¿Y SI AL HELICÓPTERO LO TUMBÓ LA CALOR?

DOS A LA SEMANA

…la sequía ya duraba diez millones de años

2001 Odisea del Espacio

Arthur C. Clark

Jorge Eduardo Aragón Campos

Desde que la mayor parte de la humanidad dispone de una interconexión con alcance global, en tiempo real, durante 24 horas los 7 días de la semana, no hay verano ni invierno sin fenómenos inéditos y extremos… para la región donde fueron noticia. Aun así, no deja de llamar la atención la onda cálida en España que acaba de dejar 500 muertos:

https://lineadirectaportal.com/internacional/2022/7/20/tragedia-ola-de-calor-deriva-en-500-muertos-en-espana-479952.html

Se entiende que es nota recalentada y por ende no le vamos a pedir mucho, así que no andaré con muchos prolegómenos, nada más menciono que el clima de la cuenca mediterránea española, es determinado en su mayor parte por su vecindad con el desierto del Sahara. La estafa del cambio climático, en buena parte se sustenta sobre un fenómeno de percepción, producto de que la mayor parte de la población vive en ciudades y ese espacio es su referente climático. Se los explico con Culiacán, que a reserva de lo que digan los especialistas, es el ejemplo perfecto de cuánta pendejada urbanística llevada a la práctica pudiera existir; como todos los cuerpos, el de las ciudades produce calor propio pero además absorbe y retiene el del medio ambiente circundante, es decir que conforme va creciendo la mancha urbana, la ciudad se va volviendo más caliente tanto por la intensidad de sus temperaturas como por su duración; estamos hablando de que las ciudades son ecosistemas separados del original e interaccionan entre ellos.

¿Cada año hace más calor? En el centro de la ciudad de Culiacán, sí ¿Y en el municipio? Es probable, pues la mayoría de las comunidades costeras han crecido al igual que Culiacán: ellas también están aportando una mayor cuota de calor al entorno, pero en contraparte, las poblaciones de la zona serrana se han reducido hasta el punto que muchas han desaparecido, siendo conquistados esos espacios por “el monte”, lo cual provoca que las temperaturas ahí sean más bajas. Entonces pues ¿la ciencia puede darnos una respuesta razonablemente precisa a la pregunta “Cada año hace más calor en el municipio de Culiacán”? No, no puede. Y esa limitante es para este lugar, aquí en cortito, ahora imagínenlo a escala global.

Lo del helicóptero fue una tragedia, sin duda, como también lo es la demostración  de que pese a todo lo ocurrido recientemente, nos seguimos negando a agarrar seriedad.

El escenario del siniestro no fue una cañada solitaria en la sierra o mar adentro, se trata de un lugar populoso dedicado a la producción agrícola, cercano a una ciudad de tamaño medio… hasta el día de hoy, al menos yo no he sabido de nadie que diga: se escuchó una explosión e inmediatamente después… A menos que se hayan valido de telequinesis, en ese caso… ya valió madre todo. El otro punto que convierte ese mitote en una caricatura del coyote y el correcaminos, es que la caída ocurre después de concluido el operativo de la detención: si cuentas con los recursos para derribar un mastodonte de esos ¡LOS USAS ANTES! ¿Después ya para qué? ¿Para demostrar qué? ¿Qué el dinero no quita lo pendejo? Las dos preguntas de oro ¿Ya declaró el sobreviviente? ¿Ya abrieron la caja negra? Qué ha pasado con eso ¿O también estos helicópteros son distintos?

Felipe Guerrero, publicó aquí en redes su investigación sobre esa clase de aeronaves y nos dejó sin espacio para la duda: ese aparato no debió caerse; mucho menos así, con ese saldo. Ese es el dato duro y la piedra angular que rige sobre cualquier hipótesis, por lo que error humano, sabotaje y corrupción deben ser considerados como posibilidad y como probabilidad.

DOS A LA SEMANA: AMLO COMIENZA A SER ATROPELLADO POR EL PEJE.

Jorge Eduardo Aragón Campos       

No cabe duda de que en el espectro político mexicano, lo único que tenemos peor que MoReNa es… todos los demás, porque vaya manera de llevársela papando moscas; el reciente fallecimiento de Luis Echeverría Álvarez (LEA), sirvió para recordarnos que sigue siendo correcto el diagnóstico que desde tiempo atrás mantenemos sobre nuestra clase política: no sirven para nada; les falta un peso pa´l tostón; de todos no se hace uno; no sacan un perro de una milpa…

Eso sí, viven comiendo pichón. El que entendió, entendió.

