DOS A LA SEMANA. UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (SÉPTIMA). QUÉ MEDIO SIGLO NO ES NADA

Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com

En su página oficial, la UAS consigna algunos datos que, vistos a botepronto, resultan curiosos, por decir lo menos:

… Concluida la Revolución mexicana, en 1918 el Colegio Rosales se transforma en la primera y original Universidad de Occidente. El gobernador del Estado general Ramón F. Iturbe decreta en su favor la autonomía con la finalidad de que la Universidad tuviera la capacidad jurídica para decidir su proyecto académico, administrar su patrimonio y autogobernarse, configurando así un caso pionero de reforma universitaria en el país…

…Más tarde, a influjo del cardenismo, en 1937 se transformaría en Universidad Socialista del Noroeste, en tanto tal es promotora y soporte de las grandes reformas sociales de la época.

Con el gobierno del general Lázaro Cárdenas culmina la época de la Universidad Socialista del Noroeste, pasando, en 1941, a ser Universidad de Sinaloa. El 4 de diciembre de 1965, la institución recobra y desarrolla su autonomía abrogada en 1937. Con el nuevo ordenamiento legal, desde aquel año mantiene su denominación actual de Universidad Autónoma de Sinaloa…

Lo curioso está en el hecho de que, justo durante un gobierno de izquierda, la Universidad pierde su autonomía para recuperarla cuatro décadas después por voluntad del gobernador Leopoldo Sánchez Celis, un político cosalteco, priista por supuesto, cuyo primer acto de gobierno había sido clausurar 500 cantinas, para pasar poco después a desafiar con éxito al poder central del país, con motivo de las candidaturas a alcaldes.

Sí, era del PRI. No entiendo por qué se extrañan.

Interesante antecedente frente a la circunstancia actual; en lo personal, me resulta importante pues los universitarios no le sacaron al parche y se sumergieron en sus nuevas facultades para autogobernarse, cometiendo numerosos errores y siendo imitados, en ello, por el siguiente gobernador del Estado, Alfredo Valdez Montoya, un economista competente, de perfil más moderno y de avanzada, que no quiso o no supo encontrar un nuevo abordaje para una forma distinta de relación entre ambas instituciones, empeorando así el telurismo político que la autonomía había iniciado, hasta quedar la universidad convertida en campus de batalla. Guardando todas las proporciones, para la UAS aquello fue como la caída de Roma en el 476 d. C. Hasta aquí nada más es plática, porque hasta esa parte de la historia, todo me llegó de oídas y porque, en medio de aquella época de turbulencia, en Culiacán, en un precario pesebre del barrio de La Barranca veía la primera luz un hermoso niño que… perdón… me equivoque de historia.

Aún existe en mi memoria (bien firme sobre la primera repisita, esa que está a la derecha), mi número de cuenta como alumno de la UAS: 734563. Los dos primeros dígitos son los últimos del año de ingreso, que en este caso es 1973, de ahí en adelante no ocupo me platiquen gran cosa sobre esa institución, pues desde entonces y hasta la fecha se mantiene entre ella y yo una relación profunda que, por sí sola, ha encontrado siempre la manera de mantenerse intensa y viva; durante aquella época, en la Preparatoria Central nadie preguntó nunca dónde estaba el baño, porque desde la banqueta de la calle Buelna el tufo lo delataba; los viernes eran viernes sociales y las evaluaciones se regían bajo la premisa de “ocho general o muerte”; la vida interna se distinguía por su apasionada vida académica, tanto que no era raro salieran a relucir las pistolas y otros recursos retóricos muy parecidos; los salarios se pagaban en efectivo cada día veinte y cada día cinco de cada mes, porque los días quince y los días treinta asaltaban tesorería y tramitar un crédito para reponer lo perdido llevaba como cinco días; la gobernabilidad se daba mediante la relación entre el Consejo Universitario y el rector, la cual podía ser tan armoniosa como obregonista fuera este último (por los cañonazos de 50, 000). Valga este recuento como pequeña muestra nada más, de los niveles a los que alcanzó a caer la UAS y para lo cual existe un mar de justificaciones, pero lo central es que los verdaderos grandes responsables de toda esa anarquía fueron los propios universitarios, lo que demuestra cuán cierta es la afirmación Lo que natura no da Salamanca non presta. Sin embargo, no debemos perder de vista que esos mismos universitarios no se amilanaron ante la responsabilidad de ser libres, tomaron la decisión de ser razonables y reconocieron la necesidad de recapitular y corregir porque pese a la debacle provocada en buena parte por la misma inexperiencia, nunca perdieron de vista que lo esencial era mantener indemne la potestad que les confería el autogobierno: nunca, ni por asomo, tuvieron la mínima disposición a que las soluciones se las llevaran de fuera, aceptaron con una madurez impropia de la juventud, que sólo ellos los salvarían de seguir siendo ellos mismos y ahí siguen en esas, cincuenta años después.

