DOS A LA SEMANA.UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (QUINTA).DOBLE NAVOLATO PERO SIN FIBRASIN

Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com

En 1982, Navolato se convirtió en el municipio más joven de Sinaloa, con el pretexto de que sería el detonante industrial de la zona centro del estado gracias a FIBRASIN, una fábrica de paneles producidos a partir del bagazo de caña que generaba el ingenio azucarero, la cual había sido adquirida en Puerto Rico por gobierno del estado durante la administración de Toledo Corro ¡Preparémonos para administrar la abundancia! nomás les faltó decir. El año entrante será la conmemoración de un experimento iniciado hace 40 años, una experiencia a la que vale la pena asomarnos ahora que la celebración coincidirá con el nacimiento de dos nuevos municipios para Sinaloa (El Dorado y Juan José Ríos).

No me voy a extender mucho sobre esa parte de la historia reciente de nuestro vecino, nada más voy a subrayar que FIBRASIN no alcanzó a cumplir los diez años de vida, mientras que el año pasado inició la demolición de las chimeneas del ingenio azucarero. Sería injusto decir que de aquella promesa de ser el detonante industrial no quedó nada: a un costado de la iglesia, se ponen unos churros y unos quequis que son más caros que buenos, pero es industria de transformación y algo es algo. La comunidad que tuvo más crecimiento durante el periodo fue Villa Juárez, cuyo principal distintivo es su tremenda similitud con un barrio bajo de Calcuta: entre antropólogos franceses hay lista de espera para venir. La agricultura de Navolato fue el núcleo duro de la agricultura de exportación, hoy es preponderantemente maicera, pero la voz de ese municipio siguió sonando fuerte en el concierto de las naciones, con las exportaciones de un poderoso cártel nacido de entre sus pródigas labranzas y fecundas tierras, un proceso exitoso de reconversión productiva realizado además con un profundo sentido social, pues no se han visto hasta hoy efectos negativos sobre su población, que además no tenían por qué: en el vecino Culiacán hay como 20 grupos de esos y de igual manera no se ve que tengan algún impacto.

Pero Navolato no es nada más agricultura y el temperamento amigable de su gente, Navolato también es playas, como la de Altata, donde desde hace pocos años la infraestructura pública la hizo crecer y abrirse hasta el pleno mar de Cortez; hoy, el visitante puede disfrutar de lo mejor y de lo más hermoso de Sinaloa, en un complejo turístico propiedad de un culichi que se niega a pagarle al municipio hasta el recibo del agua, por cierto con un éxito por encima de lo razonable si esto lo entendemos como el que obtendríamos usted o yo… o los tradicionales restauranteros del viejo Altata, quienes fueron desplazados de la orilla del agua hacia un callejón trasero, por la construcción de un nuevo malecón que ya ha aportado más de una viralización en Tik Tok por las cosas que ahí se ven… y se graban.

Mejor no hacernos bolas: Navolato produce hoy menos bienes y menos riqueza que hace 40 años. El resto es literatura. Cambios, lo que se dice cambios, los hay y sin duda son visibles, pero de igual manera no son atribuibles a la cuenta municipal pues se deben a un rasgo de los navolatenses que no es privativo de ellos: tienden a reproducirse y eso hace que crezca su número y que ocupen más espacio. Hace 40 años Navolato era un pueblo horroroso, hoy es un pueblo horroroso y además está más viejo.

Esa sí fue nomás por joder ¡Un abrazo Meli!

Mi punto es que en valoraciones materiales, no se percibe que la municipalización haya marcado una diferencia con respecto a sus hermanos mayores, como igual ocurre con todo lo demás: ciudadanía, cultura, educación, salud… sin embargo, aunque así lo parezca, mi intención no es la de expresarme en contra de la creación de nuevos municipios, lo que quiero hacer notar es que frente a la circunstancia actual, la aprobación para El Dorado y para Juan José Ríos no está entre las primeras preocupaciones de los sinaloenses que no vivimos en ellos, y hasta de los que sí, salvo quienes integran el grupo que en todos los casos y bajo cualquier circunstancia, tienen beneficios asegurados en todo ayuntamiento que se respete de serlo: los políticos y la burocracia.

Con razón andan tan contentos.

