DOS A LA SEMANA

43 AÑOS NO SON NADA

Jorge Aragón Campos

… y menos si los comparamos con los que tiene de vida nuestra universidad, pero cuarenta y tres son los que cumple radiouas y la verdad es que vale la pena festejarlos y desearle larga vida a nuestra radio.

Es casi medio siglo de vida, donde la constante de radiouas ha sido la de romper el paisaje radiofónico sinaloense: desde su primer día, la emisora universitaria ha sido diferente a lo que de manera común se puede escuchar en el cuadrante, y al día de hoy ya cosecha lo sembrado. Radiouas, desde hace algunos años es la opción predilecta de un gran número de sinaloenses, al grado de contar con niveles de audiencia más que aceptables, convirtiéndola en una de las cinco estaciones más escuchadas en Sinaloa; La radio, por ser un espacio abierto y expuesto al escrutinio ciudadano diariamente, es sin lugar a dudas un referente necesario a la hora de medir la relación entre la UAS y el pueblo de Sinaloa, y es innegable entonces que nunca como hoy la universidad cuenta con el aval de la población, algo que muy pocas instituciones públicas pueden presumir.

El fenómeno actual de audiencia de radiouas, es un hecho inusitado en sus más de cuatro décadas de vida y he de decir que no es gratuito, tiene su razón de ser en la buena labor realizada por quien ha roto todos los records de permanencia en su dirección, Wilfrido Ibarra, que desde su llegada lo hizo con un diagnóstico muy claro: lo más importante para una radio es lo que sale al aire. Ese ha sido el distintivo de su gestión, la calidad de la programación, que se ha traducido en la preferencia de un público que no le regatea fidelidad en la sintonía: radiouas es de las más escuchadas porque cuenta con la mejor programación, porque responde al perfil de un radioescucha más inteligente y más exigente, que encuentra en ella un satisfactor acorde a su demanda de entretenimiento, información y argumentación.

Claro que todo esto no lo ha hecho sólo el director, para su buena fortuna (y la del auditorio) ha contado con el apoyo de cuatro rectores (Gómer Monárrez, Cuén Ojeda, Corrales Burgueño y el actual, Guerra liera), que han entendido bien la importancia de contar con un medio de comunicación fuerte e influyente, y han dejado operar a quien ha dado muestras fehacientes de saber lograrlo; por supuesto mucho tiene que ver también el equipo de empleados y colaboradores de la radio, al grado de que el propio Ibarra nos elevó hace tiempo a la honrosa categoría de “Duvalines” (porque no nos cambia por nada). Y dije “nos” porque, todos lo saben, desde hace años tengo la fortuna de participar con el programa “la feria”, una producción que, a pesar de todos nuestros desvaríos y las vergüenzas que le hacemos pasar, la ha sostenido en su horario original. Por eso y muchas otras razones, larga vida a radiouas y que podamos ser testigos de sus siguientes cuarenta y tres años. Nada me daría más gusto.

Las Consecuencias

Aunque parezca increíble, aquí en Culiacán nos seguimos asombrando cuando un miembro notable de nuestra notable sociedad, aparece envuelto en asuntos de narcotráfico, como acaba de ocurrir con Ignacio Muñoz, propietario de la cadena María Ferré.

Por principio de cuentas, cabe aclarar, Muñoz no es aún culpable de nada así que más vale no adelantar vísperas, porque sus problemas son con la justicia gringa, y allá sí hay leyes y quien las haga cumplir. Si al final resulta inocente, el gobierno estadounidense no lo va a poder arreglar con un “usted disculpe”, porque allá también la ineptitud del aparato de justicia está más acotada. Mucho más.

Volviendo a la idea original de este artículo, ya deberíamos de agarrar la onda y empezar a nombrar las cosas por su nombre, empezando por desaparecer de nuestro léxico la expresión “lavado de dinero”, cambiándola por “servicios financieros focalizados”.

En el México actual, desde el sexenio anterior las únicas actividades en verdad rentables son aquellas cuyo principal insumo es la corrupción, no hay negocio honrado que prospere, desde que empezaron los golpes contra nuestra economía, siendo el primero la estrategia contra el virus AH1N1, luego el impuesto a los depósitos en efectivo, después la imposibilidad de hacer tratos en dólares cuando somos frontera con el país que los emite, y ahora últimamente la reforma fiscal de Peña Nieto.

