DOS A LA SEMANA

ASÍ NO PODEMOS GANAR

Jorge Aragón Campos                                      jaragonc@gmail.com

 

Próximo a cumplir la friolera de sesenta y un años, hoy puedo presumir que ya soy capaz de adivinar el futuro, una habilidad extraordinaria que muy pocos logran desarrollar.

Mi mujer contrató un plan de telefonía celular en TELCEL, para ello debió cumplir con una serie de requisitos, donde nomás le faltó ceder la patria potestad de nuestras hijas; además de firmar (abajo y en cada margen de cada hoja) el respectivo contrato, escrito en nanotipografía (la letra es tan pequeña, que los 120, 000 golpes de que consta  pueden imprimirse en el electrón de un átomo de hidrógeno), dio por buenas todas las bondades y maravillas que, le aseguraron los “ejecutivos” de TELCEL, disfrutaría con su genial plan.

Lo confieso, algunas afirmaciones mías en el párrafo anterior son falsas, porque a ella no le entregaron copia del contrato, pero me quedó sabroso no me lo van a negar, todo sea en aras de la estética. Te van a chingar, fue lo único que le dije.

Por angas o por mangas, después de un buen tiempo mi vieja decidió cancelar el contrato. No se le hubiera ocurrido nunca. Las vueltas, los trámites, las entrevistas, los documentos, llamadas, etc. que debió reunir y entregar en interminables visitas al centro TELCEL de Fórum, llevaron más tiempo que el que uso el plan y miren que lo contrató en una época cuando los lamparines eran los más avanzados. Pero se salió con la suya, o al menos eso creyó ella porque, me consta, me llegó hace poco más de un mes con una sonrisa de oreja a oreja, diciéndome “ahora sí ya quedó cancelado mi plan”; qué bueno, te felicitó, ¿por supuesto te dieron un documento de cancelación verdad? –dije-; no, no es así, ellos te dan un número de cancelación, mira aquí lo anoté y cualquier problema con este número reclamo y listo –me respondió-. Ahora sí ya te chingaron, volví a decir.

La semana pasada le llegó un cobro por 3,200.00 pesos, conminándola a pagar o la metían al buró de crédito, cosa que ya hicieron porque cuando fue a reclamarles le dijeron que el dichoso número no lo reconocían, así que bien podía hacerlo rollito y el resto ustedes ya se lo saben. No me atreví a sugerirle fuera a PROFECO porque temí me pusiera veneno en la comida.

El punto de todo esto, no es nada más mi deslumbrante capacidad para el vaticinio, es el hecho de que nunca vamos a poder ganar una frente a la iniciativa privada y frente al sector público, frente a la delincuencia y frente a nuestra clase política, porque siempre que hacemos un trato ventajoso para ellos nos aplican todo el rigor de la ley, pero cuando es en sentido contrario la única seguridad que obtenemos es su palabra.

Por último, ustedes de seguro han de estar impacientes por que les de la receta para convertirse en profetas de medio pelo pero he de confesarles algo, la verdad no sé si con la edad me he vuelto adivino o nada más se me quito un poco lo pendejo. Ahí sí, me someto al juicio de ustedes.

DOS A LA SEMANA

EL ESPINAZO DEL DIABLO

Jorge Aragón Campos                                    jaragonc@gmail.com

El espinazo del diablo es como se le conoce a la carretera Mazatlán – Durango (no la autopista, esa es nueva); conozco muy bien la parte sinaloense de esa ruta, ubicada toda dentro del municipio de Concordia, pues tuve la buena fortuna de contar con un campamento permanente durante diez años, primeramente en la comunidad de Santa Lucía y después en Chirimollos, con el pretexto de mi afición a la entomología.

Pocos, muy pocos lugares en el mundo se comparan a esa región por su belleza, su buen clima, su biodiversidad y por la hospitalidad y decencia de sus pobladores, que suelen ser distintos a los de las partas bajas y calientes del municipio de Concordia; no mejores ni peores pero sí distintos…y más pacíficos.

Mi familia cuenta con numerosas amistades por aquellos lares, ellos se han estado comunicando con nosotros para trasmitirnos sus “percepciones”, las cuales han ido empeorando al punto de que este fin de semana, las puertas de nuestra casa se abrirán para recibir a nueve miembros de dos familias de por aquellos rumbos (tres mujeres y seis menores), quienes no tienen parientes ni en la cabecera de Concordia o Mazatlán, vienen a pasar un tiempo que esperan sea breve, en lo que sus “percepciones” mejoran y puedan regresar a sus hogares que han dejado abandonados ante una inusitada ola criminal que, según la autoridad, sólo existe en sus cabezas de la misma forma que los muertos, las casas quemadas, las amenazas, etc.

