DOS A LA SEMANA

ORDEN DE ATAQUE

Jorge Aragón Campos

Los atentados terroristas en Francia, han sido el disparo de salida para discutir sobre el asunto de las creencias, la fe, la ofensa, el respeto, etc.

A días de haber ocurrido los hechos, al menos a mí me ha servido para descubrir que sí existe una ley natural que describe el comportamiento de todo creyente: frente a la ofensa a su fe, la agresividad y violencia de sus respuestas serán proporcionales a la ignorancia que padezca sobre su propia creencia.

Me ha resultado una sorpresa, la gran cantidad de amigos míos que comparten la idea de que los caricaturistas franceses merecían lo ocurrido, pues sus cartones habían rebasado los límites a la libertad de expresión, es decir, habían ofendido a los musulmanes hasta un punto imposible de tolerar.

Para empezar, debemos señalar que no es lo mismo ofender que blasfemar, lo primero resulta más doloroso en función de la cantidad de verdad que contenga, mientras que lo segundo va dirigido estrictamente al orden de las ideas, por lo que no es importante que tan cierto o falso sea; por eso, la declaración del papa Francisco sí es una justificación a la violencia, de hecho es una orden de ataque que autoriza el uso de la fuerza física contra quienes piensen de manera diferente; diferente de qué, se preguntaran ustedes, no importa, ya nada más llenen el espacio en blanco con la idea que ustedes gusten.

Lo expresado por el jerarca católico, es una trampa retórica que mezcla el agua y el aceite y bien poco contribuye al imprescindible fomento a la tolerancia que exige la vida civilizada, o al menos a la vida civilizada occidental.

No es comparable la fe a la madre, en primer lugar porque la segunda es una persona, un ser humano, y su importancia es directamente proporcional a la distancia que nos pongamos de nuestra fe religiosa, pues para la fe el máximo valor no es la persona, la vida humana, sino su alma.

Es conveniente no olvidar que la categorización de la vida humana como bien supremo, es una creación secular para enfrentar, precisamente, el poco valor que le dan las religiones.

Por cierto, la ofensa es también un invento secular al que se recurre para no llegar a las manos, por lo que la afirmación papal también invierte por completo su sentido original: no es la ofensa lo que justifica una agresión física, es al revés, se mienta la madre para no agarrarse a golpes.

En El Palabrista, Borges narra la anécdota (real por cierto) de dos hombres, católicos, discutiendo sobre teología, cuando uno de ellos, irritado por los comentarios de su interlocutor, le vacía su copa de vino en la cara, a lo que el otro responde “considero esto nada más como una digresión, sigo a la espera de sus argumentos”.

Así que ahora, cuando alguien me sale con que “ofenden sus creencias”, les pregunto “y éstas cuáles son”. Qué divertidas me he pegado.

A Tres Bandas

Qué jugada de alto riesgo se acaba de aventar la fracción parlamentaria del PAS. Les salió redondita.

Desde tiempo atrás, el PAS presentó al Congreso una iniciativa de ley, donde se proponen descuentos en el transporte urbano para los estudiantes de todos los niveles escolares, es decir desde preescolar hasta profesional, cuando la rebaja beneficiaba únicamente a los de nivel medio hacia arriba, dejando fuera a los estudiantes de secundaria para abajo.

Por otro lado, la fracción pasista, en voz de Héctor M. Cuén Ojeda, se había manifestado en contra de las condiciones bajo las cuales se pretendía hipotecar a Sinaloa, con motivo de la construcción de dos nuevos hospitales.

El pasado jueves quince de este mes, en la mañana, desde el Congreso salió la noticia de que la iniciativa del PAS había sido aprobada, lo cual sin lugar a dudas resultaba una buena nueva para los sinaloenses de escasos recursos; por otra parte, esa misma fecha pero más tarde, nos enterábamos de que el famoso dictamen sobre los nuevos hospitales había sido votado por cinco votos a favor y tres en contra, lo novedoso era que el propio Héctor M. Cuén Ojeda había firmado a favor, lo cual evidenció la negociación de una aprobación (la de los descuentos en el trasporte) por otra (el dictamen de los hospitales).