Al mismo tiempo, la clase política sinaloense vivía uno de sus momentos estelares, pero por razones de espacio se las platico en la próxima.

DOS A LA SEMANA.UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (QUINTA).DOBLE NAVOLATO PERO SIN FIBRASIN

Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com

En 1982, Navolato se convirtió en el municipio más joven de Sinaloa, con el pretexto de que sería el detonante industrial de la zona centro del estado gracias a FIBRASIN, una fábrica de paneles producidos a partir del bagazo de caña que generaba el ingenio azucarero, la cual había sido adquirida en Puerto Rico por gobierno del estado durante la administración de Toledo Corro ¡Preparémonos para administrar la abundancia! nomás les faltó decir. El año entrante será la conmemoración de un experimento iniciado hace 40 años, una experiencia a la que vale la pena asomarnos ahora que la celebración coincidirá con el nacimiento de dos nuevos municipios para Sinaloa (El Dorado y Juan José Ríos).

No me voy a extender mucho sobre esa parte de la historia reciente de nuestro vecino, nada más voy a subrayar que FIBRASIN no alcanzó a cumplir los diez años de vida, mientras que el año pasado inició la demolición de las chimeneas del ingenio azucarero. Sería injusto decir que de aquella promesa de ser el detonante industrial no quedó nada: a un costado de la iglesia, se ponen unos churros y unos quequis que son más caros que buenos, pero es industria de transformación y algo es algo. La comunidad que tuvo más crecimiento durante el periodo fue Villa Juárez, cuyo principal distintivo es su tremenda similitud con un barrio bajo de Calcuta: entre antropólogos franceses hay lista de espera para venir. La agricultura de Navolato fue el núcleo duro de la agricultura de exportación, hoy es preponderantemente maicera, pero la voz de ese municipio siguió sonando fuerte en el concierto de las naciones, con las exportaciones de un poderoso cártel nacido de entre sus pródigas labranzas y fecundas tierras, un proceso exitoso de reconversión productiva realizado además con un profundo sentido social, pues no se han visto hasta hoy efectos negativos sobre su población, que además no tenían por qué: en el vecino Culiacán hay como 20 grupos de esos y de igual manera no se ve que tengan algún impacto.

Pero Navolato no es nada más agricultura y el temperamento amigable de su gente, Navolato también es playas, como la de Altata, donde desde hace pocos años la infraestructura pública la hizo crecer y abrirse hasta el pleno mar de Cortez; hoy, el visitante puede disfrutar de lo mejor y de lo más hermoso de Sinaloa, en un complejo turístico propiedad de un culichi que se niega a pagarle al municipio hasta el recibo del agua, por cierto con un éxito por encima de lo razonable si esto lo entendemos como el que obtendríamos usted o yo… o los tradicionales restauranteros del viejo Altata, quienes fueron desplazados de la orilla del agua hacia un callejón trasero, por la construcción de un nuevo malecón que ya ha aportado más de una viralización en Tik Tok por las cosas que ahí se ven… y se graban.

Mejor no hacernos bolas: Navolato produce hoy menos bienes y menos riqueza que hace 40 años. El resto es literatura. Cambios, lo que se dice cambios, los hay y sin duda son visibles, pero de igual manera no son atribuibles a la cuenta municipal pues se deben a un rasgo de los navolatenses que no es privativo de ellos: tienden a reproducirse y eso hace que crezca su número y que ocupen más espacio. Hace 40 años Navolato era un pueblo horroroso, hoy es un pueblo horroroso y además está más viejo.

Esa sí fue nomás por joder ¡Un abrazo Meli!

Mi punto es que en valoraciones materiales, no se percibe que la municipalización haya marcado una diferencia con respecto a sus hermanos mayores, como igual ocurre con todo lo demás: ciudadanía, cultura, educación, salud… sin embargo, aunque así lo parezca, mi intención no es la de expresarme en contra de la creación de nuevos municipios, lo que quiero hacer notar es que frente a la circunstancia actual, la aprobación para El Dorado y para Juan José Ríos no está entre las primeras preocupaciones de los sinaloenses que no vivimos en ellos, y hasta de los que sí, salvo quienes integran el grupo que en todos los casos y bajo cualquier circunstancia, tienen beneficios asegurados en todo ayuntamiento que se respete de serlo: los políticos y la burocracia.

Con razón andan tan contentos.

Y conste que eso fue porque pretenden nuestro voto, espérense a que no lo ocupen. O ya pensándola bien, no se esperen nada, tengo una grata sorpresa para ustedes: esta columna, además de ser una muestra suprema de prosa de alta calidad y deslumbrante intelecto, también puede usarse como entretenido juego de mesa… o más bien de dispositivo: Usando el comando reemplazar, donde diga Navolato ponga el nombre de su municipio y así sucesivamente con sus similares, le aseguro horas y horas de diversión encontrando a cada paso las semejanzas. El nombre del juego es: lo que está secuestrado es Sinaloa.