Todavía a principios de este año, si usted me hubiera preguntado por mi idea del paraíso, sin pensarlo dos veces le habría respondido que esa región de Sinaloa, así que hoy estoy al borde del amargo llanto de la decepción ante lo que está ocurriendo ahí…y ante la postura de la autoridad: “son percepciones”.

Ya ni la chingan.

Tampoco me voy a dejar llevar por el facilismo de que basta ser pobre para ser puro y bueno, hará veinte años que el pueblo de La Petaca fue un peligroso nido de asaltantes y secuestradores, gavillas pues, lo cual confirma la presencia “del virus” en esa zona (y dónde no); aquel brote fue sofocado con mano dura por las fuerzas del orden, y desde entonces ya nada importante ocurrió, pero lo de ahora es literalmente otra cosa, a lo que debemos sumar la actitud de la actual autoridad que a ultranza niega lo evidente, como si en verdad así fuera a convencer a alguien.

Le falta un peso pa´l tostón.

Lo confieso: cada día me siento peor ante nuestra impasividad; cada día la autoridad nos despoja de otra porción de decencia para entregársela a los criminales, hasta que ya no tengamos nada más que dar que nuestra sangre. ¿Qué voy a hacer en el futuro? No lo sé, tal vez acabe de refugiado en Guadalajara en la casa de mi hija, en lo que tengamos que escapar también de ahí hacia quién sabe dónde. No me trago ese cuento de que estos horrores sólo ocurren “allá arriba”; cada día son más cercanos, su marcha es inexorable, nada la detiene.

DOS A LA SEMANA

EL MOVIMIENTO SE DEMUESTRA ANDANDO

Jorge Aragón Campos                               jaragonc@gmail.com

Por allá en los tempranos ochentas, en Estados Unidos hubo un hecho criminal cuyos ecos llegaron hasta acá; en una ciudad de ese país, un joven matrimonio circulaba por una autopista con su bebe sentado en el asiento trasero, cuando al pasar bajo un puente peatonal les entró por el cristal una bola de boliche que fue y mató a la criatura. ¿Cómo resolvieron el caso las autoridades? ¿Crearon una fiscalía especial? ¿Llamaron al ejército? ¿Llenaron la ciudad de retenes? ¿Dieron a conocer los antecedentes de los padres? Nada de eso.

Las fuerzas policiacas enviaron a dos policías investigadores a resolver el caso, partiendo de los dos únicos elementos con que contaban: una bola de boliche y una ubicación, el puente desde el cual la dejaron caer. En menos de quince días ubicaron y detuvieron a los responsables, un par de adolescentes que cometieron su crimen influenciados por dos personajes televisivos.

Menciono todo esto, porque aquí en Culiacán la PGJE se anotó un éxito haciendo más o menos lo mismo, en torno al crimen del hermano de Radamés Díaz, cuyos asesinos habían usado las tarjetas de crédito de su víctima; siguiendo esa línea, dieron con los tres cómplices (dos hombres y una mujer), los detuvieron y ya entonces lo dieron a conocer a la prensa.

También, por cierto, fue esclarecido el asesinato de una madre y su hijo, fue uno de esos crímenes intrafamiliares que se vuelven cada vez más comunes en nuestro entorno, por lo mismo mejor no ahondar.

El policiaco es uno de los ambientes sobre el cual más ignorancia padezco, por lo mismo siempre pregunto a los que sí saben, ellos me comentan que a la PGJE ha arribado un nuevo responsable de investigaciones (comandante Almanza), un profesional avalado por un buen currículum técnico y laboral, cuyo estilo de trabajo se sustenta en una conducta profesional de resultados, hoy estamos viendo los primeros frutos.

A lo que quiero llegar con todo esto, es que la policiaca es una actividad profesional como la ingeniería o la medicina, no se resuelve en base a negras o blancas palomas sino con gente competente en ese terreno. Dice Warren Buffet: contrata a los mejores en su campo y déjalos hacer lo que saben hacer, o contrata a los más baratos y ponlos a hacer todo lo que les digas. Soy el primero en desear que sea eso lo que está ocurriendo en la procuraduría local, y que estemos presenciando el inicio de un periodo exitoso. Nos urge, porque me faltó decir que desde los tempranos ochentas, la anécdota de la bola de boliche la vengo publicando cada inicio de sexenio. Ya me tiene harto.