DOS A LA SEMANA

¿POR QUÉ NO SE LEVANTAN?

Jorge Aragón Campos                                       jaragonc@gmail.com

            La pregunta que sirve de título a este artículo, la hace uno de esos teleperiodistas latinos que han logrado el éxito en Estados Unidos, y la dirige a todos los mexicanos en referencia a nuestra relación con Peña Nieto, es decir, expresa su desconcierto ante la “indiferencia” mexicana frente el cúmulo de raterías y errores del actual gobierno.

Ya que el señor preguntó, y ya que es latino, ahora pregunto yo ¿Por qué los estadounidenses no se levantan contra Trump?¿Por qué los estadounidenses han permitido a un tipo como Trump llegar hasta donde ha llegado actualmente? ¿No dicen esos mismos estadounidenses que su país es ejemplo mundial de madurez democrática? ¿Se han puesto a pensar qué sucederá si Trump gana?

No estoy justificando a Peña (nomás eso me faltaba), pero tampoco le voy a endilgar al sistema político mexicano, una serie de aberraciones que no son exclusivamente suyas, y sí en cambio forman parte de un fenómeno mundial que en mayor o menor medida afecta a todos (sí, a todos) los países en los cinco continentes. Soy un convencido que en esta primera parte del siglo XXI estamos atestiguando el fin de una civilización, así como nuestros abuelos presenciaron el fin de la anterior, ocurrida en la primera mitaddel siglo XX, y que tuvo su colofón en la segunda guerra mundial. ¿Cómo ocurrirá esta vez? De lo único que estoy seguro es que los partos siguen siendo dolorosos, la duda es la intensidad. Sin embargo, y aunque suene a blasfemia, me siento más optimista con respecto a México que con respecto a Estados Unidos.

Me explico.

Desde el año 2000, en mayor o menor medida el votante mexicano ha castigado al gobierno en turno, al grado de que en el 2012 mandamos al PAN al tercer lugar, tal y como lo hicimos con el PRI de Madrazo en el 2006, y desde hoy hago el pronóstico de que al PRI de Peña le ocurrirá igual en el 2018, si no es que peor. Ojo estadounidenses: aquí en México sí tuvimos nuestro equivalente a Trump (me refiero de nuevo a Roberto Madrazo), y no le permitimos ni acercarse a la silla presidencial, vamos a ver si ustedes son capaces de lo mismo en noviembre, cosa que dudo mucho, más tomando en cuenta que en ese mismo lapso ustedes eligieron y reeligieron a Bush junior, cuyas similitudes con Peña son demasiadas: ignorante, necio, ladrón y asesino por los cuatro costados (por acción, que no por omisión, a diferencia del nuestro).

Aquí Peña se está haciendo más chiquito por la acción popular, como acaba de demostrarse en las elecciones de junio, es decir que los mexicanos sí hemos aprendido y estamos aplicando las lecciones de la democracia, mientras el electorado gringo (dicen las encuestas, hasta eso) sigue haciendo crecer a Trump. Así que va la pregunta: ¿A qué horas se levantan ustedes?

Culiacán no es Así

Jorge Aragón Campos                                   jaragonc@gmail.com

No sé si a ustedes, pero a mí me molesta de sobre manera que Culiacán aparezca entre las ciudades más inseguras y violentas de México, cuando es una absoluta falsedad: Culiacán no es así.

A decir verdad, las ciudades son su gente y los culichis somos gente abierta y alegre, sencilla y sin dobleces, lo que pasa es que como ocurre en todas partes uno debe hacer lo que ve, por ello el visitante aquí puede andar a sus anchas por las calles siempre y cuando no use el claxon, porque alguien se puede ofender y le pondría un buen balazo o mínimo una madriza, por provocador; de igual manera, es conveniente conducir siempre despacio (mientras no traiga a nadie con prisa atrás) y nunca rebasar a nadie, pues puede lastimar susceptibilidades y llevar la situación al mismo punto: plomo o trompones.

En Culiacán ya contamos con excelentes restaurantes, a donde podemos asistir con toda la familia y si tenemos suerte, nuestra visita puede coincidir con la de algún buchón que pagará la cuenta de todos los comensales, nada más habrá que entregarles los celulares a sus guaruras y no moverse del sitio hasta que no se vayan ellos, pero si la agarran larga… ¿quién le hace el feo a una amanecida pisteando y tragando?

Para la vida nocturna contamos con muchos muy buenos antros, para el visitante de fuera es conveniente asistir en grupos de hombres y no invitar a bailar a ninguna muchacha, tampoco deben quedarse viéndolas fijamente ni decirles nada, porque las mujeres culichis son muy hermosas, mientras más hermosas más cirujeadas y por lo mismo más atractivas, porque suelen tener un patrocinador que acostumbra ser celoso, poderoso y matón; mejor vayan a un antro gay y bésense entre ustedes, que aquí en Culiacán basta con alejarse de los problemas para no verse metido en ellos. De hecho hay que esconderse para que no los encuentren.

