el sexenio de Zedillo ejercí la crítica contra su gobierno (que no la criticonería) y apoyé la candidatura de Fox con el argumento de la necesidad de un cambio, no cumplió seis meses al frente del gobierno y al igual que muchos, sus yerros me bastaron para retirarle el beneficio de la duda; poco después, frente a su intentona del desafuero contra AMLO, me puse abiertamente en su contra y apoyé el proyecto político del peje PESE A LOS EVIDENTES YERROS QUE COMETIÓ DURANTE TODA SU CAMPAÑA; me decepcionó como estratega y como político, ante sus respuestas al fraude del que fue víctima. A calderón nunca le di trato de presidente sino de mapache, porque eso es lo que fue. A Enrique Peña Nieto le retiré el beneficio de la duda entre octubre y noviembre del 2013, y advertí de manera pública y documentada sobre el peligro para México que era Luis Videgaray. Durante todo el sexenio peñanietista, fui consistente en mi opinión a favor sobre AMLO como opción, pues era el único que ofrecía ideas no sólo distintas sino correctas en su mayoría. De igual manera, a la 4T le retiré el beneficio de la duda desde antes de que tomaran posesión, ante la premura con que actuaron para demostrarme sin asomo de duda, que eran peores a todo lo que habíamos visto con anterioridad, opinión que ha seguido reforzándose con cada día que cumplen como gobierno. Hablo en primera persona, sin inmiscuir al resto, porque todos sabemos aquí hay quienes comparten prácticamente con puntos y comas mis afirmaciones, mientras otros sólo algunas y también hay quienes están en contra de todas. Así ha sido desde el primer día. Hasta ahí, tengo que decir “sin novedad en el frente”; la única gran diferencia es que este gobierno sí es abiertamente intolerante, dogmático, agresivo y, por decirlo con suavidad, irresponsable por mantener una conducta que alimenta una escalada de polarización que nunca, en ninguno de los muchísimos casos que registra la historia, han servido para otra cosa que para generar violencia.

No me voy a extender más para no aburrirlos; eso sí, les informo: aquí no se le respeta a ningún gobierno; aquí no se le respeta a ningún presidente; aquí no se le respeta a ningún partido; aquí no se le respeta a ninguna corriente ideológica; aquí no se le respeta a ninguna creencia; aquí no se le respeta a ningún personaje público; aquí no se respeta ninguna opinión por el simple hecho de ser eso: una opinión. Aquí se exige que las afirmaciones se sustenten aunque sea mínimamente; aquí sí se respeta a todos y cada uno de los miembros del grupo, así que les aviso: la puerta está igual de ancha para entrar que para salirse. Esos que no pueden tolerar se hable mal del presidentazo diferente, o aquellos que sufren urticaria cuando tunden al valiente Calderón, por citar dos de los ejemplos más frecuentes en este momento, si tienen interés en expresarse sobre ello háganlo de manera razonable y sólida, porque a partir de este día, yo personalmente voy a expulsar a todo aquel que publique aquí mensajes, memes, etc. cuyo espíritu es denigrar a quien disienta; por si no les quedo claro a qué me refiero: “debes ser muy pendejo si no crees que antes estábamos mejor que ahora”, “si no amas a mi presidente es porque eres corrupto y antes mamabas del erario público”… creo son ejemplos suficientes. Este grupo lo hice yo, este grupo en el nombre lleva su origen, su razón y su forma de ser, este grupo es antes que nada expresión de y para gente civilizada, lo cual significa que para abrir boca, quien pretenda quedarse deberá mostrar, siempre, la mínima educación como para tener claro que los anfitriones deben comportarse como tales, mientras que los invitados igual.

No volveré a permitir que nadie se dirija a ustedes con expresiones semejantes, porque para empezar estoy en la polla.

Hasta aquí el comunicado.

Hasta el día de hoy, no hay navegantes expertos en surcar los mares de las redes sociales, quien se ostente como lo contrario es un charlatán que a lo sumo ha tenido suerte, como lo demuestran los numerosos ejemplos que, a su vez, confirman como la buena suerte sí existe ahí… pero es muy breve. Por lo mismo les estoy compartiendo esto, porque me hartaron y me avergonzaron por mi culpa, porque dejé se me perdiera la frontera entre ser tolerante y ser permisivo; por lo mismo ya estuvo y les recomiendo hacer lo mismo. El nombre de mi colega no es otro que el de mi muy querida Aurora Mercado Luke, de quien en verdad espero algún día me perdone por haberle fallado tan pedorramente.

