DOS A LA SEMANA

EL MEXICANO QUE SERIA REY

Jorge Aragón Campos                        jaragonc@gmail.com

            El nombre del artículo parafrasea, claro está, a la maravillosa película dirigida por John Houston “El Hombre que Sería Rey”, basada en un cuento de Rudyard kipling, y que es uno de esos casos raros donde la adaptación cinematográfica resulta superior a la obra literaria original.

En la cinta, Sean Connery y Michael Caine personifican a dos ingleses, militares y masones, quienes previo a la época victoriana se aventuran en el territorio que hoy es Afganistán, para después de mil peripecias, mil aventuras y mil hazañas lograr hacerse de un reino propio, el cual lo pierden por lo que en lenguaje llano describiríamos como “puras pendejadas”.

Auténtico viaje a la (la verdadera, no la de pretexto para robar) condición humana y sus ambiciones más profundas, “El Hombre que Sería Rey” no se me sale de la cabeza desde unas semanas para acá, como resultado de una convicción ya sin dudas respecto a Peña Nieto: cuando llegó a la presidencia tal vez descubrió que no sabía para qué la quería, de ahí que hoy ya no la quiera, siendo demasiado tarde para semejante cambio de opinión.

Me lo comentaba esta semana un buen amigo, que se distingue por su “conocimiento del monstruo pues ha vivido en sus entrañas”: tengo la impresión de que Peña Nieto ya dejó de gobernar, se desentendió de todo, no le importa nada. Y sí, tengo la misma opinión, y no dejo de preguntarme ¿para eso quería ser presidente? Aunque he de decirlo, sorprendido, lo que se dice sorprendido, no estoy pues no es la primera vez que el fenómeno se presenta.

Vicente Fox, quien también debió recorrer un largo y sinuoso camino para alcanzar la presidencia, cuando llegó descubrió que su idea del poder presidencial estaba muy alejada de sus suposiciones, y al cuarto año, agobiado por una responsabilidad para la que nunca se preparó, se abandonó en brazos del Prozac y dejó que fuera Marthita quien diera la cara. Eso sí, ya no tuvo el aliento para siquiera influir al interior del PAN para designar sucesor. Te lo digo chana para que me lo entiendas Juana.

Parece ser que el Prozac de Fox Peña Nieto lo sustituyó por el dinero mal habido, mientras que la duda es quién diablos manda ahora en el país. No es una buena fórmula. Al menos con chente, la imagen que se proyectaba era la de un tarado venido a menos, pero con el priista todos traemos un razonable margen de confiabilidad, en el diagnóstico de que sólo es un ladrón al que no le importa llevarse entre las patas cualquier cantidad de muertos. Peor tantito.

DOS A LA SEMANA

¡LA CUENTA!

Jorge Aragón Campos                          jaragonc@gmail.com

            Hace aproximadamente cuarenta años, Culiacán vivió la invasión de “los gomeros”, especie de protonarcos que se apropiaron de una o dos colonias citadinas, y desde esos feudos iniciaron su relación con las fuerzas vivas capitalinas, encantadas de recibirlos ante el alud de billetes verdes que generosamente repartían a diestra y siniestra.

Recuerdo claramente, una plática entre el director general de importante empresa local y un servidor, donde yo exponía mis temores sobre la cercanía que se comenzaba a ver entre “aquellos y nosotros”: puedes perfectamente hacer negocios con ellos pero sin relacionarte, si te compran tu les vendes y punto, no hay problema mientras te mantengas al margen, mientras no convivas. Fue su respuesta y no estaba tan equivocado: la sociedad culichi, de manera abierta aceptó ser cómplice en aras de salir beneficiada con dinero.

Lo que nunca nadie quiso ver, es que nos estábamos metiendo en una situación donde perderíamos la facultad de decidir con quién convivimos y con quién no, donde para empezar perdimos la potestad sobre nuestros hijos y fue a través de ellos como perdimos la plaza, la cual por cierto nadie tiene ganas de recuperar.

