¿Querían que no Actuáramos?

                                                                                           jaragonc@gmail.com

Imagínese que usted tiene una fuga de agua en el baño de su casa, usted hace lo lógico y natural: le habla a un plomero. El tipo recibe un anticipo y pone manos a la obra, mientras usted se desentiende y se va a su trabajo. A su regreso, por la noche, se encuentra con que, gracias al especialista contratado (el plomero), aquella fuga del baño es ahora un torrente, la regadera no puede usarse porque en lugar de agua potable arroja aguas negras, la llave del lavamanos en lugar de líquido entrega gas, y el fregadero de la cocina da toques eléctricos cuando lo tientan.
Por la mañana, el plomero se presenta a cobrar el resto de sus honorarios a lo que usted, en un primer momento, se niega, dados los pésimos resultados mostrados. A sus reclamos, el tipo se indigna y le responde: ¡y qué quería, que me quedara de brazos cruzados y no actuara! Lo que hace falta aquí, es seguir haciendo lo mismo porque, aunque no lo parezca, sus instalaciones hidráulicas están en vías de mejorar, todo es cuestión de no aflojarle ni variarle… usted deme otro anticipo y deme más tiempo y ya verá que todo quedará resuelto. Usted, ante tan impecables argumentos, saca su billetera y le entrega más dinero, y se va de nuevo a su trabajo con la tranquilidad y la convicción de que esa noche, cuando regrese, sus plomerías lucirán mucho mejor.
De nuevo malas noticias: ahora el agua se escapa hasta por el tinaco, sobre el piso de la casa hay un espejo de cuatro centímetros de agua, su hijo menor tuvo que ser llevado al médico, pues desarrollo un severo cuadro gripal, y su vecino (que por cierto, es quien le recomendó al plomero) lo ha demandado pues afirma que su drenaje (el de usted, no el de él) está descargando hacia su patio trasero (el de él, no el de usted).
Al día siguiente, el dichoso plomero se presenta con una nueva explicación: claro que las cosas están mejorando, el problema es que usted no sabe darse cuenta, pero el señor le anuncia su próximo retiro de la actividad, y por ello le trae a una nueva recomendada que pertenece a la misma empresa; entre ambos le aseguran a usted que se ha hecho lo correcto, y le solicitan más dinero y, por supuesto, un nuevo plazo para concluir la chamba.
Poco más, poco menos, así nos ha ido con la dichosa guerra contra el crimen, que ahora ya no es guerra, ya no sabemos qué diablos es pero, eso sí, no faltará quien siga entregando dinero y concediendo nuevos plazos a los actuales responsables. Yo ya no.

EL EFECTO TEFLÓN

TRES A LA SEMANA
EL EFECTO TEFLÓN
Jorge Aragón Campos

jaragonc@gmail.com

Ahora sí, hasta hoy, inician en verdad las campañas políticas. Al menos para mí, la gran sorpresa ha sido Vázquez Mota: la supuse más completa, más preparada, más previsora… más. Tampoco estoy diciendo que la señora sea un completo fraude, pero siempre tuve la idea de que sabría aprovechar muy bien, el hecho de ser la primera mujer con posibilidades reales de acceder a la presidencia. No ha sido así, se ha mostrado como una candidata a secas a quien se le resbalan sus posibles ventajas competitivas.
Bronca de ella.
La otra sorpresa es sin duda Peña Nieto, quien no solo ya no bajó, sino empieza a subir de nuevo. Creo que muchos pasamos por alto un hecho elemental, de ahí que hoy estemos sorprendidos: el votar es en esencia un acto negativo, es decir, la gente se levanta, busca su casilla, emite su voto, no para apoyar a alguien sino para hundirlo. Por eso, es común que los mayores niveles de abstencionismo se presenten en momentos donde todo anda bien, y si nos atenemos a la cruda realidad, el primero de julio los votantes manifestarán su rechazo al PAN.
Hasta hoy, no he visto un solo indicador que arroje buenos resultados del gobierno de Calderón. Digo, sin tomar en cuenta los que emite el propio gobierno, porque según esos estamos en el paraíso. No solo estamos mal en seguridad, también es el caso de la economía, la salud, la infraestructura, la educación… hasta el Tecnológico de Monterrey, cuenta con estudios que arrojan catorce millones de nuevos pobres durante este sexenio. ¿Por qué, entonces, va recibir un refrendo el PAN? Hay que decirlo con todas sus letras: fracasaron de cabo a rabo. No tienen a nadie contento, salvo al reducido círculo de los beneficiados por la corrupción, la cual no solo no fue combatida, sino se incrementó, según afirman organismos internacionales dedicados a medirla.
Si no comete un error grave (y aún así quién sabe), Peña Nieto seguirá creciendo en las preferencias, pues ha logrado ya lo más importante, posicionarse como el candidato con posibilidades reales de sacar al PAN de Los Pinos. Conforme se aproxime el día fatal de las votaciones, los supuestos indecisos irán adoptando la filosofía del voto útil, aquella que convertirá la papeleta en un manifiesto contra uno de los peores gobiernos de nuestra historia.

TRES A LA SEMANA

EL FIN DEL PAN

Jorge Aragón Campos

Las filtraciones sobre conversaciones telefónicas privadas entre la candidata panista, Josefina Vázquez Mota, y un miembro de su equipo, evidencian la crisis terminal del PAN. Lo grave no es el hecho de que la candidata sea víctima de espionaje, ni siquiera que haya sido realizado por el propio gobierno calderonista (como si no supiéramos que esas actividades han ocurrido desde siempre), sino la filtración, que a todas luces provino de alguien muy cercano y de muy adentro del círculo compacto presidencial.
Como bien lo aprendió Julio César, las traiciones más onerosas (por lo simbólico) suelen venir de los más cercanos, y es una historia que los sinaloenses ya vimos en el 2010: el círculo íntimo es el primero en percibir la derrota y busca reacomodarse en el proyecto ascendente, aunque para ello deba recurrir a puñaladas traperas.
La traición de que hoy es víctima la candidata panista, así como su presidente (que también resultó dañado) viene a empeorar una campaña que de por sí anda mal, aunque también sirve un poco para explicar esto último; por lo visto, las rispideces del proceso interno no pudieron ser superadas y existe una abierta ruptura entre la campaña y el gobierno, o al menos una buena parte de éste.
Contrario a su voluntad, los panistas se ven obligados a abrir un nuevo frente, solo que entre ellos mismos: ya no les será de fiar todo el gobierno calderonista. Ahora sí, tienen entre sus filas al peor enemigo de cualquier proyecto político: la paranoia. Justo lo que les hacía falta.