Por mi culpa… por mi propia culpa… por mi grande culpa. Fue la última vez.

EVO SIEMPRE FUE MEXICANO

Jorge Eduardo Aragón Campos   jaragonc@gmail.com

Apenas la semana pasada, abordé en otro espacio lo que había sido aquí en Culiacán la experiencia con la migración latinoamericana hacia México, un subproducto de las feroces dictaduras militares que predominaron en aquella parte del continente durante casi todo el siglo XX.

Antes que nada, una disculpa por no respetar el saludable hábito de este espacio, de iniciar los artículos con un elemento jocoso. Me pongo al corriente. ¿Ya se murió Jack Lemmon? No me acuerdo… en fin: Billy Crystal lo describía como el hombre más positivo de la historia, contaba como en una reunión en un club judío, Jack llegó al extremo de ponderar a Hitler como villano, pues se lamentaba de que nadie le reconocía que “había hecho muy buenas carreteras”.

Ténganlo presente. Por algo lo puse.

El fenómeno de los exiliados latinos en México, se disparó a partir de 1973 con el golpe en Chile contra Allende, generando un flujo cuya duración fue mayor a los diez años pues, como fichas de dominó, los gobiernos autoritarios se fueron extendiendo por la vía de las armas a Guatemala, Argentina, Uruguay, El Salvador, etc. La UAS fue un importante polo de atracción para quienes por piernas habían salvado la vida y, además, en su mayor parte contaban con educación universitaria, amplia cultura, amor por el conocimiento, etc. y que dotaran a Culiacán de un ambiente cosmopolita impropio de un rancho grande, categoría a la cual pertenecía nuestra capital por aquellas fechas.

Por ahí anduve mitoteando.

Fueron incontables las reuniones nocturnas en casas o en el café Morales, donde más de uno tuvimos la oportunidad de intercambiar impresiones con esas víctimas del exilio; en más de una ocasión, el tema fue sobre lo que nos hacía semejantes y lo que nos hacía diferentes, siendo que, se daba por sentado, en todas esas naciones habitaba un mismo pueblo al que lo unían elementos como lengua, religión, historia, etc. el tema era recurrente porque mientras más ahondábamos en él, todos coincidíamos en nuestra sorpresa ante lo profundas que llegaban a ser “las diferentes almas que se cobijaban bajo cada bandera”. Fue notable un tema por lo recurrente: el concepto de lo que era la democracia y el sentido que cada pueblo le daba al voto. Si una noche el tema era Nicaragua, en la siguiente Guatemala y en la última Colombia, en los tres era la misma cosa y en los tres el discordante era México porque, no dejaban de exclamar con sorpresa, esperaban de nosotros exactamente lo contrario, pues con más de tres mil kilómetros de frontera con Estados Unidos, además de formar parte de “Norteamérica” y no de la central o la del sur, desde allá nos veían como una democracia madura y plenamente consolidada.

¡Ja!

Nunca pudieron entender el poco valor que le dábamos a nuestro voto; de la misma manera, nunca pudimos entender como ellos habían estado dispuestos a dar su vida por lo que, decíamos mitad en broma y mitad en serio, no era más que media hoja carta con una cruz mal rayada, a mano, con crayón de cebo.

Miguel de la Madrid fue presidente de 1982 a 1988, su propuesta/promesa/slogan de campaña fue “Por la renovación moral de la sociedad”. Gabriel Zaíd, quien pocos años antes había predicho que el fin del PRI podría tener su detonante en un desastre natural, algo como un “un gran terremoto en la CDMX”, describió ese sexenio así: “Terminó con la inflación más alta de la historia de México y otras marcas históricas. Crecimiento cero, narcotráfico en el poder, fraudes electorales tan escandalosos que provocaron situaciones nunca vistas, mexicanos que afrontaban golpizas (palizas) por defender el voto, grandes priístas rebeldes ante la presidencia. Circunstancias que hacían pensable el fin del PRI”. Como se podrá observar, don Gabriel lo escribió en uno de esos días donde desde que te levantas andas de buenas.