El deceso de Echeverría fue una buena oportunidad para construirle al actual presidente una narrativa derrotista de aquí al 2024, pero para ello se requiere un poco de memoria y una pizca de talento con cierto toque de imaginación, es decir tendríamos que importar todo de China porque aquí ni las gallinas ponen; Echeverría, Salinas y AMLO presentan tres paralelismos que son igual número de puntos débiles por debajo de su línea de flotación, y que permiten establecer la circunstancia actual así como un modelo de mapa de ruta para el futuro inmediato:

1.- hay una línea en el tiempo que une e iguala a los tres: desde antes de llegar se abrieron como reeleccionistas. Sus corazones son de tiranos y en eso son iguales a todos los otros tiranos de ayer y de hoy, la única diferencia entre estos de petatiux y los de a devis (Hitler, Stalin, Franco, las suegras) la han hecho los pueblos sobre los que han gobernado. Siempre criticamos el hecho real de que todos los políticos de todos los colores siempre se olvidan de sus promesas, pero ni mencionamos que, en contraparte, los ciudadanos nos olvidamos de nuestros éxitos y logros, que los hemos tenido; aquellos son rateros ¿Nosotros que seríamos? Echeverría primero y Salinas después, nos imprimieron con sangre la lección de que la política no se trata de economía, ni de salud, ni de construir caminos, sino de eso: de política. Ambos fallaron en lo político y eso arruinó todo lo demás: economía, salud, seguridad, etc.

2.- Ser político es una cosa y andar en la política es otra; un rasgo central que distingue al estadista del grillo (y que lo vuelven una suerte de cirujano relojero) es la longitud de su mirada y la precisión de su  motricidad fina; la mirada larga sirve para tener siempre una visión clara sobre la naturaleza de la meta a la que se pretende llegar y que suele estar en casa de la chingada; la motricidad fina sirve para todos los ajustes del día a día, que se van acumulando por capas hasta volverse la masa crítica necesaria para que por sí solo se mantenga en movimiento. La política es un oficio de creación y de conducción de inercias sociales, porque las naciones se comportan de una forma muy parecida a la deriva continental: la península de Baja California se mueve en una dirección distinta a la del resto del territorio y se está convirtiendo en una gran isla frente a América, similar a la de Madagascar en África o la de Nueva Zelanda en Oceanía; ahorita no se nota porque el proceso no tiene mucho de iniciado, pero dense una vueltecita dentro de 1800 millones de años, durante el día, para que puedan ver bien la diferencia. Es tan lento que pierde toda importancia para nosotros, que andamos tras la concesión del servicio de Ferris Tijuana – Ensenada; pero intenten detenerlo… o frenarlo. Lo verdaderamente trascendente ahorita, en este día de hoy, es eso: si ya se puso en marcha ya no tienes mucha capacidad de maniobrarlo y ni pensar en detenerlo.

Tal y como le ocurrió a Echeverría –primero- y a Salinas después, AMLO ya se dio cuenta de que el mecanismo creado por él “se levantó y andó” y no es gran cosa lo que podrá hacer con respecto a su velocidad, dirección, fuerza, etc. Justo como en los tiempos del preclásico priista: al inicio de la segunda mitad del sexenio, inicia la etapa de la decadencia. Y no es algo como para festejarlo.

Le seguimos en la próxima.

¿QUÉ TIENEN QUE VER EL AIFA Y 1491? ÚLTIMA

DOS A LA SEMANA

Jorge Eduardo Aragón Campos

El Perú cuenta con 30 millones de habitantes, 10 de ellos están en Lima, la capital, una ciudad cuya problemática presenta más de una semejanza con la nuestra; con todo y ello, desde los peruanos originales tuvieron el suficiente sentido común para no emperrarse en hacer de Machu Picchu su ciudad capital, lo cual quizá les valió para que Pizarro les pegara la pela histórica que les puso: si hubieran optado por Machu Picchu, los españoles ya no habrían encontrado una sola pepita de oro, en una nación empobrecida por el gasto descomunal de sostener una gran ciudad propia de los verdaderos dioses.

¿Pues cuánto puede costar? ¿Así como para arruinarse uno?

El Valle de México puede soportar a lo sumo 8 millones de habitantes, pues la cantidad de agua de lluvia que capta alcanza para eso nada más, el resto hay que subirlo desde donde quede más cerca: desde 1912 ya su equilibrio freático se había  vuelto negativo y la ciudad comenzó a hundirse, es decir que el Valle de México está cumpliendo 110 años de batallar con el agua; el “Cutzamala” era un conjunto de presas que dotaba de agua para generar electricidad y riego para la agricultura, pero se le cambió de uso y desde 1993 se transforma en el sistema Lerma-Cutzamala, que aporta el 25% del agua que se consume en la Zona Metropolitana del Valle de México.

Ojo: estamos hablando únicamente de la cuarta parte del agua que se consume en la CDMX. Nada más el agua; nada más la cuarta parte de esa agua; no se les olvide que falta la tragadera… y todo lo demás… para, hasta entonces, comenzar a preocuparnos por la manera de bajar los desechos; para que no se les olvide, también comiencen a preguntarse para qué.