Y conste que eso fue porque pretenden nuestro voto, espérense a que no lo ocupen. O ya pensándola bien, no se esperen nada, tengo una grata sorpresa para ustedes: esta columna, además de ser una muestra suprema de prosa de alta calidad y deslumbrante intelecto, también puede usarse como entretenido juego de mesa… o más bien de dispositivo: Usando el comando reemplazar, donde diga Navolato ponga el nombre de su municipio y así sucesivamente con sus similares, le aseguro horas y horas de diversión encontrando a cada paso las semejanzas. El nombre del juego es: lo que está secuestrado es Sinaloa.

Y vamos a saber por quién. Le seguimos en la próxima.

DOS A LA SEMANA.UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (CUARTA).ELOGIO DE ROSA ELENA MILLÁN.

Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com

La alianza PAS – MORENA, sumada a la toma de protesta del Comité Directivo Estatal del partido Fuerza por México, encabezado por Juan Ernesto Millán Pietsch y con Rosa Elena Millán Bueno como su virtual candidata a la gubernatura de Sinaloa, demostraron que los diagnósticos de los geólogos sobre la sismicidad regional están equivocados: aquí sí ocurren terremotos de gran magnitud. Las réplicas del hecho sirven también para confirmar lo que nadie quiere aceptar: la clase política sinaloense está formada por sinaloenses. Tomo como ejemplo el caso de Rosa Elena Millán, por algunas particularidades que lo distinguen del resto y no porque sea una amiga a la que quiero y respeto, sino por lo contrario pues en situaciones como esta el orden de los factores sí altera el producto. A Rosa Elena es a la que más ha tundido el priismo y no me extraña, como tampoco me sorprende le recriminen su deserción bajo el argumento de todo lo que ese partido le dio, a la vez que no hay una sola mención a las aportaciones que ella pudiera haber hecho a ese instituto político, una omisión más que justificada pues hoy entiendo que, por lo menos durante la última década, Rosa Elena ya no le llevó al PRI nada que ahí les pudiera interesar.

No tenía mucho de iniciado el PAS y desde el PRI ya traían la cantaleta que todavía hoy mantienen: no le alcanza, no puede solo, es puro cuento, estamos jodidos por culpa de él… fue en una de las tertulias de El Miradero, mientras el invitado se expresaba en ese sentido sobre ese asunto, que mi agudeza visual (entrenada desde que vivía de ejecutar el “dos de bastos” en el transporte urbano) me permitió notarle a Rosa Elena un gesto tipo “no sé qué que qué sé yo”; ahí mismo tuve oportunidad de preguntarle en corto:

… “de seguro que sobre esa visión optimista algo hay que yo no sé, porque el PAS está haciendo lo mismo que hacíamos nosotros, y en algunos casos hasta un poco mejor; por otro lado no veo se haga nada para contrarrestarlo, porque cada vez más el partido está dejando de hacer política y se está dedicando únicamente a hacer campañas”…

Palabras más, palabras menos, ese era el espíritu de su respuesta y a la vez me puso en claro que Rosa Elena Millán sí había aprendido la lección del 2010, así como las del 2016 y 2018. Yo creo que ella no se fue del PRI: se largó, harta de hacer el papel de alarmista y agorera del desastre por andar previniendo sobre lo evidente. Estoy de acuerdo en que la ortodoxia política recomienda linchar a los desertores, pero nada puede estar por encima de las leyes de la naturaleza y una de ellas dice que a situaciones extraordinarias se les dan respuestas extraordinarias, no pan con lo mismo siempre, como pretenden. En el PRI se les “olvidó” lo que en su momento presumieron, uno de esos rasgos que sin duda y por mérito propio le dan un sitial en la historia universal de la política: Diez años después de la caída del comunismo y el derrumbe del bloque socialista, en buena parte de esos países ya habían recuperado el poder -por la vía electoral- los mismos antiguos partidos comunistas, que habían optado por someterse a profundas reformas para responder a la nueva realidad. Alrededor del año 2010, ya era más que evidente la derrota del PAN y su salida de la presidencia para cerrar un ciclo de 12 años, pero lo extraordinario es que ya resultaba visible el regreso del PRI al poder pero sin cambiarle una coma a sus principios, visiones, estatutos, etc. Más que una hazaña, un tremendo golpe de suerte.