Y vamos a saber por quién. Le seguimos en la próxima.

DOS A LA SEMANA.UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (CUARTA).ELOGIO DE ROSA ELENA MILLÁN.

Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com

La alianza PAS – MORENA, sumada a la toma de protesta del Comité Directivo Estatal del partido Fuerza por México, encabezado por Juan Ernesto Millán Pietsch y con Rosa Elena Millán Bueno como su virtual candidata a la gubernatura de Sinaloa, demostraron que los diagnósticos de los geólogos sobre la sismicidad regional están equivocados: aquí sí ocurren terremotos de gran magnitud. Las réplicas del hecho sirven también para confirmar lo que nadie quiere aceptar: la clase política sinaloense está formada por sinaloenses. Tomo como ejemplo el caso de Rosa Elena Millán, por algunas particularidades que lo distinguen del resto y no porque sea una amiga a la que quiero y respeto, sino por lo contrario pues en situaciones como esta el orden de los factores sí altera el producto. A Rosa Elena es a la que más ha tundido el priismo y no me extraña, como tampoco me sorprende le recriminen su deserción bajo el argumento de todo lo que ese partido le dio, a la vez que no hay una sola mención a las aportaciones que ella pudiera haber hecho a ese instituto político, una omisión más que justificada pues hoy entiendo que, por lo menos durante la última década, Rosa Elena ya no le llevó al PRI nada que ahí les pudiera interesar.

No tenía mucho de iniciado el PAS y desde el PRI ya traían la cantaleta que todavía hoy mantienen: no le alcanza, no puede solo, es puro cuento, estamos jodidos por culpa de él… fue en una de las tertulias de El Miradero, mientras el invitado se expresaba en ese sentido sobre ese asunto, que mi agudeza visual (entrenada desde que vivía de ejecutar el “dos de bastos” en el transporte urbano) me permitió notarle a Rosa Elena un gesto tipo “no sé qué que qué sé yo”; ahí mismo tuve oportunidad de preguntarle en corto:

… “de seguro que sobre esa visión optimista algo hay que yo no sé, porque el PAS está haciendo lo mismo que hacíamos nosotros, y en algunos casos hasta un poco mejor; por otro lado no veo se haga nada para contrarrestarlo, porque cada vez más el partido está dejando de hacer política y se está dedicando únicamente a hacer campañas”…

Palabras más, palabras menos, ese era el espíritu de su respuesta y a la vez me puso en claro que Rosa Elena Millán sí había aprendido la lección del 2010, así como las del 2016 y 2018. Yo creo que ella no se fue del PRI: se largó, harta de hacer el papel de alarmista y agorera del desastre por andar previniendo sobre lo evidente. Estoy de acuerdo en que la ortodoxia política recomienda linchar a los desertores, pero nada puede estar por encima de las leyes de la naturaleza y una de ellas dice que a situaciones extraordinarias se les dan respuestas extraordinarias, no pan con lo mismo siempre, como pretenden. En el PRI se les “olvidó” lo que en su momento presumieron, uno de esos rasgos que sin duda y por mérito propio le dan un sitial en la historia universal de la política: Diez años después de la caída del comunismo y el derrumbe del bloque socialista, en buena parte de esos países ya habían recuperado el poder -por la vía electoral- los mismos antiguos partidos comunistas, que habían optado por someterse a profundas reformas para responder a la nueva realidad. Alrededor del año 2010, ya era más que evidente la derrota del PAN y su salida de la presidencia para cerrar un ciclo de 12 años, pero lo extraordinario es que ya resultaba visible el regreso del PRI al poder pero sin cambiarle una coma a sus principios, visiones, estatutos, etc. Más que una hazaña, un tremendo golpe de suerte.

Y como lo que fácil llega fácil se va… y como la suerte siempre toca dos veces… y como dos es media y tres es una…

Lo primero que piensa uno, es que el priismo como un todo nos debe una explicación, como corresponde a quienes defraudan una segunda oportunidad, pero conformémonos con que algún día se la den entre ellos; desde ya, que quede como lo que es: muy su bronca. Ya son los tiempos de la cosecha y sabremos si acertaron en usar la misma táctica de pesca que han usado desde hace tiempo: pararse abajo a cachar todos los strikes del contrincante. Además de su probada eficacia, se destaca por su productividad: no necesitas a nadie.

A nadie.

Changuerismo puro, diría Sergio Torres, que se abrió y se fue además de Juan Ernesto Millán, Rosa Elena y no recuerdo cuántos más; a ojos vistas, el PRI se está desangrando y pretenden vendernos la imagen de que cumple como donador voluntario cada mes.

Van a tener que inventar algo mejor.