El sistema Lerma-Cutzamala es una obra mayor de ingeniería, su infraestructura inicia a 150 kilómetros de la ZMVM, en Michoacán, luego pasa por el Estado de México para, finalmente, llegar a la CDMX, en un trayecto sobre 330 kilómetros de canales abiertos, túneles y acueductos, que se vale de las seis plantas de bombeo más grandes de América Latina, para alimentar a la red con 16 000 litros por segundo con agua de lluvia de siete presas, consumiendo cada día más energía eléctrica que Toluca, la capital del Estado de México, con más de 2 millones de habitantes. Por si fuera poco, 40% del agua que corre por las tuberías del Lerma-Cutzamala se pierde debido a las fugas en el sistema. Pero miren, no cabe duda somos uno de los pueblos más suertudotes del mundo, porque la CONAGUA ya dio con una solución: según sus propias predicciones, para 2030 se tendrá que encontrar nuevo abasto similar al del actual; es decir, construir otro sistema nuevo del mismo tamaño. Va otra vez: estamos hablando únicamente de la cuarta parte del agua que se consume en la CDMX. Nada más el agua; nada más la cuarta parte de esa agua.

¿Para qué?

Pues para que el Emperador al despertar, vea por su ventana el paisaje que es de su agrado. ¿O de casualidad ustedes conocen una mejor razón para mantener a 30 millones de personas en un espacio que sólo aguanta 7? Si la presidencia no tuviera su domicilio ahí ¿Cuál hubiera sido el acicate para subsidiarle todo? Para no seguirle más lejos ¿Quién sino el presidente de la república, tiene el poder y la fuerza para dejar en punto muerto la urgente desconcentración de la mayor atrocidad urbana de la historia? Porque además ¡AHÍ TIEMBLA! Así como decían que después del DF todo es Cuautitlán (algo así), de igual manera en la CDMX todos los caminos conducen a Palacio Nacional; no nos hagamos: es una ciudad burocrática desde su origen. Hace 10 000 años (¡Ay sí! Seguramente ustedes sí se hubieran podido aguantar).

¡Ya pues! Serio de nuevo.

No tiene absolutamente nada de malo, y sí por el contrario mucho de bueno, ser una ciudad burocrática (no monárquica), es una idea de la modernidad que suma más de una experiencia y hay casos de fracaso (Brasilia), y también de éxito (Washington D.C.), pero para variar de nuevo somos excepcionales, con la única Gran Capital que desde la noche de los tiempos, se ha sostenido sobre los hombros de una nación que no tiene los recursos para mantenerla. El gran secreto es que la CDMX en realidad es una ciudad capital teocrática: le damos tanta importancia a la vida, que nos pasa de noche que el tributo sobre las tribus sometidas era en moneda y en especie, además de los corazones sangrantes. Parte de esos recursos eran utilizados para sostener una red de corredores que, desde Veracruz, traían pescado fresco de ese día para la comida del emperador.

Qué bueno que ya no ocurre así; es un alivio.

Todos nos quejamos de que nos han robado, y le agregamos que nos siguen robando, pero nadie dice cuánto, bueno, a lo largo de esta serie han aparecido algunas cantidades que le voy a pedir sea usted tan amable de sumarlas conforme las voy dando: todos los costos del AIFA, todos los del Texcoco, todas las ampliaciones al Benito Juárez desde 1985 a la fecha, también, desde entonces hasta hoy, el equivalente al consumo eléctrico diario de 9 millones de usuarios, todos los costos del sistema Lerma Cutzamala… Disciplinas como la sicología, la economía, la mercadotecnia, los casados, tienen ya bien visto un efecto de nuestras limitantes para el pensamiento abstracto: nuestra experiencia física con el dinero es el eje referencial para el concepto. O lo que es lo mismo: toda cantidad de dinero que no sea cercana a la que acostumbramos manejar, deja de existir. Si Jeff Bezos llega a 100 000 millones, para nosotros es lo mismo que si fueran 50 000, ó 25 000: las tres cantidades quedan a la misma distancia de la nuestra, sólo son números escritos en un papel. Menciono todo esto, porque no nos va a servir como excusa: El dinero que se roban es dinero que se va, y si se va es porque de algún lado llegó y por ende para algo faltó; entre otras cosas, faltó para que los pacientes de COVID no murieran asfixiados por la insuficiente presión de oxígeno en los hospitales públicos, pero desde años antes faltó para los medicamentos de las enfermedades propias de los abuelos; faltó y falta hoy, para las hemodiálisis; faltó y falta hoy, cada vez que no hay para usted un pinche curita; faltó y falta hoy, para adquirir los medicamentos contra las formas de cáncer infantil ¡INFANTIL! ¡La última frontera! Es verdad que con este gobierno llegamos al fondo y no por la falta de recursos, sino por el trato: los recursos simplemente llegaron a donde tenían que llegar (a cero) después de años de sucesivas reducciones presupuestales.

¿Cuantos corazones frescos para la piedra, por día, para sostener la ciudad del señor presidente, estamos dispuestos a seguir pagando? ¿Más o menos con cuántos alcanzaríamos los estándares propios de la modernidad? Si es aconsejable se apuren a definirlo porque, siendo muy francos, hay que andar muy cruzado con cuanta mierda ofrece este amado terruño nuestro, como para pensar que esto va a mejorar.