Se supone que el día de hoy, miércoles 22 de junio, el gremio médico marchó en nuestra ciudad para protestar contra los asesinatos de que han sido víctimas varios de sus miembros. No sé si efectivamente marcharon, y de haberlo hecho qué tanta convocatoria lograron, lo que sí puedo asegurar desde ahorita es que no obtendrán ningún resultado, me remito para ello a numerosas experiencias anteriores sobre marchas por la paz, contra feminicidios, torturas, etc.

Más de una vez he dicho de manera pública, que esas marchas contra nadie no sirven para nada y esta vez no será la excepción, porque nadie aquí en Culiacán desea que nuestra situación se corrija, todos están porque se mantenga igual porque, finalmente, los narcos siguen siendo un excelente negocio, lo único que algunos grupos pretenden es obtener privilegios, como los médicos, a quienes no les preocupa la alta criminalidad que padecemos, sino que ahora también a ellos los maten, es decir: asesinen a quienes ustedes gusten señores buchones, hagan los desmanes que se les antojen, mientras a nosotros solo nos paguen nuestras consultas y nuestras cirugías.

Lo lamento por los médicos asesinados, debe haber entre las víctimas por lo menos uno con quien no podamos usar el acostumbrado “algo debe haber hecho”, pero al igual que el resto de los sinaloenses, simplemente están cosechando lo que sembraron. Que les aproveche y conmigo no cuenten para sus pretendidas protestas, que no son otra cosa que atole con el dedo.

¿Guerra Sucia o Fuego Amigo?

¿GUERRA SUCIA O FUEGO AMIGO?
Jorge Aragón Campos                jaragonc@gmail.com
En marzo de 1994, la guerra sucia llegó a su punto más alto con el asesinato de Colosio, y como en el mundo de la política cualquier crimen sale más barato que el asesinato de un candidato presidencial, después de Lomas Taurinas todo ha sido de ahí para abajo.
En aquel momento, resultó evidente que la forma tradicional (el estilo priista) para dirimir nuestras diferencias, aquella a la que malamente seguimos insistiendo en llamar “política”, ya no funcionaba, y no tanto porque este país hubiera cambiado hasta un punto donde ya era imposible mantenerla vigente (ojalá, bueno hubiera sido), sino porque las grandes fuerzas, protagonistas del rumbo de la vida nacional, ya habían roto el pacto de civilidad vigente desde décadas atrás: el uso de la violencia era usado únicamente contra los opositores al régimen.
Para el Estado mexicano, el asesinato de Colosio fue la tercera llamada para la refundación del “sistema”, ya no había marcha atrás, pero sobre todo era urgente iniciar con un proceso de cambio profundo y real, sin demoras y sobre todo sin simulaciones. ¿Cuál fue la respuesta del Estado para semejante emergencia? Ninguna, es decir, puras demoras y simulaciones, comisiones especiales, decálogos de objetivos…puros cuentos…para variar.
Las cuotas de responsabilidad, como todo en esta vida, no son parejas y el principal culpable es sin duda el PRI, que prefirió usar al muerto como herramienta para ganar aquella elección, para después desecharlo de la misma manera que lo hizo con todo el background revolucionario, y cuanto oliera a la ideología que toda su vida le dio consonancia popular. Pero los priistas no fueron los únicos, nada más los principales, pero no los únicos.
El Estado mexicano nos ha dado una de las más absurdas, perversas, torcidas e inadecuadas legislaciones electorales, pensada para impedir cualquier posible comunicación y empatía entre candidatos y electores, las elecciones se han vuelto una tierra yerma donde solo pueden florecer el espionaje y la intriga, como lo estamos viendo en Sinaloa, donde las campañas nunca prendieron porque nunca dijeron nada, salvo esta semana, cuando la dizque guerra sucia, se volvió probable fuego amigo. ¿O díganme ustedes, si no traen ahora sí la sensación de que estamos viendo la misma película de hace seis años? Por cierto: son prácticamente los mismos actores, con diferentes pápeles, pero mismo reparto.
Ahora sí, iniciaron las campañas porque han tomado el único camino que la legislación les dejó para al menos parecer tales. Yo me equivoqué hace seis años, o me engañaron que para el caso no es lo mismo, pero eso sí: esta vez no.