Aquí y en China, este tipo de arreglos no son raros en política, por lo regular dependen de los números que haga cada bando para entrar en ellos o no, y parece ser que en el PAS consideraron que Paris bien vale una misa, y privilegiaron el beneficio político de los descuentos por sobre el costo del dictamen de los hospitales.

La verdadera sorpresa vino al día siguiente, cuando el gobernador anunció una “tregua” en lo de los hospitales, lo cual es la forma elegante de decirle ahora a la congeladora legislativa, pues para dicho proyecto el tiempo ya no alcanza. Vamos, basta con remitirse a la experiencia del estadio Ángel Flores, donde un grupo ciudadano recurrió a la vía legal para posponerlo un año: un recurso de ese tipo es suficiente para retrasar el tema hasta el 2016, y para entonces yo quiero ver qué diputado estaría dispuesto a entrarle.

El PAS, considero yo, obtuvo un beneficio para los sinaloenses y para él mismo, y ahora lo que sería el supuesto costo político se minimiza en su contabilidad, y todo sin tener que andar organizando fiestecitas de cumpleaños. Esto nada más por una razón: por privilegiar el bienestar de los ciudadanos quienes, por cierto, también cumplen con el papel de votantes. Y luego hay quienes se asombran del crecimiento de ese partido.

DOS A LA SEMANA

¿QUÉ PASA CON LA GASOLINA?

Jorge Aragón Campos

“Mal empieza la semana para quien lo ahorcan en lunes”, reza la voz popular, de ahí que a los mexicanos nos inició bastante mal el año, merced a la estupidez de la Secretaría de Hacienda, la cual que ya se vuelve el principal distintivo de esa malograda institución.

Iniciando el año, La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó en el Diario Oficial de la Federación, un acuerdo en el que establece que durante el año podría darse otro incremento en el precio de las gasolinas y diésel en caso de que estos combustibles sean afectados por la volatilidad del mercado. El Gobierno federal prometió que no habría sino un sólo ajuste anual a los combustibles, y más: que la Reforma Energética bajaría precios de la gasolina, del gas y de otros energéticos de uso cotidiano. El acuerdo 016/2014, señala de manera textual que “La política de precios máximos al público que se emita, deberá prever ajustes de forma congruente con la inflación esperada de la economía y, en caso de que los precios internacionales de estos combustibles experimenten alta volatilidad, el Ejecutivo Federal preverá mecanismos de ajuste que permitan revisar al alza los incrementos de los citados precios, de manera consistente con la evolución del mercado internacional”. Nótese que la redacción en ningún momento señala la posibilidad de un ajuste a la baja, solo a la alza.

Por si alguna duda quedaba, el portal sin embargo.mx, recoge la opinión de Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, dijo que “el parámetro [para el aumento] es la inflación, de tal forma que la gasolina, como un bien proporcionado por la Empresa Productiva del Estado, como es el caso de Pemex, está fijando su precio”. “Administrando este precio, no obedece a las ofertas del mercado, no fluctúa, ni disminuye, porque no está vinculado a los costos internacionales. El gobierno fija el precio de acuerdo al parámetro de la inflación”, afirmó.

¿No les queda claro aún? El asunto es muy simple: el gobierno no considera, en ningún momento, bajar el precio de los combustibles, solo actuará para aumentarlos. Así fue contemplado en la dichosa reforma energética, nada más que en Hacienda no existe ya nadie con la suficiente habilidad para cometer pillerías a la chita callando, al contrario, no están contentos si no lo publican a los cuatro vientos, para luego tener que desdecirse.

Y pensar que Videgaray ¿era? El gallo de Peña nieto.