Otro detalle que vale la pena mencionar, es que la víctima de los fraudes electorales fue… ¡la derecha! Sí, todo inició en Chihuahua cuando la candidatura de pancho Barrio y se extendió a Sinaloa, Guanajuato, Baja California, Nuevo León… produciendo, al menos que a mí me conste, un fenómeno entre las filas de la izquierda sinaloense: comenzaron a votar a favor de los candidatos del PRI, en lugar de por los suyos. “No tenemos los votos suficientes para parar a la derecha, por eso hay que dárselos al PRI que sí tiene la posibilidad”, era el razonamiento táctico” que daban. No lo hicieron todos, hay que decirlo, pero tampoco ocurrió sólo en Sinaloa y tuvo el suficiente alcance para que de ahí saliera la expresión “fraudes patrióticos”, un eufemismo para atenuar la verdadera naturaleza de lo que era un fraude electoral a secas. Hay que agregar en su descargo: aún no le agarraban bien el fallito a la “democracia burguesa”, no les era del todo aceptable participar en el “jueguito distractor capitalista, que mediatizaba a las masas de la lucha por el poder y la imposición de la dictadura del proletariado”.

Tampoco fue poca cosa descubrir que a quien siempre habían convocado a tomar las armas, al pueblo llano pues, no estaba dispuesto a darles ni siquiera su voto; aquel era un mundo extraño para una izquierda tan doctrinaria como su némesis, la derecha, nomás con la desventaja de que no tenían a nadie que pudiera pasar por demócrata, pero suerte sí tuvieron porque del cielo (del PRI pues, pero aún hay lugares donde se le sigue considerando lo mismo) les cayó Cuauhtémoc Cárdenas, quien los aglutinó y los llevó a ganar ¡la presidencia de México!

¿Y qué creen qué pasó?

Pues los fraudearon, les dieron la misma sopa que a la derecha y, no sé cómo estuvo el proceso, pero pirínpirínparánpanpán ahora adoran votar hasta para tender trenes y  a Cárdenas lo traen atravesado. Puede sonar confuso y enredado, pero si me permiten seguir contándoles se darán cuenta de que es todavía peor.

Me parece injusto el juicio que hacen a quién, a pesar de la adversidad (perteneciente a una clase social no solo baja, sino además blanco de abusos y discriminación), por la vía democrática alcanzó el máximo cargo en un país que estaba arruinado para, con sus medidas, llevarlo a niveles de progreso y desarrollo impensables para su pueblo. De acuerdo, rapidito modificó el marco legal e institucional para acrecentar su poder, pero contra sus logros qué tan criticable puede ser eso.

No, no me refiero a Evo Morales sino a Adolfo Hitler ¿Se acuedan de Jack Lemon?

Evo Morales es un firme candidato a recibir el reconocimiento de mexicano honoris causa, porque sus hechos lo colocan más cercano a nosotros que a sus vecinos, los chilenos, quienes sí tuvieron un golpe de Estado abiertamente orquestado por Estados Unidos, contra un gobierno de izquierda encabezado por un presidente –el Dr Salvador Allende- que les plantó cara, poniéndose al frente de las tropas que se le mantuvieron leales y con su ametralladora M1 (regalo de Fidel Castro), los enfrentó en una desigual batalla que no concluyó hasta que murió echando bala tras su última trinchera, su escritorio en el despacho presidencial. Y luego el taimado viene y sale con que siempre todo es contra él porque es indio. A lo mejor por todo eso, nuestra izquierda ha tenido buen cuidado de ni mencionar a Allende últimamente, con mayor razón cuando pasamos a la segunda parte de esa historia, la referente al sanguinario ejecutor del golpe, el general Augusto Pinochet, quien gobernó cerca de 20 años, hasta que su mandato acabó por la vía democrática mediante plebiscito realizado en 1988, es decir que aceptó el resultado, otro ejemplo que a Evo rapidito se le olvidó, porque a lo mejor ya se había convencido en su fuero interno que pasarse por el arco del triunfo la voluntad popular no tiene ciencia.

Nuestra izquierda aún no logra el impulso necesario para ponerse de puntitas y ver, justo atrás de USA, a Canadá, expresión de socialdemocracia cuyos logros en indicadores como salud, educación, igualdad, seguridad, empleo, equidad y otros más, son superiores a los de todo el continente y buena parte del mundo, ahí está una fuente de propuestas para nuestra región, no se diga para México, pero prefiere seguir instalada en pos de un socialismo bananero que sigue debiéndonos aunque sea un caso de éxito, con la convicción de que la coartada de luchar contra “el imperialismo yanqui” da para eso y más, aunque ya quién sabe qué tanto. Y si usted tiene dudas pregúntele a Evo, quien cada vez se mira más decidido a adoptarnos como su nuevo pueblo bueno y sabio que lo adora, porque aquí ser de izquierda es una manifestación política, por lo que quien la hace es político y entonces es un político mexicano: por ideología, por nacionalidad y por estar cortado con la misma tijera.

Welcome home Evo.