Culiacán de noche es zona de oportunidades para la mejor convivencia, pero mientras más tarde sea sí es conveniente tomar algunas precauciones, pues para entonces ya están operando los retenes policiacos y esos sí son cabrones, salvo usted haya tenido el buen tino de rentar un buen carro, como un Hummer o una limusina Cadillac (aconsejables los vidrios polarizados), entonces podrá usted contar hasta con servicio de escolta con torretas prendidas y todo lo demás, sin olvidar el derecho ciudadano a atropellar mínimo un ciclista y dos peatones sin que nadie le diga nada.

Enumero sólo una parte de los muchos atractivos que ofrece nuestra capital, pues viene un nuevo gobierno que ojalá y sí sepa aprovechar nuestras numerosas ventajas competitivas para convertirnos en polo de atracción turística, que no entiendo por qué no lo somos ya, como si nos hiciera falta algo más.

DOS A LA SEMANA

EL PRIMER GRITO

Jorge Aragón Campos                                       jaragonc@gmail.com

Me acuerdo de todo salvo del año (¿1981? ¿1982?), Toledo Corro se plantaba por primera vez en el balcón del palacio estatal para encabezar la ceremonia del 15 de septiembre. No le fue bien.

Una o dos horas antes, en la explanada de la plazuela rosales, por primera vez en la historia de la UAS un rector se disponía a hacer lo mismo que el gobernador: homenajear a los héroes que nos dieron patria con todo el rigor protocolario (ni modo: la forma debe corresponder al fondo.). Y así es desde entonces.

Eran los tiempos de la última gran guerra entre un gobernador y la universidad, desde el tercer piso se lanzaban acusaciones a la UAS como nido de comunistas extranjeros, voceros de ideologías exóticas y quinta columna de los aviesos intereses de Moscú; la respuesta de los universitarios, fue demostrarle al político mostrenco que el altar de la patria no se ubica en las catacumbas del sistema, sino en las mentes de sus jóvenes. ¡Cárajo! Sigo escribiendo como padre de la patria ¿Pues qué me pasa?

Sergio López y un servidor nos aventamos las dos, porque él andaba con la ventolera de mover “un torito” y Miguel Tamayo (QEPD), como organizador de la fiesta uaseña, le había prometido uno de los dos que se soltarían… hasta después del castillo, ya que no hubiera familias. Ah pinche Sergio qué mal se vio. Ambos estábamos en la época de tres cajetillas de cigarros diarios, y éste menso no sabía que cuando le prenden la pirotecnia al torito, dejar de correr no es opción porque si lo haces te chamuscas con la pólvora; para fortuna de él, los fuegos no duran ni cinco minutos, así que llegó al final de la carrera nada más con medio corazón y los dos pulmones saliéndosele por la boca. De colon y bazo no sabría decirles. Además eso no es asunto de ustedes ni materia de este artículo. Nos divertimos como enanos y concluimos a tiempo para irnos al de Toledo, con el Ernesto Trejo y alguien más sumado a nuestro grupo.

Toledo salió al balcón de palacio rodeado de su séquito, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia entre ellos, quien se paró a un lado del góber, usurpando el espacio que le correspondía a la primera dama: Toledo, de forma sutil pero aun así notoria para la muchedumbre, le decía que se moviera pero el ruido no le permitía hacerse oír, por lo que recurrió al viejo expediente de meterle un pinche codazo en el costado, que le sacó a alguien del público un espontaneo ¡Epa oiga! Exclamado, eso sí, con un méndigo vozarrón que se oía hasta el Zapata. La raza irrumpió en una carcajada colectiva que puso a Toledo a sudar frío (en serio, se le notó), pero viejo lobo de mar entendió que era ahora o nunca: se lanzó a matar e inició con el clásico ¡Mexicanos! Mejor no lo hubiera hecho: la voz le salió toda tembeleque e insegura, hagan de cuenta la vocecita del “titino”. Nadie le respondió. Los del público habíamos quedado helados al oírlo gritar por primera vez. Toledo no se amilanó y volvió a repetir su llamado…y otra vez le salió la misma horrenda vocecita, y otra vez entró el mismo gritón al quite: ¡Ya bájate del guayabo! Y sobrevino el acabose: la risión se generalizó. El góber ya desesperado y sin saber que hacer, soltó toda la retahíla de héroes a ver si así nos apaciguaba. Le resultó. La situación fue de tanta pena ajena, que sobre la marcha fuimos dejando la risa para entrarle a los vivas. Los culichis no fuimos generosos con él, nada más no fuimos crueles, y tuvimos la inteligencia para saber que ya lo habíamos humillado.

Quise compartirles la anécdota, pues veo crecer en redes sociales la invitación a no asistir al Zócalo este día quince. Me parece prudente hacerle caso. La irritación popular es tan grande, que más vale no mezclar a la institución presidencial con multitudes.