Y como lo que fácil llega fácil se va… y como la suerte siempre toca dos veces… y como dos es media y tres es una…

Lo primero que piensa uno, es que el priismo como un todo nos debe una explicación, como corresponde a quienes defraudan una segunda oportunidad, pero conformémonos con que algún día se la den entre ellos; desde ya, que quede como lo que es: muy su bronca. Ya son los tiempos de la cosecha y sabremos si acertaron en usar la misma táctica de pesca que han usado desde hace tiempo: pararse abajo a cachar todos los strikes del contrincante. Además de su probada eficacia, se destaca por su productividad: no necesitas a nadie.

A nadie.

Changuerismo puro, diría Sergio Torres, que se abrió y se fue además de Juan Ernesto Millán, Rosa Elena y no recuerdo cuántos más; a ojos vistas, el PRI se está desangrando y pretenden vendernos la imagen de que cumple como donador voluntario cada mes.

Van a tener que inventar algo mejor.

DOS A LA SEMANA. UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (TERCERA). SUSANITAS

Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com

La próxima semana ya será marzo, es decir estaremos a menos de 30 días de cumplir un año viviendo bajo la égida de la pandemia. Un año. Al menos no podemos quejarnos de que nos resultó inútil: el esfuerzo económico, sanitario, social, educativo… que nos ha costado la experiencia, demuestra que los sinaloenses mantenemos muy buenas reservas de nuestra capacidad para tolerar cuánta barbaridad nos cometan nuestros políticos… comerciantes… médicos… narcos… policías… abogados… albañiles… camioneros… el del carro de las donas que nunca se para (este es el peor de todos).

¡Maldito! ¡Mil veces maldito!

No debe extrañarnos entonces, que entre la sarracina de “mierda guardada” en que han derivado las campañas políticas (perdón por mi francés), resalte la poca presencia del tema de la pandemia, ya no digamos que lo hiciera bajo un abordaje primordialmente local.

Aquí es adónde yo quería llegar.

En la entrega anterior, concluí señalando que los sinaloenses somos dados a describirnos como lo que somos, mientras que raras veces lo hacemos recurriendo a lo que hacemos. El motivo es muy sencillo: nunca hacemos nada y para muestra basta un botón. Podemos hacer mil especulaciones y aventurar mil hipótesis sobre las medidas que se han tomado, así como sus resultados para enfrentar la pandemia tanto a nivel mundial como nacional, estatal… y lo único en firme que tenemos es a Sinaloa como el estado con la mayor incidencia de casos y de muertos, lo cual no es digno de ser tomado en cuenta, al menos no lo suficiente como para despertarnos alguna duda o siquiera la curiosidad, porque los únicos culpables de todo esto son los que salieron a fiestas… en diciembre. No deja de sorprender la facilidad con que le encontramos una conveniente explicación a lo que sea que se nos presente. En la tira cómica de Mafalda, la protagonista tiene su némesis en Susanita (que mejor debería llamarse sinaloita), quien para enfrentar en un examen la pregunta sobre ¿cuánto tiempo llevaría levantar un muro de X longitud, si el albañil responsable puede hacer Y cantidad de metros por día? ella responde: ni un milímetro, porque el albañil no hará nada, porque en este país los pobres son pobres porque ninguno de ellos quiere trabajar. Susanita no se mete en problemas porque no permite que el mundo se le meta en ella (salvo lo que le conviene), y lo logra porque su estrecha visión es tan limitada que no percibe la más ínfima mota de realidad, salvo su único problema que es su único objeto de su único interés: Felipito, quien no la quiere.

Dios castiga sin palo y sin cuarta. ¿Estoy sugiriendo que los sinaloenses somos como Susanita? No, de ninguna manera, no sería justo de mi parte, ella por lo menos tiene una meta bien definida, así como los motivos que la llevaron a esa decisión: a Felipe lo quiere para que sea su marido y le resuelva todos sus problemas. Nosotros no ocupamos metas ¿Para qué? Ya las tuvimos; ya las alcanzamos; ya las perdimos ¿Y? ¿Algún problema? ¿Sirvieron para algo? La pregunta es pertinente porque quien nos viera juraría que no, caso contrario alguien las recordaría y por ende las mencionaría, pero no, de ahí que nuestros candidatos luzcan más como aspirantes a gerentes de supermercado que a cargo de elección popular…y eso en los casos donde vamos de gane, porque hay otros que…