A Tres Bandas

Qué jugada de alto riesgo se acaba de aventar la fracción parlamentaria del PAS. Les salió redondita.

Desde tiempo atrás, el PAS presentó al Congreso una iniciativa de ley, donde se proponen descuentos en el transporte urbano para los estudiantes de todos los niveles escolares, es decir desde preescolar hasta profesional, cuando la rebaja beneficiaba únicamente a los de nivel medio hacia arriba, dejando fuera a los estudiantes de secundaria para abajo.

Por otro lado, la fracción pasista, en voz de Héctor M. Cuén Ojeda, se había manifestado en contra de las condiciones bajo las cuales se pretendía hipotecar a Sinaloa, con motivo de la construcción de dos nuevos hospitales.

El pasado jueves quince de este mes, en la mañana, desde el Congreso salió la noticia de que la iniciativa del PAS había sido aprobada, lo cual sin lugar a dudas resultaba una buena nueva para los sinaloenses de escasos recursos; por otra parte, esa misma fecha pero más tarde, nos enterábamos de que el famoso dictamen sobre los nuevos hospitales había sido votado por cinco votos a favor y tres en contra, lo novedoso era que el propio Héctor M. Cuén Ojeda había firmado a favor, lo cual evidenció la negociación de una aprobación (la de los descuentos en el trasporte) por otra (el dictamen de los hospitales).

Aquí y en China, este tipo de arreglos no son raros en política, por lo regular dependen de los números que haga cada bando para entrar en ellos o no, y parece ser que en el PAS consideraron que Paris bien vale una misa, y privilegiaron el beneficio político de los descuentos por sobre el costo del dictamen de los hospitales.

La verdadera sorpresa vino al día siguiente, cuando el gobernador anunció una “tregua” en lo de los hospitales, lo cual es la forma elegante de decirle ahora a la congeladora legislativa, pues para dicho proyecto el tiempo ya no alcanza. Vamos, basta con remitirse a la experiencia del estadio Ángel Flores, donde un grupo ciudadano recurrió a la vía legal para posponerlo un año: un recurso de ese tipo es suficiente para retrasar el tema hasta el 2016, y para entonces yo quiero ver qué diputado estaría dispuesto a entrarle.

El PAS, considero yo, obtuvo un beneficio para los sinaloenses y para él mismo, y ahora lo que sería el supuesto costo político se minimiza en su contabilidad, y todo sin tener que andar organizando fiestecitas de cumpleaños. Esto nada más por una razón: por privilegiar el bienestar de los ciudadanos quienes, por cierto, también cumplen con el papel de votantes. Y luego hay quienes se asombran del crecimiento de ese partido.

DOS A LA SEMANA

¿QUÉ PASA CON LA GASOLINA?

Jorge Aragón Campos

“Mal empieza la semana para quien lo ahorcan en lunes”, reza la voz popular, de ahí que a los mexicanos nos inició bastante mal el año, merced a la estupidez de la Secretaría de Hacienda, la cual que ya se vuelve el principal distintivo de esa malograda institución.

Iniciando el año, La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó en el Diario Oficial de la Federación, un acuerdo en el que establece que durante el año podría darse otro incremento en el precio de las gasolinas y diésel en caso de que estos combustibles sean afectados por la volatilidad del mercado. El Gobierno federal prometió que no habría sino un sólo ajuste anual a los combustibles, y más: que la Reforma Energética bajaría precios de la gasolina, del gas y de otros energéticos de uso cotidiano. El acuerdo 016/2014, señala de manera textual que “La política de precios máximos al público que se emita, deberá prever ajustes de forma congruente con la inflación esperada de la economía y, en caso de que los precios internacionales de estos combustibles experimenten alta volatilidad, el Ejecutivo Federal preverá mecanismos de ajuste que permitan revisar al alza los incrementos de los citados precios, de manera consistente con la evolución del mercado internacional”. Nótese que la redacción en ningún momento señala la posibilidad de un ajuste a la baja, solo a la alza.

Por si alguna duda quedaba, el portal sin embargo.mx, recoge la opinión de Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, dijo que “el parámetro [para el aumento] es la inflación, de tal forma que la gasolina, como un bien proporcionado por la Empresa Productiva del Estado, como es el caso de Pemex, está fijando su precio”. “Administrando este precio, no obedece a las ofertas del mercado, no fluctúa, ni disminuye, porque no está vinculado a los costos internacionales. El gobierno fija el precio de acuerdo al parámetro de la inflación”, afirmó.

¿No les queda claro aún? El asunto es muy simple: el gobierno no considera, en ningún momento, bajar el precio de los combustibles, solo actuará para aumentarlos. Así fue contemplado en la dichosa reforma energética, nada más que en Hacienda no existe ya nadie con la suficiente habilidad para cometer pillerías a la chita callando, al contrario, no están contentos si no lo publican a los cuatro vientos, para luego tener que desdecirse.

Y pensar que Videgaray ¿era? El gallo de Peña nieto.

DOS A LA SEMANA

¿MACHINCUEPAS?

Jorge Aragón Campos

            Me llama la atención el enfoque que algunos analistas quieren dar a las candidaturas ciudadanas impulsadas desde el Partido Sinaloense; cabe recordar, primeramente, que el PAS está impedido de participar por su cuenta al ser una organización estatal, mientras que las elecciones del año entrante pertenecen al orden federal.

No faltan las voces que acusan al Partido Sinaloense por simulación, mentira, engaño y escupirle a cristo en la cruz pues, afirman, las candidaturas ciudadanas son precisamente para ciudadanos que no tengan ninguna relación con ningún partido, por lo que, nuevamente afirman, el PAS está cometiendo el imperdonable pecado de usurpar un lugar que no le corresponde.

No estoy de acuerdo.

En primer lugar, no existe una cantidad predeterminada de candidaturas independientes, así que el PAS no le está comiendo el mandado a nadie, por otra parte no he visto ninguna explicación que justifique por qué un partido político estatal no puede participar en una elección federal, mientras que un ciudadano sí puede hacerlo. Si esto no es una buena muestra de la inequidad que afecta a nuestra legislación electoral, entonces no sé a qué se refiere el término equidad.

Curioso que a un partido, lo que sea de cada quien, que está demostrando una excelente vocación política, se le critique por hacer lo suyo y que a la vez sirve para resaltar deficiencias de nuestro andamiaje institucional, al menos en lo referente a lo electoral. Mira qué novedad.

No veo nada malo en la estrategia del PAS y sí mucho de positivo, un partido político existe para participar en procesos electorales y no para nada más estar estirando la mano para recibir recursos públicos;  el Partido Sinaloense intentó establecer alianzas con un partido nacional y no lo logró. Ni modo. Bien pudo echarse la cola al hombro y esperar hasta el 2016, pero muestra una terquedad digna de las buenas causas: los pasistas están diciendo que quieren participar, están pidiendo que se les someta al veredicto de las urnas, quieren llevar al ciudadano su oferta política, quieren, vuelvo a decirlo, cumplir con la función de un partido político.

¿Qué no es eso lo que estamos reclamando? Al menos yo sí.