Así no hay negocio que dé.

Particularmente en Sinaloa, con esa racha de “mala suerte” que nos traemos desde el año 2011, cualquiera que presente prosperidad económica (rápida, lenta, nueva o vieja) es sospechoso de no andar bien.

En este que fuera uno de los estados más prósperos del país, hoy no es posible sobrevivir dedicándose al trabajo honrado: la agricultura se acabó, el camarón está enfermo, el mango dejó de haber, la ganadería no logra reponerse del maltrato que tuvo los dos sexenios anteriores, la minería nunca ha sido nuestra, el comercio está paralizado… en fin.

Siempre nos hemos manejado con el discurso de que somos el principal productor de alimentos del país, somos agricultores, sabemos sembrar y producir… pero por lo visto, y pese a ello, aún no aprendemos que se cosecha lo que se siembra. No sé bien a bien la historia de cada plaza sinaloense, pero en el caso particular de Culiacán, desde hace años sólo dos negocios han prosperado: los Oxxos y los casinos. Los primeros son expendios disfrazados y de los segundos no necesito dar mayores explicaciones. Con un ambiente así, no podemos contar con una economía socialmente adecuada, estamos en un momento en el cual es virtualmente imposible obtener éxito económico, mientras uno se empeñe en respetar los cánones mínimos de la civilidad, la decencia y la legalidad.

De qué nos asustamos, pues.

DOS A LA SEMANA

OBRAS SON AMORES

Jorge Aragón Campos

            Se acuerdan de aquella famosa frase que en el 2006 decía “¿Tú le crees a Roberto Madrazo? ¡Yo tampoco!”. Eso y no otra cosa fue lo que se me vino a la mente el pasado jueves, aquí en Culiacán, durante el incendiario discurso de César Camacho, presidente nacional del PRI, donde advirtió virilmente, con voz tronante, al gobernador MALOVA en demanda de respeto y no sé qué más por quién sabe cuáles motivos. Imposible no remitirse al recuerdo de aquel otro mitómano, que tanto le aportara al PRI y al anecdotario de la picaresca política mexicana.

Al ratito me explico.

No me cabe la menor duda de que a Peña Nieto le gusta venir a Sinaloa. Es notorio que nuestro presidente nos agarró de su puerquito: nos usa para entretenerse un rato jugando al gato y al ratón. Ya ven lo que dijo cuando destapó a David López, y ahora que volvió igual vino nomás para dejar nerviosa y temblando a nuestra clase política. Dije “a nuestra clase política”, porque al resto de los mexicanos nos tiene temblando desde antes por razones muy distintas y más pedestres.

En fin, que la nueva gran aportación de Peña para superar la atroz crisis sinaloense, no es precisamente una solución a la comercialización agrícola ni nada por estilo, sino algo mejor sólo para nuestra clase política: Vizcarra ya es precandidato otra vez. Lo que acaba de ocurrir con la presencia de todos estos personajes, para la gente como usted y como yo, es igual a nada: nuestra situación no se modificará ni un ápice, o sea que seguiremos empeorando.

Sin embargo, mi trabajo es hacerle al analista y encontrar significados ocultos hasta en los actos más nimios de los superestrellas de la política, así que esta vez voy a empezar por el final, es decir por las conclusiones, aprovechando que me las regaló un buen amigo, priista de toda la vida, cuando le pedí su opinión sobre todo lo ocurrido: no me cabe duda de que en Sinaloa Peña está jugando al gato y al ratón, lo que no sé es con quienes… ¿con aquellos?… ¿o con nosotros? Me dijo.

Camacho pudo haber echado todos los salivazos del mundo, como lo hizo cuando afirmó que “en el PRI la lealtad se premia”; fueron palabras vacías y falsas y lo mismo deben ser las que acaba de verter, las palabras no son signos y señales… son palabras y por lo tanto son claras y es por ello que se las lleva el viento. Lo que hay que ver son los hechos, duros y concretos, y aquí va uno al que recomiendo fijar toda nuestra atención: el proyecto de hipotecar nuestros recursos federales para la construcción de dos nuevos hospitales. Ahí vamos a saber si hay pleito o no.